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Colombia - Cargada el 20.09.2014 01:53:14 COT 

Estancias

Siga y siéntese cómodo.

Sobre el Brave Heart colombiano

Estancias
Por: Julián Rosero Navarrete

19 dAmerica/Bogota septiembre dAmerica/Bogota 2014 16:42 COT

Hace unos días, circuló una vieja columna en la revista Semana que habla sobre una historia tipo Brave Heart, que redunda en un mártir de la Campaña del Sur, acontecida en las primeras décadas del siglo XIX. Se trataba de la “epopeya” de Agustín Agualongo Cisneros (sí, con “c”, no con “s” como dice en el artículo), coronel de facto del ejército realista y que peleó en contra de Simón Bolívar y el mariscal Sucre, entre otros, por el control de lo que se llamó por centurias la Provincia de los Pastos. Según las versiones históricas populares, la Provincia, cuya capital fue por muchos años llamada Villaviciosa de la Concepción y hoy San Juan de Pasto, tenía una fuerte resistencia a unirse a la ola independentista de América por ser adeptos a la Corona y tener fuertes tradiciones católicas. Y así se vendió el cuento de la necedad de pastusos godos y fachos, que no entendieron el mensaje que venía desde la Toma de la Bastilla sobre la libertad de los pueblos y los derechos del hombre. Esto, repetido hasta la saciedad por décadas, originó en el imaginario nacional el mito que los pastusos son brutos y estúpidos. Y obvio, pues se enseñó en las escuelas que eran una partida de neandertales, arrodillados ante el rey Fernando VII y que osaron alzarse en armas en contra del héroe nacional, Simón Bolívar.

De hecho, es tal el imaginario del coronel Agustín Agualongo, que el autor de la mencionada columna en Semana cuestiona el culto que Antonio Navarro Wolf tiene del histórico personaje, hecho explícito cuando rescató sus restos siendo guerrillero del M-19 e, incluso, cuando propuso erigirle una estatua cuando ejerció la administración pública. Y lo cuestiona porque según el autor del artículo, Navarro, ícono de la izquierda nacional, no debería estar propendiendo por la memoria de ese godo monarquista. Sin embargo, a pesar de lo difícil que ha sido, muchos historiadores, o intentos de ello —como quien les escribe—, han tratado de limpiar la imagen del legendario guerrero pastuso.

En muchos trabajos académicos se ha expuesto que la razón por la cual los pastusos se levantaron en armas y se unieron en lucha al Batallón Aragón (el batallón español encargado de custodiar la Provincia) tenía un tinte más económico y étnico que religioso y de “sometimiento” como han querido dejar quienes han escrito esa historia. Ya estamos lo suficientemente adultos para entender que una guerra no la mueven solo ideales, sino intereses económicos. Y uno de los incentivos que Bolívar daba para que sus generales pelearan leales y valerosos junto a él era la repartición de tierras una vez se expulsara a los peninsulares de América. A José Hilario López y a José María Obando (altos generales encargados de tomarse la Provincia) se les prometieron tierras, muchas en zonas en donde las instituciones coloniales habían dejado el dominio y explotación de los indígenas. En esa época, la configuración étnica de la Provincia era predominantemente indígena, cuyas instituciones no formales de naturaleza colectiva habían originado todo un sistema alrededor de la tenencia de la tierra por parte de las comunidades nativas.

Con esto, claramente, al venirse toda la fuerza emancipadora del norte y, sabiendo que si ésta ganara el sistema económico y social de la provincia se tendría que sintonizar al son del nuevo orden terrateniente, motivó a los indígenas a conformar milicias que cooperarían con la Corona para evitar dicha catástrofe. Pero los peninsulares perdieron y dejaron solos a los pastusos. Los españoles se devolvieron a casa con el sabor amargo de haber perdido la colonia, mientras que los pastusos se quedaron peleando para evitar perder lo que habían ganado desde la Conquista. Siguieron en campaña sin la compañía de los peninsulares hasta el último puñado de sobrevivientes de la derrota en Barbacoas y les tocó huir hasta El Tambo (Cauca), en donde fueron apresados. Finalmente, en julio de 1824 fue fusilado en Popayán el histórico coronel, quien antes de caer gritó (según la historia oficial) “¡Viva el Rey!”. Podría pensarse, para agregarle romanticismo a ese final y en aras de cuestionar los registros oficiales, que, en vez de esto, pudo alcanzar a gritar algo como “¡Viva Pasto, carajo!”

Ahora, los que conocemos “la verdad” acerca de esta historia no sólo admiramos sino que también propendemos por colaborar a reconstruir la memoria del coronel José Agustín Agualongo Cisneros, mártir indígena y a quien la historia relatada por los vencedores lo ha querido dibujar como quien lideró la insurrección de monarquistas godos, ignorantes e incoherentes en contra de quienes querían una nación “libre”. De hecho, al ver la situación de los indígenas actuales, en medio de una violencia que no les pertenece, desplazados de sus tierras por grupos armados e intereses económicos de la “nación libre”, se podría argumentar que la lucha de Agualongo no estuvo infundada. Que el coronel lo único que quiso fue enfrentar ese futuro funesto que le esperaba a su pueblo y que venía como un lobo disfrazado con la piel de oveja del discurso independentista de los criollos.

Una guerrilla en busca de identidad

Crónicas Utópicas > Estancias
Por: Daniel Ramos

21 dAmerica/Bogota mayo dAmerica/Bogota 2014 4:20 COT

Tanja Nijmeijer en La Habana

A los cronistas utópicos no nos descorazonan los topicazos con los cuales se descalifica a la utopía. Sabemos –o al menos estamos convencidos— de que toda empresa humana para triunfar necesita una dosis mínima de utopía. Las grandes empresas la llaman ahora visión, una forma elíptica de evitar que se le relacione con la utopía.

Hoy en día los grandes estrategas políticos tienen la difícil misión de vender utopías en menos de 140 caracteres, el espacio de un trino o de un buen eslogan. Porque hoy en día los grandes estrategas políticos son los especialistas en mercadeo. “Vote por Fulanito, el candidato de la familia”, “Vote por Sutanita, ella acabará la corrupción”, “Con Menganito alcanzaremos la verdadera paz”. Todo esto acompañado por un lifting de la imagen del candidato o candidata. Por estos estrategas es que nos hemos quedado sin utopías relevantes, sin visiones que compartir. Las elecciones colombianas se resumen a día de hoy en votar por el menos malo o por el que menos mal caiga. El país se enfrenta a grandes desafíos y no hay un discurso, una visión, una utopía que movilice a los electores, algo que los comprometa a trabajar en común con un líder o movimiento. Es el final de la política (su fin es otro).

Varios miles de kilómetros al norte las Farc se debate por el escenario contrario: padece sobredosis de utopía. Todas las mañanas los negociadores se levantan con la ardua tarea de pensar en una nueva Colombia, en ver qué problema van a arreglar hoy y cómo logran venderlo en la mesa de negociación. Es tal la abundancia de ideas que ya se oyen los vientos de “Constituyente ya”; tal es el volumen de propuestas. Independientemente del contenido, la buena noticia parecería ser que la guerrilla piensa en serio sobre la vida en la sociedad civil. La mala noticia es que hay un chantaje subyacente a la sociedad: o aceptan nuestras ideas o se perpetúa la violencia.

En sus dos libros de memorias el expresidente Pastrana ha ayudado a comprender las dificultades de negociar con las Farc, en especial la exigencia de discutirlo todo según sus reglas. Con el tiempo se hizo claro que esta posición pertenecía al ala dura y tradicional de las Farc: sin Marulanda, Reyes ni Cano los actuales negociadores tienen más margen de maniobra. De todos los bandazos que le hemos visto a las Farc en su búsqueda de identidad como grupo armado, del marxismo-leninismo, de la combinación de todas las formas de lucha, del izquierdismo extremo, del ejército del pueblo al leve pensamiento socialdemócrata que alcanzaron a mostrar en el Caguán, la mesa de negociación de La Habana es la que ha tenido mayor libertad para distanciarse de discursos extranjeros y concentrarse en los problemas de Colombia. Haciendo énfasis en el campo, pues parecen recordar que ante todo son un movimiento campesino. No sorprende entonces que sus más radicales enemigos sean los hacendados latifundistas; los fundadores de las AUC, los paramilitares y los partidarios de acabar la guerrilla a bala limpia.

La estrategia del Caguán del expresidente Pastrana pasaba por facilitar las condiciones de aburguesamiento de la guerrilla: darles un espacio donde vivir en paz, duchas con agua caliente, para desmotivarlas de volver a la vida selvática. La misma Tanja Nijmeijer advirtió en su diario de los peligros del consumismo burgués entre las Farc, el gusto por las 4×4 y las mujeres deseando ponerse silicona. Las Farc corre el mismo riesgo en Cuba, y de nuevo Tanja demuestra que el expresidente Pastrana no estaba del todo equivocado: se ve mucho más saludable en La Habana que en la selva colombiana. El fracaso en los diálogos significará volver a la vida selvática, a tratar de cambiar el país a punta de bala. Porque a pesar de que sueñe con un mejor país, las Farc no debe olvidar que está en La Habana por el ruido de sus fusiles, por sus nexos con el narcotráfico y por el gasto que significa para el país seguir en una guerra sin objetivo ni final claro.

El viernes pasado se anunció con mucho bombo el acuerdo sobre el tercer punto de la agenda negociadora. En el fondo no es gran cosa lo que se logró: que las Farc corte sus nexos con el narcotráfico es una condición mínima, al igual que dejar las armas, para integrarse en la vida política colombiana. El cumplido desmedido que le hizo el gobierno fue decir que con este punto el país está más cerca que nunca de terminar con el problema del narcotráfico. En otras palabras, que las Farc es el cartel responsable del fenómeno. Una exageración absurda. Tanta demora en llegar a estos lugares comunes solo demuestra la intención de las Farc de lograr que el país se acostumbre a la célebre pesadilla de Monterroso: “Y cuando despertó, las Farc todavía seguía ahí”. Dejar que el país se vaya acostumbrando lentamente a que las Farc puede ser un actor político y no solamente armado. La alternativa es volver al monte y envejecer diez años más hasta un reencuentro en Caracas, Quito o La Habana de nuevo. No sabemos si la paz en Colombia sea posible, pero la desmovilización de las Farc sí se ve cada vez más cercana.

Reflexiones sobre las Memorias olvidadas del expresidente Andrés Pastrana

Crónicas Utópicas > Estancias
Por: Daniel Ramos

31 dAmerica/Bogota marzo dAmerica/Bogota 2014 8:05 COT

Andrés Pastrana y Tirofijo
Imagen tomada del archivo del expresidente Andrés Pastrana

Para quienes nos preguntamos sobre el timing de las Memorias olvidadas del expresidente Pastrana las noticias son regulares: la respuesta queda en suspenso. La mejor pista está en la nota preliminar:

Lo que aquí entrego es un collage de época de un país en el que, para muchos que han tenido el valor de dar la batalla, el simple hecho de estar vivos es un verdadero milagro. Lo hago bajo la convicción de que en estos contados hechos históricos –a buen entendedor, pocas palabras– hay elementos apasionantes y entretenidos que, conocidos sus detalles íntimos, aún pueden tener una moraleja.

Moraleja es la palabra clave, ajuste de cuentas o vuelta de tuerca puede ser la cifra. Destaquemos algunas reflexiones a partir de las Memorias olvidadas del expresidente Pastrana. Siéntanse cómodos porque es una entrada larga.

  1. La verdadera lavandería

La mayor decepción de la segunda versión de Wall Street filmada por Oliver Stone es que no se asome ni de riesgo por el lavado de activos en la economía estadounidense. Breaking Bad se acerca un poco, así sea para utilizar una lavandería de forma metafórica para ubicar el primer gran laboratorio de Walter White; la forma en que las grandes multinacionales se lucran del narcotráfico aparece anunciada ligeramente y poco después se termina la serie: otra oportunidad perdida para comprender el narcotráfico en los Estados Unidos.

La macroeconomía del narcotráfico ha demostrado que si a la economía colombiana le entrase el 10% del dinero generado por el narcotráfico, estallaría. Algo similar a la inflación que vivió Cali en los noventa con el auge del Cartel del Valle. En otras palabras, más del 90% de las ganancias del narcotráfico se queda en los Estados Unidos y en Europa: ¿cómo lo están lavando y cómo se benefician sus países y sociedades de todo ese dinero? El expresidente Pastrana se lo preguntó a Escobar:

—¿Cuáles son los carteles de la droga de Estados Unidos?

—No se conocen públicamente, doctor Pastrana, pero existen. A ellos no los desenmascaramos porque se acabaría el negocio para ambos.

[…]

—¿Hay políticos de Estados Unidos asociados con ustedes? —averigüé.

—En los Estados Unidos sí que hay políticos involucrados y son amigos míos. Gobernadores amigos míos de los Estados Unidos llevan allá las avioneticas cargadas de droga —pero no me dio nombres.

Esto cuando el kilo de cocaína estaba a 8.000 dólares en los EUA, ahora se estima que cuesta diez veces más. Dado que el narcotráfico no ha disminuido y a los países productores de cocaína siguen llegando porcentajes bajos de las ganancias de la droga, solo se puede concluir que los carteles estadounidenses siguen activos y lavando en forma. La verdadera guerra contra las drogas que debería liderar EUA está en su propia casa, Pablo Escobar dixit.

  1. Sobre lo no dicho

La memoria La prueba reina es de las más confrontantes que trae el libro. Nos retrotrae a ese episodio traumático del Proceso 8.000, a la relectura del libro Poder, justicia e indignidad, la memoria de la Comisión Ciudadana de Seguimiento del proceso al entonces presidente Samper, donde se detallan todas las triquiñuelas de Samper para absolver sus responsabilidades por la financiación recibida de parte del Cartel de Cali. Advertencia a los lectores: aquí es necesario endurecer el estómago para resistir las náuseas de ese episodio.

La prueba reina a la que se refiere el expresidente Pastrana es a la carta que desde la cárcel en Colombia le enviaron los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela en la que aceptan que financiaron a Ernesto Samper Pizano y que él siempre fue consciente de dicha financiación. Nada sucedió a sus espaldas, mejor dicho. Y Samper sigue tan campante y en libertad disfrutando de su pensión de expresidente de Colombia. Ponga aquí su dedo el lector antes de salir corriendo al baño.

Lo que sí es de material psicoanalítico son los silencios que recorren este capítulo. Está el silencio de César Gaviria, que según declaró Joe Toft, exdirector de la DEA en Colombia en ese momento, sabía del contenido de los narcocassettes. ¿Por qué Gaviria no actuó ante esta información? Joe Toft asegura que Gaviria sabía del financiamiento meses antes de que Pastrana le llegara con las cintas. La única explicación que ha dado el presidente Gaviria es llamar al expresidente Pastrana “un loco de atar”. ¿Por qué la inteligencia colombiana no filtró los narcocassettes después de la primera vuelta? Parece que soltarle la bomba a Pastrana dos días antes de la segunda vuelta fue el Pastrana, salve usted la patria de la Inteligencia colombiana.

Aquí vienen las preguntas por los silencios del expresidente Pastrana: ¿por qué no hizo públicos los narcocassettes? Como dice en sus Memorias, tenía a mano los medios de comunicación de su familia TV Hoy y La Prensa. El expresidente se excusa diciendo que no estaba seguro de la autenticidad de las voces en las cintas, pero ¿qué margen de duda le podía caber dada la fuente que se los estaba entregando? Para que la Dijin diera el paso de entregarle los narcocassettes tenía que estar muy segura de su autenticidad. En este momento recordé mi charla con una persona que trabajaba en la campaña del expresidente Pastrana: pesó el favoritismo que tenía Pastrana en las encuestas. Tenía razones para creer que podría ser elegido y su campaña optó por esperar a las elecciones y luego, independientemente del resultado, dar a conocer los narcocassettes, tal como sucedió.

Pero sin duda el silencio más sorprendente fue el que guardó hasta la publicación de este libro el expresidente sobre la prueba reina, la carta de los Rodríguez Orejuela. Más aún, en la forma en la que la presenta en el libro, deja un gran interrogante. Pastrana dice que fue el médico Santiago Rojas quien le entregó la carta de los hermanos. Pero la carta misma, en su segundo párrafo, dice:

En cuanto a su pregunta, le queremos contestar con la sinceridad a la cual nos es posible llegar por el momento.

¿Cuál fue la pregunta de Pastrana? Según el libro, sería la que él le hizo a Santiago Rojas sobre si los Rodríguez Orejuela iban a reaccionar ante las revelaciones del libro de Santiago Medina, pero esta no es la pregunta que responden los hermanos… ¿por qué Pastrana siendo presidente no actuó en consecuencia con la información contenida por esta carta? De nuevo me temo que entraron toda clase de consideraciones políticas antes de cumplir con la obligación jurídica y moral de denunciar de nuevo a Samper, ahora sí con la prueba reina. Los Rodríguez Orejuela no iban a perder un careo con Samper después de firmar esta carta, ¿por qué no lo hizo Pastrana?

  1. Las lecciones del Caguán y la silla vacía

A Andrés Pastrana el país le debe el justo reconocimiento por su audacia y disposición para firmar la paz con las Farc. Cuando se celebraron los diez años del fin del proceso del Caguán, un grupo de académicos elaboró un documento con algunas lecciones para acercarse a la paz. La experiencia del Caguán fue tomada como un fracaso del cual se debería de aprender. Una lectura equivocada a mi parecer, pues no destacan por ninguna parte que el proceso estaba viciado por la agenda doble que tenía las Farc. Es una lástima que en sus Memorias el expresidente Pastrana no le haya respondido el guiño que le hizo Fidel Castro con su libro La paz en Colombia, a todas luces un esfuerzo de Castro por poner en perspectiva el esfuerzo de Pastrana ante el engaño de las Farc. Obviamente Castro, diplomático consumado, no lo pone así, pero es uno de los vectores principales del libro.

En otra memoria, el expresidente nos dice que finalmente conoció la respuesta a la pregunta del millón, por qué Tirofijo no quiso asistir a la inauguración de los diálogos de paz en la zona de distensión y dejó solo a Pastrana acompañado únicamente por una silla vacía. Pero, ¿encontró realmente la respuesta?

El primer cuento de Marulanda fue que había 3 o 4 paramilitares infiltrados en el Caguán que querían asesinarlo. Esto en medio de mil guerrilleros. No se lo creyó nadie y con justa razón Pastrana se lo recriminó: “Usted no me previno para nada y yo incluso asistí con mi hijo Santiago”. El segundo cuento, la respuesta que Pastrana toma por válida, fue la que le contó Tirofijo a Tony López, delegado del Partido Comunista en la embajada de Cuba en esa época. Este es el diálogo entre López y Pastrana:

—Yo siempre he creído que hubo algo extraño, muy distinto a las excusas inverosímiles de inseguridad alegadas por Marulanda —le anoté a Tony.

—Sí, Presidente: él no fue por otras razones.

—Écheme ese cuento, Tony.

—Yo fui con mis compañeros cubanos a hablar con él, a tratar de convencerlo de que asistiera a la instalación de la mesa: “No, yo no voy”, respondía, y repetía el cuento del atentado que tenían listo los paramilitares para matarlo.

“Es imposible que alguien pueda atentar contra usted con la gigantesca fuerza guerrillera que tiene desplegada. Aquí no puede alegar lo de los paramilitares”.

“Bueno, le voy a contar por qué no voy”, accedió por fin Tirofijo.

“Cuénteme”.

“Mire, yo no voy a ir porque el presidente Pastrana es muy carismático y es un gran tipo. Si yo me subo a la tarima él me va a saludar afectuosamente frente a las cámaras de televisión de todo el mundo y eso lo van a ver todas las FARC ”.

“De eso se trata”.

“El presidente Pastrana, por su forma de ser, me va a saludar afectuosamente, muy decente, como es él y, entonces, ¿cuál cree usted que será el mensaje de Andrés Pastrana saludando así a Manuel Marulanda?”.

“Dígame cuál”.

“El mensaje es que se hizo la paz y apenas estamos comenzando los diálogos. Las FARC van a creer que Pastrana y Tirofijo ya tienen un arreglo desde el comienzo y eso a mí me perjudica”.

El embajador López le aseguró en vano que estaba profundamente equivocado.

“Compañero, los guerrilleros me van a ver saludándome afectuosamente con el presidente y van a comentar entre ellos que los traicioné desde el comienzo de los diálogos. Ese es el mensaje que van a entender los guerrilleros: ‘Tirofijo se entregó a Pastrana’, van a decir”.

A renglón seguido, el expresidente dice que vista desde la lógica de Tirofijo, esta argumentación tenía razón. Difiero del expresidente. En su libro Doctor: algunas tendencias de la cultura colombiana, del letrado al gamín y el colono, el psicoanalista José Gutiérrez desnuda el poder de la palabra en la historia social de Colombia. En un país con alta tasa de analfabetismo el que publicaba un libro era rey. De ahí que la gramática se volviera una cuestión de estatus en nuestro país. El otro lado de la moneda era la indefensión de las personas poco educadas a la hora de pedir justicia, por ejemplo. Al ser incapaces de verbalizar su caso se quedaban impotentes ante la injusticia. Recordemos que hoy, en pleno siglo XXI, aún hay mecanógrafos ganándose la vida en el centro de Bogotá redactando cartas para personas que no saben escribir o no tienen máquina de escribir siquiera, o niños de la calle que saben leer a quienes los que no saben les pagan la boleta del cine para que les lean los subtítulos de las películas.

El libro y posterior película El lector, de Bernhard Schlink, nos dio un retrato muy elaborado de esta indefensión. Luego, la película El discurso del rey nos mostró lo que podía hacer el pánico escénico ante la incapacidad para hablar bien. Otro argumento a favor de que a Tirofijo le pudo más el pánico escénico y el exceso de cancha de Pastrana para no presentarse a la mesa del Caguán lo da el mismo expresidente:

En el transcurso de mi encuentro como presidente electo con Tirofijo, él, lo mismo que yo, dio su palabra de asistir a la instalación de los diálogos de paz, aunque siempre tuvimos dudas de que cumpliera.

“Si en la instalación de la mesa va a hacer presencia, ese día yo también hago presencia, y dejamos las mesas instaladas”, me prometió Marulanda la primera vez que lo vi.

Tras múltiples deliberaciones, Víctor G. Ricardo impuso su propuesta de celebrar un acto enorme para la firma del inicio de los diálogos, pero yo pensaba lo contrario: “Lo importante es que Tirofijo y yo firmemos un papel en el que quede constancia de que acaban de comenzar los diálogos entre el gobierno colombiano y las FARC. Eso debe ser todo, nada más”.

No obstante, Víctor G. consideró que la realización de un acto solemne y concurrido para la firma sería obligante para la guerrilla, así como una postura de transparencia en nuestro proceder frente a la opinión pública. Aún así, en las vísperas del evento continuaba dándole mis razones.

—Usted debe entender que Marulanda es rudimentario, medio analfabeto y consciente de que habla muy mal para hacerlo en público. Si yo me preocupo y me pongo nervioso con la idea de presidir ese evento frente a doscientos periodistas de todos los continentes, el cuerpo diplomático y delegados de decenas de gobiernos y organizaciones del mundo entero ¿cómo será Tirofijo, un tipo que ha pasado la vida escondido en el monte?

Recuerdo cuando alguna vez alguien preguntó en una reunión si había cigarrillos. El propio Tirofijo fue a buscar una cajetilla, al regresar la puso sobre la mesa con una caja de fósforos y exclamó complacido:

—Desde que haiga Marlboro aquí no hay problema.

El diagnóstico de Pastrana es muy acertado: Marulanda era rudimentario, medio analfabeto y consciente de que hablaba muy mal para hacerlo en público. Esto bien pudo ser lo que pesó más para no presentarse a la mesa, más allá de conspiraciones o mensajes a las miembros de las Farc, una organización en la que bastaba algo como “estamos negociando, no nos hemos entregado” de su parte para que nadie pensara lo contrario.

Lo que sí es de admirar en Marulanda es que a pesar de esos vacíos de formación fue capaz de liderar a las Farc durante tanto tiempo y llegar a convertirla en un movimiento de 20.000 guerrilleros que lograron hacer sentir débil al establecimiento antes de empezar los diálogos del Caguán. Y lo que el país debe agradecerle es que respetó en todo momento la integridad del expresidente Pastrana, quien dos veces tuvo el coraje indescriptible de encontrarse a solas con Marulanda rodeado de mil guerrilleros y sin ningún tipo de escolta. Si bien las Farc empezó los diálogos del Caguán con la idea de rearmarse y pararse de la mesa con buena imagen, no llegó al límite de secuestrar al presidente de la República. Queda como ejercicio imaginarse qué hubiera sucedido en la historia de Colombia de haber sido así.

Otro dato que traen las Memorias es que la idea original de la zona de distensión fue del presidente Santos. Pero antes vale compartir una anécdota reveladora del libro de Pastrana:

Ese mismo día, después del almuerzo, el doctor Santiago Rojas, buen amigo que me acompañaba en calidad de médico personal en esa ocasión, se puso de pie y se dirigió a la cúpula de las FARC.

—Señores, les voy a hacer magia —y sacó una baraja.

—¿Magia? —preguntó el guajiro Milton de Jesús Toncel Redondo, alias “Joaquín Gómez”.

—A ver, agarre una carta, yo me volteo para no verla pero usted se la muestra a los demás para que ellos sí sepan cuál es —le contestó al guerrillero incorporándolo al juego.

—Ya —respondió Joaquín Gómez tan pronto como sacó el as de corazones.

—Muy bien, vuelva a meter la carta en la baraja sin que yo vea.

—Ya —mintió el guerrillero, pues lo que hizo fue esconderla en un bolsillo.

—Muy bien —exclamó Santiago sin haber visto la carta ni saber qué había hecho Joaquín con ella—. Ahora, voy a adivinar cuál fue la que escogió.

Escarbó la baraja y no la encontró.

—Usted no la ha puesto. Métala sin que yo vea y le adivino cuál es.

—Ya la metí —volvió a mentir Joaquín Gómez.

—¿Está seguro de que la metió aquí? —preguntó Santiago luego de revisar de nuevo la baraja, carta por carta.

—Sí, seguro que la metí.

—¡Usted la tiene guardada y no me la devolvió! —protestó el médico.

Los guerrilleros que estaban a la mesa rieron a carcajadas y se acabó el juego.

Más tarde, Santiago me buscó:

—Presidente, la mentalidad de estos tipos es la mentalidad de la trampa.

La mentalidad de la trampa y del vivo colombiano. De la misma manera que el presidente Santos nos quiso cambiar la Operación Conejo por la Operación Jaque. Siguiendo la anécdota de Rojas, el mago de Santos debe tener varias cartas guardadas ante las Farc, como las tuvo con el expresidente Uribe. Pero aparte de estas formas de negociar y vivir la vida, lo que el libro de Pastrana también nos muestra es que la decisión de las Farc de hacer el tránsito de grupo guerrillero a partido político parece tener todo el apoyo interno del Secretariado. ¿Cómo se deduce esto? Porque Marulanda, Reyes y Cano eran la línea dura de las Farc, la que se oponía a negociar fuera de Colombia o insistía en luchar hasta tomarse el poder. El círculo se cierra luego de la publicación de La paz en Colombia de Fidel Castro: no es improbable que los Castro hayan autorizado los diálogos en La Habana siempre y cuando la intención de las Farc sea real y no estén jugando a guardar cartas en el bolsillo.

Siempre me intrigó que las Farc mencionaran los pollos y gallinas que fallecieron con los ataques a las repúblicas independientes, esos bombardeos que sembraron la semilla de las Farc. En el fondo, quizás Marulanda no quería más que seguir siendo un campesino y toda la reivindicación de la necesidad de la reforma agraria por parte de las Farc no es más que hacer el valer el derecho de los campesinos colombianos a cultivar su tierra en paz, sin que los maten a ellos ni a sus animalitos. Ya sin Marulanda, las Farc puede asumir un discurso más urbano y moderno si se quiere, propugnando por la socialdemocracia como hace ahora. La gran pregunta es si el país está preparado para ello.

Quedan más temas por tratar a partir de las Memorias olvidadas y probablemente habrá que esperar a una segunda edición para que el expresidente Pastrana nos cuente por qué es tan crítico con el actual proceso de paz, que es en gran parte heredero de la experiencia del Caguán.

Gustavo Petro o la fábula de las alianzas

Estancias
Por: Daniel Ramos

20 dAmerica/Bogota marzo dAmerica/Bogota 2014 8:23 COT

Tres monjes al morir son recibidos por Dios para mostrarle lo que han hecho para dar a conocer su palabra. El primer monje, un franciscano, se acerca primero y le dice: “Señor, he llevado mi vida con total austeridad y todo los bienes materiales que encontré los compartí con una comunidad pobre de 500 personas”. Dios lo felicita por su buen trabajo. El segundo monje, un benedictino, le dice: “Señor, he fundado varias escuelas y a través de ellas he llevado tu palabra a miles de niños y hogares”. Dios arquea las cejas en señal de admiración, “muy bien, hijo mío, muy bien”. Finalmente el tercero, un jesuita, le dice con gran satisfacción: “Señor, fui a China y convertí al Emperador en creyente. Ahora todos los chinos obedecen tu palabra”.

 

Sobra decir que el franciscano en esta fábula es Gustavo Petro y el jesuita, el procurador Ordóñez. Veamos.

I.

Las personas a las que nos gusta ser independientes tendemos a cometer el error de desconocer el valor de las alianzas. Si a nivel personal esto es un defecto, en la arena política es un error letal. De adolescente fui testigo de alianzas que se creaban a través del chisme (y de adulto también, parece ser una práctica de larga vida); asocio siempre estas uniones como la que se da entre las hienas: organizarse con el objetivo final de dar muerte a la víctima. La percepción del independiente es que si se mantiene alejado de esos grupos, no lo afectarán, y que si hay que medirse con ellos, pues será inevitable. Medir las fuerzas es vital antes de empezar tal faena. ¿Cuántos meses antes no presentía ya el alcalde Petro su destitución y sanción por parte del Procurador? Los observadores políticos vimos cómo en meses las hienas lo rodeaban y Petro no supo cómo defenderse. Seamos más precisos: cómo defenderse bien.

II.

Fueron varios los errores de cálculo que llevaron a la indefensión a Petro. Los principales se dieron en el seno de los Progresistas. Que voces respetadas como la de Daniel García-Peña abandonen el barco con declaraciones fuertes sobre el autoritarismo e intransigencia de Petro son una señal de alarma que no debió desestimar el ahora exalcalde. Ser intransigente o, en el contexto político, negado para la negociación, es un error de primíparo político que si no se corrige puede tener consecuencias catastróficas. El caso de las basuras es bastante diciente: en su empeño por romper con el oligopolio de las basuras, Petro desoyó voces neutrales, calificadas y relevantes como la de la Veedora o del mismo director del Acueducto que le advirtieron que no era la forma de hacerlo ni estaba en capacidad de asumirlo de esa manera. O voces cuestionables como la de Emilio Tapia que le advirtió de la emboscada que el oligopolio le iba a tender. La obstinación de Petro fue más fuerte y la papaya quedó servida al Procurador, que la desmenuzó fibra por fibra hasta sacarle 15 años de inhabilidad política. Por si fuera poco, Petro tendrá que verse de nuevo con exaliados suyos en el seno de Progresistas a quienes les dio la espalda mientras estaba en el poder para elegir la terna que sustituirá al alcalde encargado Pardo Rueda. ¿Será Petro capaz de negociar con ellos esta vez?

III.

Una persona como Juan Manuel Santos ¿por qué se dedica a la política? ¿por qué persistió en su empeño por ser Presidente de la República? A Santos hay que reconocerle su vocación de servicio público, si bien hay factores inconscientes que influyen bastante en esta motivación, como lo son el prestigio y reconocimiento que conlleva el cargo (“es el nieto del Presidente”, “mira, aquí está tu abuelito con el Papa, aquí con Obama y en esta con Angela Merkel, guiñándole el ojo porque fue coquetísimo toda su vida”). Uno de los aspectos que hace afrodisiaco el poder para ciertas mujeres es la exposición que el poderoso les da en esa agenda social impresionante que llevan. El poderoso les ofrece un mundo que solo está al alcance de una minoría y él sabe que esto lo vuelve atractivo. Pocos sobreviven a la pérdida del foco, que se lo pregunten al expresidente Uribe.

A Petro también hay que reconocerle su vocación de servicio, si bien después del discurso de ayer, quizás podría señalarse como una poderosa fuente de motivación el morir como un mártir, esa imagen mesiánica que tanto atrae a los caudillos. Compararse con Gaitán, Pizarro, Leal o Galán está fuera de lugar y de contexto. Para empezar, ninguno de ellos tuvo la oportunidad en el poder de Petro, y para terminar, las muertes de ellos no fueron solamente políticas. Petro se habría ahorrado todo el via crucis de haber hecho las cosas bien y no a la fuerza.

IV.

¿Peligra el proceso de paz con las Farc? En absoluto. De fracasar los diálogos, las Farc puede o no utilizar la mención de Petro como otro ejemplo de que en Colombia no hay aún garantías políticas para fuerzas alternativas. Las Farc sabe además que se está metiendo en un berenjenal al querer participar en el sistema político colombiano, que el mismo Ordóñez estará acechándola de cerca pero, al igual que Petro, cree que va a ser capaz de abrirse su propio camino solita.

La vida es muy complicada cuando se sigue pensando en bloques homogéneos de poder, en la oligarquía vs el proletariado. Probablemente la única variable que medio ordene o sirva para explicar el panorama político actual colombiano es el número de votos que cada candidato puede poner sobre la mesa. Así es como se explican parejas tan improbables como Samper y De la Calle, Uribe y Pacho Santos, Santos y Angelino y ahora, Santos y Vargas Lleras. Los programas políticos son el papel más desaprovechado de la historia colombiana: nadie sabe a ciencia cierta qué va a hacer un candidato una vez elegido, ni siquiera él mismo.

V.

La excepción a ese comportamiento típico de las palabras son de aire y van al aire que cantara el gran Willie Colón, fue la época que vivió Bogotá con las Alcaldías de Mockus y Peñalosa: ambos llegaron con visiones de ciudad que fundaron vectores de desarrollo para la sociedad. Por primera vez muchos colombianos vieron para qué sirve la política cuando cumple con su valor fundamental: buscar el bienestar de la sociedad. Todo esto se fue al garete con las tres últimas administraciones. ¿Qué probabilidades hay de que Bogotá vuelva a retomar el rumbo? El panorama no es optimista, faltan visionarios de ciudad, candidatos y –lo más utópico aún– partidos o movimientos que logren promover un proyecto de ciudad que comprometa a los electores. Veremos en las próximas semanas si aparece la esperanza para Bogotá.

Si Petro se equivocó en la gestión de las basuras durante tres infames días, su defensa contra el Procurador le ha costado meses de gestión a la ciudad y esto sí es inaceptable. Sea cual sea el leguleyismo que utilizó el presidente Santos (obedeceré las medidas cautelares –siempre y cuando se refieran a casos de personas amenazadas o en peligro de muerte), por lo menos terminó la incertidumbre generada por la destitución de Petro. Para su propio bien, el exalcalde ahora sí podrá concentrarse ciento por ciento en recuperar sus derechos políticos y reavivar su carrera política. ¿Tendrán los habitantes de Bogotá la oportunidad de elegir bien otra vez?

 

De oligopolios y otros excesos

Crónicas Utópicas > Estancias
Por: Daniel Ramos

15 dAmerica/Bogota diciembre dAmerica/Bogota 2013 15:02 COT

Gustavo Petro en la Plaza de Bolívar

La trampa en la que cayó el alcalde mayor Gustavo Petro es un capítulo más en la historia infame del poder de los oligopolios en Colombia. De ingrata recordación es la imagen del entonces director del Grupo Santo Domingo, Augusto López, presidiendo desde la tribuna, cual emperador Augusto, la sesión del Congreso en la que se acordó establecer el impuesto de la cerveza sobre el valor de la producción y no del consumo. El ataque del que fue víctima el ministro de Hacienda en ese momento, Rudolf Hommes, fue despiadado. Su pecado fue señalar que la evasión de impuestos del sector cervecero (un eufemismo para referirse al monopolio del Grupo Santo Domingo) podría rondar el 30%. Hommes recibió una paliza mediática y en el Congreso que ningún otro funcionario público ha recibido hasta hoy en día. De pronto, como van las cosas, el alcalde Petro podría superarlo.

De manera un tanto cándida se preguntaba Luis Carlos Sarmiento si los cacaos tienen tanto poder como se les atribuye. Es tan caótica la situación colombiana que si hubiera un deus ex machina se notaría dicho poder. Pero es que la gracia del poder de los cacaos está precisamente en sustentar, sostener y fomentar ese caos.

¿Cómo lo hacen? Manteniendo el sistema político colombiano atomizado, el clásico divide y reinarás de Maquiavelo. Mientras no haya partidos políticos fuertes en Colombia, no existe la más remota posibilidad de que algún valiente funcionario público actúe (o siquiera se pronuncie) contra los oligopolios o monopolios en el país. ¿Qué puede hacer el ministro Hommes contra el Grupo Santo Domingo? ¿Obligarlo a pagar el impuesto sobre el consumo y no la producción? ¿Facilitar las condiciones para prohibir el monopolio (como se hace en la principal potencia capitalista, EUA) o promover la competencia? Lo intentó y sabemos cómo le fue.

¿O qué puede hacer el alcalde Petro contra el oligopolio de las basuras? ¿cómo le fue con el del transporte? Ya Emilio Tapia se encargó de explicar cómo se orquestó la sanción del procurador general Ordóñez contra el alcalde. Petro cometió el acto suicida para cualquier funcionario público colombiano: desafiar a los oligopolios. Sin una estructura partidista sólida que lo respalde, es un acto kamikaze. Lo peor es que a pesar de haber sido advertido por Tapia, fue a la guerra sin prepararse bien ante la trampa que lo esperaba. El oligopolio logró crear el caos de las basuras de hace un año y Petro dio papaya cometiendo varios errores administrativos.

Lo que podría marcar un giro estructural en este caso es la lucha de titanes que se avecina. Como ya lo han señalado varios constitucionalistas, dado el fuero especial del que goza el Alcalde Mayor de Bogotá, el Procurador no debió destituir directamente al alcalde Petro sino presentarle una solicitud en este sentido al Presidente de la República. Independientemente de la desproporción del fallo del Procurador, lo que es claro es que se arrogó poderes presidenciales. ¿Será sancionado por la Fiscalía General por prevaricato? El plato está servido.

De hecho, la sanción de la Fiscalía sería lo mejor que le podría suceder a Santos: así no tiene que mojarse en esta pelea Ordóñez-Petro, pues el fallo del Procurador sería improcedente. Si el fallo se sostiene jurídicamente, por ley tiene que actuar y conociendo el solipsismo del Presidente, tendrá que buscar una solución salomónica entre las partes: reconocer que hubo fallos de gestión de parte del alcalde pero que la sanción del Procurador es desproporcionada y, más aún, vulnera sus derechos como ciudadano al decretarle la muerte política. Pesa también que su ministro de Justicia ya se pronunció ante la necesidad de limitar los poderes del Procurador. Hay que añadir la presión de la Comunidad Internacional que está atenta a la sanción final, pues debe quedar la sensación de que se obró en justicia y no políticamente, es decir, que a Petro se le sanciona por una falla administrativa y no por su afiliación o pasado político. De cara al proceso de paz en La Habana es fundamental que el fallo sea sin mácula: lo contrario sería avalar la crítica de la falta de condiciones para ejercer la oposición política en Colombia.

Mientras tanto, los cacaos disfrutan del choque de gladiadores, siempre y cuando no desestabilice mucho el ambiente saludable para los negocios. Si hay algo positivo del horror y malestar que sienten los bogotanos por el Carrusel de la Contratación y uno de sus coletazos, el negociado del oligopolio de las basuras, es que esta situación debe cambiar por el bien de todos: no se puede seguir saqueando el patrimonio de la ciudad porque afecta directamente la calidad de vida de cada ciudadano.

Destituir por errores administrativos al hombre que se enfrentó al oligopolio es darle la señal a la sociedad de que lo que paga y vale en Colombia es usufructuar impunemente el patrimonio nacional. Esto solo se sabrá con el desenlace del juicio a Petro. En todo caso, como se siguen planteando las elecciones de cara al 2014, no habrá ni un solo grupo político que sea capaz de enfrentarse a los monopolios o los saqueadores del país. Así nos va.

Y casi acierta san Malaquías

Estancias > Primera plana
Por: Julián Rosero Navarrete

14 dAmerica/Bogota marzo dAmerica/Bogota 2013 8:21 COT

Como se mencionó hace ya varios años en un artículo aquí en equinoXio, San Malaquías de Armagh fue un místico de la iglesia católica quien desarrolló la siguiente profecía: el fin del mundo acontecería en el pontificado número 112 después del suyo, ya que ocurrirían sucesos apocalípticos que lo llevarían a cabo. El alto prelado predijo que sería el denominado “Papa Negro” y que tomaría como nombre “Pedro II”. Según los seguidores de esta profecía, especialistas en teorías de la conspiración e historiadores, el Papa No. 110 de la lista de San Malaquías era nada más ni nada menos que Juan Pablo II; lo propio, Benedicto XVI el No. 111; y claramente, tras la renuncia de éste último, el mundo esperaría al supuesto “Pedro II, el romano”.

Sin embargo, a menos que la cuenta esté mal hecha, podría decirse que san Malaquías casi acierta con su profecía; no se trata de un romano y mucho menos que tomase de nombre Pedro. Pero acertó en que este fuera “negro”, ya que se trata de un sacerdote de la orden jesuita. Sin embargo, a pesar que no tomó el mencionado nombre, sí es verdad que encaminaría un nuevo legado al comenzar la sucesión de los “Francisco”. En concordancia con lo escrito esa vez en equinoXio, el nombre que tomaría este papa No. 112 tendría que estar relacionado con cambio, con un nuevo legado y es por ello que “Pedro II” sería un nombre que enunciara tal. Empero, el que haya tomado “Francisco” le dice al mundo, de una u otra manera, que llevará a cabo un nuevo comienzo. Quién sabe si el último o uno de los tantos, pero lo que sí es verdad es que se enfrenta a una institución con muchos problemas y con necesidad de reformas estructurales urgentes.

Desafortunadamente, Francisco I, a pesar de pertenecer a la Compañía de Jesús, sigue una línea conservadora respecto a temas como el aborto, el matrimonio igualitario, el pontificado femenino, entre otros asuntos que requieren de un concierto ecuménico urgente para este nuevo siglo. Ahora bien, la sencillez con la que habló para los feligreses desde aquel balcón en la Plaza de San Pedro y el no tomar autos oficiales para movilizarse tras su salida pueden ser una señal de que sus reformas, quizá no filosóficas ni teológicas, sí se podrían enfocar en asuntos administrativos y, por así decirlo, “judiciales”. Ese “Francisco”, como el misionero jesuita de antaño, denota austeridad, sencillez y contundencia, muy propia para afrontar muchas problemáticas que no dan espera.

En la actualidad, a la Iglesia Católica la atañen corrupción y malos manejos. De otra parte, las miles y miles de denuncias por parte de muchas víctimas de pederastia perpetradas por varios miembros de la Iglesia requieren no sólo de una atención particular, sino de medidas efectivas que alivien y compensen a las víctimas, junto a juzgar y castigar a quienes realizaron estos actos de barbarie contra la población civil. Estos serían los retos de Francisco I. Si él no toma cartas y posiciones serias y contundentes contra esto, posiblemente, y siguiendo el “casi acierto” de San Malaquías, podría verse venir ese fin del mundo, que para este antiguo místico sería nada más ni nada menos que la profética noche de la Iglesia Católica en el mundo…

100 Colombianos en el exterior serán homenajeados

Estancias > Primera plana
Por: Lully

4 dAmerica/Bogota diciembre dAmerica/Bogota 2012 20:52 COT

Logo 100 Colombianos

En la plaza de armas de la casa de Nariño, se cumplirá este miércoles 5 de diciembre a las 10:00 a. m. un reconocimiento especial a 100 colombianos que viven en el exterior ejerciendo su profesión con excelencia, pero que a su vez han realizado aportes a la comunidad y han contribuido al desarrollo cultural, económico y social de los países en que residen.

100 Colombianos se constituye en un reconocimiento a nivel nacional e internacional para un centenar de personas de origen colombiano que son ejemplo de emprendimiento y éxito en el exterior, quienes demuestran que, no obstante el lugar que habitan en el mundo, a través de sus competencias, perseverancia, creatividad, esfuerzo y dedicación han logrado ejecutar sus sueños.

En el acto se darán a conocer los nombres de los 100 homenajeados, entre los cuales se encuentra Álvaro Ramírez Ospina, socio cofundador de equinoXio y de la Corporación Hiperbarrio, además de las actividades que desempeña en Bergen, Noruega. Para él un saludo muy especial y la felicitación de todo el equipo de equinoXio.

En el evento, se hará el lanzamiento del libro que contendrá información de cada uno de los protagonistas con sus historias de superación y logro, quienes representan el capital humano de Colombia. Así mismo, se les entregará el certificado y se proyectarán sus fotografías, las cuales tendrán también exposición en los consulados y en el aeropuerto Internacional Eldorado de Bogotá.

Esta iniciativa se suma a otros proyectos de la Asociación Fusionarte como 100 Latinos Madrid y 100 Latinos Miami, con el respaldo de la Marca Colombia.

A continuación, el texto del comunicado de prensa emitido por la organización del evento:

100 COLOMBIANOS, una muestra del rico capital humano de nuestro país

La iniciativa busca darle visibilidad a los muchos emigrantes que han aceptado el reto de volver a comenzar su vida en otro país y hoy se ha ganado el respeto y la admiración de su país de acogida.

100 Colombianos —que cuenta con el respaldo de Marca Colombia— nace con el objetivo de promocionar el valioso capital humano de Colombia y de hacer visible cien ejemplos de perseverancia, talento, emprendimiento y éxito de colombianos en el mundo que destacan en distintas profesiones y ocupaciones.

Con el apoyo de Avianca, Aviatur, Davivienda, Éxito, Mcdonalds y Gaseosa Colombiana, así como la colaboración de El Dorado, Transmilenio y Colombia Nos Une, la Asociación Fusionarte y Marca Colombia se preparan para presentar la primera edición del proyecto 100 Colombianos.

Los nombres de los protagonistas de estas historias de éxito se darán a conocer en una ceremonia el miércoles 5 de diciembre a las 10:00 am en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, en Bogotá. Sus fotografías y perfiles quedarán plasmados en una publicación de gran formato y formarán parte de una exposición que se exhibirá en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, en Transmilenio y en los consulados de Colombia.

El listado de los candidatos proviene de dos fuentes distintas: las nominaciones que se realizaron a través de internet y a través del sitio www.100latinos.com y mediante una investigación de campo realizada por un equipo de periodistas cuya labor incluyó la consulta a distintas instituciones públicas y privadas de Colombia como consulados, embajadas y univerisidades.

Las nominaciones recibidas fueron luego estudiadas por un Consejo Consultivo integrado por Juana Acosta, actriz colombiana; Carlos Julio Ardila, Consejero Delegado de la Organización Ardila Lülle; Carlos Boshell, VP Corporativo y Desarrollo de Negocios MBA (Multimedia Broadcast Associated); Antonio Celia, Presidente Promigas; Gonzalo Córdoba, Presidente Caracol TV; Víctor Cruz, presidente del Grupo Odinsa; Elena Echavarría, Presidenta del Consejo Directivo de la Fundación Liderazgo y Democracia; Efraín Enrique Forero, Presidente Davivienda; César Gaviria, Presidente de la República de Colombia (1990-1994); Salomón Kassin, socio Tesone-Nogal Asesoras Financieras, S.A.S; Luis Guillermo Parra, CEO Pacific Iron; Manuel Santiago Mejía, Gerente General Corbeta; Daniel Samper Pizano, escritor y periodista; Alejandro Santos, Director de la revista Semana; Amparo Sinisterra de Carvajal, Presidenta Proartes; Dario Vargas, Socio Senior Dattis Consultores; Jorge Alfredo Vargas, periodista y Ángela María Villegas, periodista.

La Asociación Fusionarte se dedica a desarrollar distintos proyectos en España, Estados Unidos y Latinoamérica que buscan promocionar los aportes sociales, culturales y económicos de los latinos/hispanos.

Dentro de su trayectoria se encuentran los proyectos 100 Latinos Madrid y 100 Latinos Miami, Nuevos Rostros de Madrid, Un Hecho Tres miradas, o MimArte. Desde su creación en 2006 Fusionarte se ha caracterizado por un marcado compromiso social y el profundo convencimiento de que el arte y la cultura son excelentes herramientas para impulsar el desarrollo integral de las personas en general y la integración del inmigrante en la sociedad de acogida en particular, por lo que ha impulsado manifestaciones culturales, artísticas, de estudio, formativas, de investigación y recreativas. Todo ello apostando por el pluralismo, la variedad, la calidad y la difusión de valores democráticos, así como la defensa de los derechos humanos, la participación y la solidaridad.

Para la marca Colombia, los cien colombianos son meritorios ejemplos de excelencia, una muestra más de que nuestro país genera suficiente talento como para afirmar con orgullo que La Respuesta es Colombia.

Un defensor prosaico de los clásicos

Estancias > Limpia - Mente
Por: Johanna Pérez Vásquez

13 dAmerica/Bogota noviembre dAmerica/Bogota 2012 14:09 COT

Versión para llevar y leer en tu e-reader, si te apetece.

Pasar mucho tiempo en Uruguay puede engañar, haciendo creer que cualquier territorio más grande que el conocido lo es todo, así, Buenos Aires es Argentina y San Pablo es Brasil, sin embargo cuando el mundo propio, el que se construye con palabras, imágenes, sonidos, olores y demás sensaciones es inmenso, enorme gracias al esfuerzo constante que se hace para empujar los límites hacia afuera es posible descubrir que sí hay algo más, que es más lo que se desconoce que lo que se sabe.

Federico Arregui es el librero de El Narrador, una librería acogedora, en el barrio Pocitos de Montevideo, el primer paso en una ruta que permite recorrer el mundo a través de citas de obras clásicas y trozos de tangos, sin olvidar nunca que Montevideo tampoco es todo el Uruguay.

Federico ¿cuánto llevas en esto?

En libros llevo… ocho años.

¿Y cuándo dijiste “yo soy Librero”?

Yo trabajé desde el 98 al 2003, cinco años, casi seis años en realidad, porque fue un poco antes que empecé, en periodismo, cubría… hacía, no digamos crítica de libros porque es un poco soberbio… sí, hacía crítica pero bueno, a mí me gusta más la palabra de periodista cultural, entonces hacía reseñas y no críticas de libros… y de arte, y bueno, en el año 2003… me quedé sin trabajo y…

La crisis…

Sí, un [poco]… sí, la crisis y probablemente que además no me gustaba lo que hacía, como dice el tango “me rajaron del laburo por marmota y por sobón” y quizá bien rajado del laburo por marmota y por sobón, y por lo visto no me gustaba tanto lo que hacía porque nunca más volví a hacer periodismo y en realidad llegué… por equivocación, llegué porque ofrecían un trabajo para los libros y bueno, “vamos a probar, yo qué sé”. Venía sin trabajo, presenté el currículum y hace siete años… acá estoy haciendo… haciendo una profesión que te digo la verdad, te confieso, más allá de que me gusta muchísimo, no me veo haciendo otra cosa. Ahora también a los libreros chicos nos sucede que siempre estamos en la cuerda floja y diciendo “¿hasta cuándo vamos a poder seguir haciendo esto?”, entonces es un poco difícil por momentos. Yo no me veo haciendo otra cosa, me encanta lo que hago y trato de ponerle ingenio y a ver cómo hacemos pero hay días en los que uno siente que el negocio va bien, otros días en los que siente que va mal, entonces es muy difícil también hacer un balance y que uno diga… hay una cosa que nos sucede a todos, yo creo que a la mayoría, sacado Lionel Messi o Picasso o Mick Jagger, que se han dedicado a lo que les gusta y encima han ganado fortuna, hay como un costo de dedicarse a lo que a uno le gusta y es la pobreza, por lo menos si no la pobreza sí cierta justeza en la economía, pero sucede a nivel de todo… Casi siempre está la frase “bueno, pero hacés lo que te gusta”, es un consuelo de “te estás cagando de hambre”, que es curioso pero yo creo que los libreros un poco estamos hasta condenados a esa frase. (…) Yo creo que los libreros siempre tenemos que pensar un poco en ese consuelo, en esa especie como de premio de consuelo de que uno cuando hace lo que le gusta no gana plata, porque en realidad no estamos en el negocio más rentable. Sí creo que, ahora podemos ir a algo que yo no logro entender todavía, y es por qué hay grandes librerías y por qué hay gente que invierte mucho dinero en poner una librería, cosa que yo no logro entender aún.

Pero bueno, acá hay librero, una figura que está desapareciendo…

Creo que está desapareciendo el librero, y no me pongo como el ejemplo del librero. Quiero dejar muy claro que uno está aprendiendo de esto y el amor hacia los libros no te convierte tampoco… cosa que tampoco es una garantía de vender bien ni de hacer las cosas bien.

Federico ¿cómo haces para elegir tus lecturas en medio de semejante cantidad de opciones?

Ya a esta altura no leo, lo que hago es picotear, leer de mañana una cosa, de tarde otra, es más eso nos puede pasar a cualquiera que está mucho en contacto con libros, pero yo he perdido la relación casi de preso con el libro, que uno la guarda para las vacaciones. La gente te dice “yo quiero comprar diez libros para estas vacaciones”, yo quiero llevarme uno solo para las vacaciones y ver si me gusta ¿Querés que te diga cuál voy a llevar? 2666 de Bolaño. Es muy difícil para uno leer un solo libro porque obligatoriamente tenés que estar tratando de leer más de uno, porque tenés que venderlo, porque la única forma de venderlo es tratar de estar lo más actualizado para cuando alguien venga y te diga “no sé lo que quiero leer, no sé lo que quiero regalar, es un abogado de 50 años que lee poco”.

¿Qué autor recomiendas, uno predilecto que te guste mucho y que te gustaría que la gente lo leyera?

¿Renan Cevin ?… más que autor libros diría yo.

¿Qué tipo de libros?

El primer hombre de Albert Camus, Viaje al fin de la noche, Memoria del subsuelo de Dostoievski, quizás más que Crimen y castigo por la brevedad, por la intensidad; por supuesto Borges.

Siempre son clásicos.

Lo que pasa es que, claro, yo siempre estoy trabajando un poco con clásicos, por ejemplo un poeta que yo vendo muchísimo es Roberto Puarrós, poeta argentino, curiosamente menos conocido de lo que debería ser y lo vendo muchísimo, pero también porque lo recomiendo. Quizá yo no sea el ejemplo del lector que vende determinado material, que además es el que se vende en otros lados, ahora estoy vendiendo muy bien a [John] Steinbeck, Tortilla flat porque es un texto que yo leí hace muchos años que confieso también no releí en su nueva edición, tengo el recuerdo de haberme divertido mucho en mi juventud leyendoló y con eso me basta para volver a venderlo y para recomendarlo…también he vendido Libertad de Jonathan Franzen y cuando alguien me pregunta “¿lo leíste?” es como que uno se siente como que quedó en posición adelantada, está en orsai [off side], está fuera de juego, cosa que tampoco me gusta demasiado.

No me gusta que suceda con nada, hay cosas que indefectiblemente te van a pasar. A mí me preguntan si he leído El secreto… tengo por costumbre, en esta parte de la profesión, digamos en esa pregunta no mentir, tengo la mala costumbre de no poder mentir en eso, me cuesta decir “sí, sí lo leí” porque uno se está enfrentando en una cosa donde va mucho peor. Cuando me preguntan si leí El secreto casi siempre digo que no y ahí digo que toma de la ley de la atracción y un poco de la resiliencia, pero es un verso porque realmente… Ese libro no precisa del verso ni de lo que yo pueda decir de la ley de la atracción, ni de la resiliencia ni de la ley de la relatividad, porque es un libro que se vende solo.

[También] me han pasado sorpresas de hacer una mesa de poesía en la cual estaba Carver, Pessoa, Alejandra Pizarnik, Paul Celán, poemas de Maiakovski, como te decía hoy Puarrós, la lista por suerte fue muy larga y fue una cosa rarísima, se vendía, se vendía, se vendía, se vendió Vallejo, tuve que reponer, Hojas de hierba [de Walt Whitman] la versión bilingüe, se vendió Rimbaud, se vendio muchísimo, entonces esa sorpresa que uno tiene que se queda muy contento.

Esas personas que vienen por esos libros ¿vienen varias veces?

No, vienen por ese libro, se van, no vuelven, y si vuelven, vuelven por un libro parecido y si tú les ponés una mesa de ofertas a las cuales le estás ofreciendo la primera edición del Quijote, la que está en la Biblioteca Nacional de Madrid, a 500 pesos uruguayos no la van a llevar. Es un público que tampoco está mal ni hay que despreciarlo, se comporta frente al libro como yo me comporto frente a los zapatos. Yo no soy un consumidor de zapatos de cuero de cocodrilo, entonces cuando me tengo que comprar zapatos me dirijo casi siempre a un shopping, porque ahí tengo cuatro zapaterías, en las cuales lo que voy a hacer es un pequeño estudio de mercado que va a resultar en cuál es el zapato más barato y que me va a durar el tiempo necesario pero siendo barato, y con el libro hay gente que le sucede lo mismo. Lo que asocia es el artículo que está buscando con el cartel de librería, no el cartel de librería con el goce estético de entrar a una librería y rebuscar a ver si encuentro algo que me guste, como yo no asocio el goce estético de entrar y fijarme en todos los pares de zapatos a ver cuál es que tiene mejor mediasuela, cuál es el que tiene mejor taco y cuál es el que tiene los cordones más lindos.

Quizás si es un lector en el acto de lectura, pero no entiendasé como el ávido consumidor de libros, es un comprador de un libro, o de un género, que es el género de autoayuda, de superación personal, quiera uno llamarle como quiera, género que a mí no me molesta en lo más mínimo, que además siempre digo medio en broma y medio en serio, que no es de autoayuda, es de ayuda mutua, porque el día que un librero no ha vendido nada y viene un cliente y le compra 1500 pesos en libros de autoayuda, es casi de ayuda mutua, porque después con eso puede pagar el alquiler, puede seguir adelante y puede después darse esos lujitos de andar recomendando a Adolfo Bioy Casares o Samuel Beckett, pero lo confieso que el mes de ahora, octubre, vendí dos El secreto y dos El poder, que es la segunda parte de El secreto o no sé muy bien qué es, pero es de la misma escuela y de la misma autora. Son libros que cuestan 700 pesos, una cifra que un lector de buena literatura no puede, no quiere gastar, claro, entiendasé que cuando tú vas a comprar un par de zapatos una vez cada seis meses quizás te podrás dar el lujo de comprar un poquito más, cuando tú estás todo el tiempo comprando zapatos tenés que ver si te sobra el dinero. ¿A qué voy? Aquél que va a leer en una semana una novela y luego va a venir por un ensayo, y luego va a venir por un libro de poesía, y luego va a venir por un libro usado, si hay, de Historia, va a tener que acotar el precio de lo que está comprando, no así aquél que puede utilizar una tarjeta de crédito para comprar un libro de 50 dólares en cuatro pagos, porque va a ser el libro que va a haber en su casa, o por lo menos el libro que va a leer durante cuatro meses.

¿Cómo sería un lector maduro?

Probablemente los que menos se pavonean y aquel que… pero no de pavonearse de lo que leyó sino pavonearse de su pasión por la lectura “a mí me fascina leer”. Algo que un lector maduro o un lector… agradecido, digamos un vicioso de la lectura…es parte de su naturaleza, no va a tener que decir “me fascina César Vallejo” o “cómo me gusta leer a Roberto Puarrós”, a mí me encanta la poesía, no porque como dijo el poeta “para qué sirve la poesía si no para cuando un amargo penar nos averigua” y el lector de poesía no es necesario que diga todo eso porque no se enfoca hacia determinados libros sino hacia el género, hacia la actividad de lectura. Lo que la gente que lee poco siempre avisa es de cómo practica la actividad de la lectura, directamente, no te dicen “yo leí ese libro” es “a mí me encanta leer”.

Casi siempre los que vienen y me dicen “porque yo antes que ropa me compro libros”, desconfío de ese… no de ese lector sino de ese cliente, porque en realidad el cliente de libros… quizá no… pero uno no dice que ama lo que precisa, uno lo precisa, y uno precisa de los libros. Que uno piense amo a Vallejo, me fascina Vallejo, no es un Vallejito de emergencia, es lo que uno precisa cuando se siente mal, es abrir y recurrir a Vallejo… yo a los Poemas Humanos, otros irán a Los heraldos y otros buscarán a Ruben Darío y otro buscará a Miguel Hernández, pero uno no lo ama, es una diversión.

En las librerías como la mía, las librerías pequeñas donde uno trabaja con el cliente, donde lo conoce, sucede mucho menos esa especie de ufanarse de lo que uno ha leído porque en realidad uno ya lo conoce al cliente y el cliente lo conoce a uno y no es necesario.

¿Quién se dejaría recomendar más libros, un lector novato o uno maduro?

El lector maduro, el tema es que yo también, no quiero parecer vanidoso pero la librería trabaja con ese lector… ese es el lector más asiduo, lector que muchísimas veces, y te diría sucede muchísimas más veces de lo que uno quisiera, es un lector que sabe mucho más que uno, o sea casi siempre que el que está en orsai de alguna manera no es el lector sino uno , lo cual no está mal, en cierta forma uno se siente en la obligación de decir bueno…

Desafía…

Es un desafío y hay que leer más, hay que conocer más… por eso motiva. La librería mía al trabajar con textos clásicos, que mal que bien todos hemos leído alguno; yo no he leído todas las novelas de Faulkner pero he leído como para saber cómo es Faulkner, no he leído todas las novelas de Onetti pero he leído como para saber cómo es Onetti, no he leído todas las novelas de Luis Fernando Céline pero también más o menos uno sabe, uno ha intentado leer lo más prolijamente posible a Borges, tampoco por supuesto completo pero más o menos sabe… entonces ahí no hay tanto el riesgo del decir “carajo, ¿qué le digo?” como cuando aparece un escritor, por poner un caso Al poder, Jonathan Franzen con la novela Libertad, que está considerada una gran novela, como la revelación en Estados Unidos y la cual confieso no haber tocado.

La gente que viene acá es grande, es joven…

De todo, la parte infantil funciona muy bien, tiene su rincón, que yo le di. Directamente al principio cuando yo planteé la librería pensé hasta no poner porque, pero no es por tema de precio sino por un tema de cómo hilar, no es la parte que uno más conoce, más allá de que tampoco es un sector difícil y en un momento dije no, es una librería de barrio, es una librería que pretende que aquel que no haya leído clásicos pueda venir a buscar Albert Camus, Céline, Carpentier, La vorágine, uno puede venir a buscar cosas que no son recientes pero es una librería de barrio, de eso no hay que olvidarse. La librería de barrio vive del barrio y en el barrio no todos siempre tiene ganas de leer clásicos o novelas editadas en 1930, y particularmente el sector infantil es uno que hay que tener, es un sector que funciona y que además le da mucha vitalidad, mucha movilidad, muchas cosas lindas a la librería. Es un sector que lo puse sin saber cómo iba a andar y no solamente me ha resultado, (…) se mueve, es una parte que vende, es una parte que además tiene su público, y es un público que a mí particularmente no me molesta en lo más mínimo atender, los adolescentes son un poco más complicados.

El sector infantil [es]“yo quiero un libro de dinosaurios y listo”, y si no tenés un libro de dinosaurios, no, “pero tengo uno precioso de hadas”, “las hadas no me gustan, me gustan los dinosaurios”, como también puede a la media hora volver con el criterio cambiado de decir “ahora ya leí el de los dinosaurios y quiero el de las hadas”, pero no lo vas a convencer al niño de que en realidad si vino a buscar el de dinosaurios es mejor el de las hadas. Ahí tenés el comportamiento ideal, un comportamiento que uno agradece en el lector que es infantil, y hay comportamientos que se parecen mucho al del lector maduro, viene sabiendo lo que quiere, cosa que no sucede otras veces, con otro lector o con el que regala libros “porque a mí me fascina regalar libros, yo si regalo, regalo siempre libros”, “bueno, pero ¿qué es lo que quiere regalar?”, “ay no tengo ni idea, es para una amiga” “y ¿qué lee su amiga”, “ah, no sé”, “¿qué hace su amiga?”, entonces uno ahí tiene que hacer una especie de censo: “¿qué es lo que hace su amiga?”, “mi amiga es profesora de yoga”,” impecable, ¿qué edad tiene su amiga?”, “54”, “muy bien, entonces vamos a regalarle un libro que le explique a su amiga que sigue siendo bella, que nunca se va a convertir en una mujer vieja y fea, su amiga ¿está casada?”, “no, mi amiga está divorciada”, muy bien ,afinamos más el concepto y ya sabemos hacia dónde vamos (risueño).

En Colombia se tiene la percepción de que en Argentina los libros son baratos, ¿cuál es la percepción en Uruguay?

Que en Argentina los libros son baratos. A veces es una percepción correcta y a veces es una percepción errónea. Siempre está esa idea de “bueno, me lo compro en Argentina”. El otro día justamente… una clienta había comprado La historia del arte de Gombrich en Argentina y le había costado 5 dólares menos que en Uruguay, yo le decía “lo hubiera comprado acá con una financiación de tres meses”, también hay otra cosa que de eso podemos un poco hablar, el tema de la cuenta, de casi como la libreta del almacén donde uno iba y anotaba lo que iba gastando y pagaba a final de mes…

¿Ese sistema funciona acá?

Acá en esta librería sí, y mucho, y es una forma de que vuelva.

Buenos Aires lo que sí tiene, por supuesto, [es]que uno entra a una página de una librería y se quiere morir, digo uno como librero, [frente a] esa cosa masacotada, más chiquita que tenemos acá, es una variedad descomunal, una variedad inclusive de editoriales propias, chicas, como Eterna Cadencia, Caja Negra, Las Cuarenta, Negro Absoluto, que acá también hay, y acá ha mejorado muchísimo la calidad de edición, inclusive hay una cantidad de proyectos chicos que están andando muy bien, muy bien como anda El Narrador y todas las otras librería chiquitas, a los golpes, pero sobreviven.

Pero en Buenos Aires por supuesto hay mucho más, y hablamos tanto de Buenos Aires, tanto que a veces yo pienso me interesa lo que hay en Buenos Aires, pero me interesaría ir hasta Rosario a ver qué es lo que hay, me interesaría ir a Córdoba, la docta, que me imagino que ahí, que es justamente donde está la Universidad de Córdoba, una de las ciudades considerada polo cultural de Argentina. Fuera de Buenos Aires, alguien debe estar haciendo algo, entonces más allá de los precios, esa concepción que se tiene en Colombia de lo que sucede en Buenos Aires, o de Uruguay [de] lo que sucede en Buenos Aires, o [en] Buenos Aires de lo que sucede en Santiago de Chile; lo que es imperdonable es que una editorial y librería, que se llama Metales Pesados en Santiago de Chile, lo que edita no llegue a Montevideo. Es una pena.
Hay un texto particularmente que se llama El narrador de Walter Benjamin que a mí me encantaría leerlo, porque confieso que no lo he leído, más que partes tomadas de otros textos de Beatriz Sarlo y después sé que en internet se puede conseguir pero me interesa más leerlo [en papel], y encontré que estaba editado por esta librería que se llama Metales Pesados pero no llega. No tengo la más mínima idea de qué es lo que se edita en Colombia. Sé que en Venezuela [está] Ayacucho, que en realidad es un fondo fundado en su momento por un uruguayo, por Ángel Rama cuando vivía en Venezuela, descomunal, que es una maravilla… ahí queda ─señala un anaquel─ en El museo de la novela eterna, eso es Ayacucho es un fondo muy grande, muy lindo y sin embargo tampoco llega. En alguna época acá se estuvo distribuyendo Ayacucho, había un distribuidor en Uruguay, un muchacho que lo estaba trayendo; igual que los sellos editoriales y que las librerías, las pequeñas distribuidoras funcionan tan bien que van a los tumbos. Algo sucedió, por algo el muchacho no lo pudo traer más. Realmente que haya una Iberoamérica que se surta de libros que vienen solamente de Buenos Aires o de España, habiendo mercados editoriales como México, que también llega poco a Uruguay por ejemplo, a veces da un poco de pena.

Creo que de la misma forma que en Montevideo se puede hacer Editorial Hum, que están haciendo cosas muy lindas, o Irrupciones, que es un sello nuevo también, [Mario] Levrero quizá en este sello es dignísimo de estar en una librería de Bogotá, de la misma forma que el escritor… creo que es Juan Gabriel Vásquez, Los curiosos, cuentazo y ¿dónde lo encontré?, en una editorial Eterna Cadencia en una selección de autores nuestros, nueva narrativa latinoamericana aparece un cuento, pero me imagino que quizá Vásquez esté editado en alguna editorial chica colombiana.

¿Crees que el periodismo narrativo está moviendo editorialmente cosas o no? porque hace poco se hacen recopilaciones de Osvaldo Soriano y Martín Caparrós.

No te sabría decir porque acá tampoco hay demasiado… Se hizo una biblioteca, una recopilación Soriano Seix Barral hace 10 años, que ya no está disponible, y alguien me puede decir “hace 10 años no es hace tanto”, bueno, ese es el tema, para que ya no esté disponible, para que ya no esté en el mercado. Creo que se lee periodismo, pero creo que es la tiranía de la novela, pero no creo que se mueva más. Creo que la gente cuando dice voy a comprar un libro se refiere a una novela, es muy difícil sacarlos de la novela. Yo soy un apasionado de los cuentos, yo creo que el cuento debe ser perfecto, debe ser redondo, como dice Erskine Caldwell el cuento tiene su nacimiento en la primera línea y su resurrección en la última. Hay una circularidad en el cuento que la novela no la precisa y sin embargo que la gente lea cuento da mucho más trabajo, que tampoco está mal y todo es entendido y todo es llevarlo del otro lado. Hay menos tiempo, hay necesidad de ocupar un poco el tiempo en una historia que… la literatura no es más que vivir vicariamente vidas que uno no vive, en cierta forma la novela nos permite vivir esas vidas, en forma más largas, más desplazadas. El cuento necesita de la concentración del lector de otra manera.

Pero es más breve…

Es breve, curiosamente para los tiempos modernos. Yo por ejemplo recomiendo y vendo mucho la Antología de la literatura fantástica: Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, porque no solamente es una antología deliciosa, es una cosa perfectamente bien hecha, más allá de que le faltan una cantidad, entre otras cosas porque Borges, Bioy y Silvina se podían dar el lujo de poner a este sí y a este no; en aquella época no había internet y probablemente si se olvidaban de alguno era porque quisieran y no porque no supieran qué había escrito; pero el cuento, particularmente ese libro, como forma de cuando uno termina un libro y va a empezar otro, hacer como una especie de zapping, en la cual uno terminó de leer imaginemos, no sé, la biografía de Napoleón, por lo menos un lector un poco desprolijo, yo por lo menos y después voy a comenzar a leer una novela de Nick Hornbey, preciso que el personaje se saque el gorro de Napoleón porque si no me queda el personaje de Nick Hornbey con el gorro de Napoleón, entonces leer un buen cuento para salir de una cosa y entrar en otra creo que es ideal. Lo vendo mucho, lo recomiendo pero insisto, el cuento es algo que ya en este momento no se vende demasiado, cuesta vender y la gente cuando se refiere a “quiero comprar un libro” o “no tengo nada para leer” se refiere a la compra de una novela. Es mucho más raro vender un ensayo, hay ensayos que uno los vende, también, no son todos porque no en vano Ricardo Piglia se convirtió en el escritor importantísimo, pero creo que son ensayos o formas breves muy fácil de vender para un lector, además el hecho de que se refiera al acto de la lectura ─El último lector─ lo vuelve un ensayito interesante, pero uno a veces encuentra libros más fáciles fuera de la novela para vender…

Quizá una historia [de novela] es una piscina y un cuento es una palangana, a veces es mejor pegarse un baño en una palangana y no ahogarse en una piscina. Confieso yo que si la novela es una piscina En busca del tiempo perdido es el océano y yo me hago a un lado y nunca he podido flotar dentro de esa novela. No siempre hay que leer novela, ni tampoco me parece mal que [la gente] lea novelas y deje de leer cuentos.

¿Qué opinas de las librerías donde ubican los libros por medio de un computador y de los supermercados que venden libros en rebaja?

Vamos a lo cierto, uno trabaja en una librería que tiene cuatro metros por seis, yo qué sé, me parece que no está mal. Soy una persona un tanto relativa y nada me parece esté demasiado mal ni demasiado bien. En realidad dice Luisito Rosales, poeta español al que quería mucho Onetti, hijo de quien escondió a Federico García Lorca, dice Rosales “porque todo es igual y tú lo sabes, y probablemente todo es lo mismo”. Uno piensa un poco en aquella caída de Albert Camus en aquel personaje cuando se da cuenta de que todo es igual y de que en realidad es lo mismo leer, no leer, la condenación es anterior y no se pelea contra el mundo, es un tanto nihilista, pero venir a decir ¡este es buen lector, este es mal lector, esto se hace bien, esto se hace mal, esto se hace así, esto se hace asá!

Me choca tanto el que considera la lectura como una cosa casi sagrada como el que la profana, lo mismo el mercado del libro, el que considera el libro casi como una cosa sagrada, el que lo profana revolcándolo al lado de los fideos, te diría que me da un poco lo mismo, por supuesto a mí me gusta más la librería de Alberto Casares en Buenos Aires que el Geant ─supermercado─ de Montevideo para comprar libros en donde hay una batea, también confieso que me da la misma avidez comprar en un lado como en el otro y que estoy seguro de que en el Geant podés encontrar aquel libro de periodismo narrativo de Osvaldo Soriano que no pudiste encontrar en todo Buenos Aires, porque el mercado además tiene esa cosa jodida, pero bueno es así, el buen lector compra más caro en buenas librerías y aquel que por H o por B no llegó al libro lo termina comprando rebajado en un supermercado.

Si quieres escuchar un fragmento de esta entrevista puedes hacerlo en este enlace.

A mí personalmente no me gustan las pirámides en las vidrieras hechas de libros, me parecen aburridas, no me gusta que si salió el último libro, Libertad de Jonathan Franzen pongas 54 libros en la vidriera. Entiendo sí, que para determinado lector que va al shopping a comprar un libro ligero y que le gusta ver la vidriera, está en la vidriera, está adentro, lo compré, pin, tarjeta de crédito, tres pagos, me fui. Me interesa tres carajos que vos me hagas creer que es el último, que no te queda más, cosas que me suceden a mí también con los pares de zapatos, lo que habría que definir un poco es si el libro es un artículo para tomarlo con cierta…

¿Ceremonia?

Sí, o es un artículo de entretenimiento en un mundo donde cada vez hay más artículos de entretenimiento, en un mundo donde arribamos a la utopía que el hombre viene buscando desde siempre y desde la biblioteca de Alejandría, desde la enciclopedia de Egipto y es reunir todo el conocimiento en un solo lugar y ahí está internet para ello en un mundo en donde la gente tiene cada vez menos plata y menos tiempo…

y es más infeliz…

Sí, probablemente es más infeliz con muchos más libros, entonces ¿ha servido el libro para hacer a alguien feliz?, hablamos de qué es ser feliz, tú acabas de decir que es infeliz, sí, probablemente sí. Ahora, probablemente la buena biblioteca de un buen lector, no hablo de un académico o un catedrático, tiene 500 volúmenes, la biblioteca de Dante quizás no tenía 500 volúmenes, por supuesto que la de Homero no tenía 500 volúmenes, lo damos por descartado, la de Cervantes no sé si tenía 500 volúmenes , que leía las páginas de los diarios que encontraba tirados en las calles de Madrid, entonces… quizá esto no es para resolverlo en una entrevista y mucho menos yo y yo no lo sé, pero quizá el tema es ver si efectivamente el libro es un artículo tan importante y tan sagrado, o es una de las pocas cosas que el hombre arrastra desde su origen y a esta altura es de alguna forma como el cordón umbilical o lo que le queda, cortarlo de un hachazo sería reconocer que nos fuimos a la mierda y que ya somos otra cosa. El libro a esta altura tiene más de sagrado por su pasado que por su presente, a lo que voy, como bien dice Umberto Eco, el libro es de esas cosas que ya están terminadas y no se pueden mejorar, como la cuchara. Tú puedes hacer un cuchillo de filo, de sierra, una cuchilla alta, grande, fina; un tenedor puede tener tres, cuatro, cinco puntas, dos puntas pero la cuchara probablemente esté terminada como está porque si la hacés convexa probablemente no te va a funcionar a menos que la des vuelta. El libro funciona un poco igual, el aljibe también debe ser uno de esos inventos que el hombre hizo que ya está terminado, igual que la rueda, ya no se le puede poner nada, está terminada desde el día que el hombre la inventó, quizá lo que uno deba definir es si el libro es tan sagrado o si fue en alguna época tan sagrado [como] cuando alguien como El Quijote perdió el seso leyendo libros de caballería. Quizá en el mundo de hoy lo que nos quede, la relación más fuerte que tengamos con los libros sea lo que fueron para nosotros “nuestra memoria está hecha de lecturas o páginas, libros cuya lectura fue una dicha para nosotros” dice Borges y quizá nuestra memoria como especie esté hecha de haber logrado aprender a leer, de haber logrado aprender a andar con un libro debajo del brazo, de haber logrado aprender a mentirnos y a creernos historias unos a otros, de haber logrado traducir, y llevar de una lengua a la otra y conocer así lo que piensa un escandinavo o traer hacia Latinoamérica, al mismo tiempo que se trajo la conquista, la cruz, el idioma, la Biblia. Quizá el libro, pensando en la Biblia, sea el invento más importante que ha hecho el hombre, entonces considerar que ese invento esté corriendo riesgo luego de haber cometido etnicidio, luego de haber reventado tanta cosa al hombre le da un poquito de miedo, ¿por qué advertimos que se deja de leer y advertimos una pérdida de la cultura que probablemente no sea una advertencia sino una realidad? pero quizás sí, quizás sea cierto que hilvanar las ideas a uno se le ha hecho más fácil porque uno ha tenido muchas horas de concentración…

Hay una anécdota que yo pensé que estaba en La Vorágine, pero no, que es preciosa, que es un personaje, alguien que lee El Quijote metido dentro de una hamaca paraguaya en el medio de la selva y en un momento vuelve de hacer no sé qué y encuentra a su ayudante, a un indio analfabeto, porque además él se mete en la hamaca paraguaya, lee El Quijote y se ríe, y encuentra al indio metido dentro de la hamaca paraguaya, leyendo El Quijote con el libro al revés, porque por supuesto no sabe leer, cagado de risa, simplemente porque el indio ve a su amo, a su patrón leyendo El Quijote, agarrando esa cosa en la mano eso que es el libro y riendosé.

Es un objeto para producir risa.

El libro es un objeto para producir risa, es un objeto para producir emociones, es un objeto para enamorar a otro. Uno también en su época dijo cosas de Cortázar o dijo cosas de Borges o dijo cocas de Neruda para enamorar a alguien, todavía lo sigo haciendo. Uno si tiene que hacer una dedicatoria busca poner algo que tenga que ver con la literatura, entonces el libro es un objeto que le es muy querido al ser humano, es su gran invento, es su chichesito, es lo que le quedó mejor, Internet nos quedó muy bien…


Pero si uno no aprendió a leer, a cuestionar antes ¿de qué te sirve que de den todo listo?, incluso yo he escuchado por ejemplo al director de la Udelar diciendo “ya todo está en internet pero si usted solamente se aprende ese pedacito, entonces cuando ese pedacito deje de funcionar ¿para qué sirve?, ¿dónde lo van a contratar?”

Sí, sucede en carreras de comunicación. No digo la universidad ni el profesor al cual le llevan la crítica de un libro de Nick Hornby, esto me lo contó él, en la cual había dos o tres palabras curiosas para una alumna que tenía un vocabulario reducido, universidad privada, la matrícula cuesta un platal, entonces lo que hizo fue poner en Google esas tres palabras más no se qué y le salió el trabajo de la muchacha. Más allá de las virtudes, las ventajas y desventajas de internet, yo creo que el libro uno no lo puede definir porque uno está adentro, todos estamos dentro, entonces es muy difícil que uno defina si… es como decir si uno quiere a la pareja, uno no hace un balance para saber si la quiere, uno la quiere, hay un cuento de un escritor uruguayo, Paco Espinola, donde un personaje quiere tener un perro y el otro le dice “¿pa’qué va a tener un perro?” y él le dice “pa’nada, pa’todo, pa’quererlo, ¿pa’qué se tiene un perro? pa’quererlo”, entonces es muy difícil que uno desde adentro pueda decir si el libro efectivamente está muerto.

Volvamos a ponerlo en números, en cifras monetarias ¿tú sientes alguna consecuencia de estos supermercados, de estas cadenas?, ¿sientes que te están quitando mercado? o ¿crees que tu fuerte está en la atención?

No, yo creo que nos están, de alguna forma, quitando, no a mí. Me imagino que el mercado tiene que dar para más: ¿por qué a alguien se le ocurre editar un libro?, porque creo que no es el mejor de los negocios, sin duda por algún lado sí lo es, o quizá los editores al igual que los libreros somos todos unos románticos… aclaro, cuando dije que es muy difícil entender estando desde adentro no me refiero ni a ser lector ni a ser librero, me refiero a ser humano, a que a todos nos pesa en algún lado el haber inventado ese prodigio que es el libro, que si es la Biblia o es el Corán, que ya es un poquito más que un libro, no importa, pero saber que uno forma parte de la especie que inventó…

Es parte de la cultura…

…y sea occidente sea oriente, sea Las mil y una noches o sea El Quijote o sea Shakespeare, es muy difícil saber si eso efectivamente se murió o si eso ya no camina más y es muy fácil ver la parte económica, desde el punto de vista de la parte económica yo te diría que no porque se siguen editando libros, porque buenos o malos hay libros, de autoayuda o de superación personal o de lo que sea, o novelas malas, rosas, de príncipes y hadas, pero hay libros.

Y se dice ahora que se publica más con internet, que ahora la gente se autogestiona sus libros.

Pues por eso, sí las pequeñas ediciones de 100 ejemplares que antes era imposible hacerlas, hecho que lo constato porque a mí me llegan autores con sus libros publicados que los quieren dejar en librería, que no les sirve pasar por una distribuidora porque tienen 150 libros para distribuir, entonces “Federico a ver si te puedo dejar cinco y que tú ves si los vendés, libros de poesía; yo no sé porque pero a los 60 años ciertas cosas las tenía que decir”, y casi siempre uno se pregunta antes que nada ¿qué era lo que tenía para decir?, pero bueno…

¿Cómo está influyendo internet en la venta de libros? Tú haces parte del caso de Orsai y hace poco comenzaste a abrir una tienda online, ¿eso cómo surgió?

Yo tengo un amigo que es diseñador, que sabe mucho de esto y que más o menos va llevando la parte informal de comunicación de la librería a través de internet. Yo pongo los libros en la tienda online, sí ha funcionado, tampoco es una cosa que sea infernal…

¿Te piden libros?, “quiero este libro no lo encuentro ¿tú lo puedes buscar?”

¿Tenés este libro?, ta, en ese caso se lo envío; hace poco envié a España, a Brasil, a Buenos Aires hemos enviado también.

Pero sí te has convertido en esa persona a la que se le encargan libros.

Acabo de encontrar uno para unos chicos, coincide que ellos vivían en Uruguay, él es colombiano, justamente trabaja con la agencia France Press, ella también, pareja de colombianos y están viviendo en Brasilia y tuvieron la mala suerte de antes de irse de Uruguay de que les robaran las maletas y perdieron algunos libros que quieren recuperar, y estamos trabajando para recuperarlos. Volvamos a lo mismo ¿qué es una biblioteca? es una gran vanidad también.

Me parece perfecta, como el joyero puede ser para una mujer.

Imelda Marcos y sus zapatos, estaban malditos los zapatos de Imelda Marcos, que tenía cuántos pares de zapatos, no sé si eran miles o cientos pero muchos , sin embargo a nadie le parece mal decir en casa de Umberto Eco había treinta mil libros, que debe haber, y sin embargo todos sabemos que Umberto Eco no los puede haber leído porque si tú sacás la cuenta de leer un libro por semana, que era de semiótica, pero pongamos un libro cada tres días en 70 años te está dando seis mil libros más o menos, entonces hay algo de vanidad pero curiosamente la relación del hombre con el libro ha hecho que no se considere de vanidad, o por lo menos a nadie le importa el dinero que hay depositado ahí. Sí está mal visto si alguien tiene joyas o si un japonés loco se compra los girasoles de van Gogh para guardarlo y para no mostrárselo a nadie, sin embargo las bibliotecas pueden ser descomunalmente grandes, siempre tienen algo de vanidad y tienen algo muy grande también de vago horror sagrado como dice Borges, hay algo inabarcable que lo vuelve casi horroroso.

Es como el guardián del conocimiento y por eso uno teme dejarlo, o sea no lo sé pero el libro lo sabe.

Claro, el libro lo sabe y está ahí. Aquí hay una biblioteca en Uruguay, de las más grandes privadas te diría casi de Sudamérica que tiene 25 mil volúmenes, biblioteca que yo conocí y te genera al mismo tiempo que una gran admiración, ver el cuarto entero donde está todo san Agustín, no Las confesiones, todo san Agustín, donde la suma teológica, santo Tomás está todo, está todo san Buenaventura, está todo san Bernardo, solamente una habitación donde está la patrística, después hay otra que está no se qué, inclusive no están en colecciones demasiado buenas, esa colección media celeste que se llamaba Los premios Nobel con letra dorada; genera al mismo tiempo lo que genera una gran admiración por la persona, por lo que juntó sin ir a una atracción, pero casi la atracción que genera lo desmesurado, no digo lo horroroso pero sí aquello que no podemos abarcar que, como tú decís, yo no lo sé pero lo sabe el libro y el libro está ahí.

¿Cómo has visto que cambian los hábitos de lectura con internet?

Yo creo que bajan, inclusive yo soy una persona que desde hace cuatro meses o cinco tengo una computadora en mi librería, durante tres años no tuve y reconozco que he bajado el consumo de lectura en la librería, probablemente sí pueda hacer muchas cosas, contestar muchos mails, he intentado informatizar la librería pero así y todo mi tiempo ha variado de sentarme a leer a hacer una cantidad de cosas en la computadora.

Y para los clientes, ¿crees que es lo mismo?

Yo creo que sí, me imagino que sí.

¿Qué opinión tienes de los e-readers?

Acá no han llegado, me imagino que deben ser terribles porque si tú vas y le preguntás al CEO o al gerente de Barnes & Noble se le van a parar todos los pelos, porque en realidad la empresa, por lo que tengo entendido, en diez años pasó de valer 2100 millones de dólares a 700 millones de dólares, la tercera parte por la competencia.

Entonces ¿crees que va a influir negativamente, en tu oficio, por ejemplo, en tu profesión?

Sí, sí, yo creo que sí, pero por eso insisto, creo que no va a ser mañana, creo que el libro corre ese riesgo siempre, pero por otro lado curiosamente si tú ves se está editando más, entonces no hablamos del buen lector o del mal lector, porque ahí ponemos categoría de librero, “el pobre Federico se va a fundir porque trató de vender buena literatura, al muy tonto se le ocurrió que podía salir a vender Marguerite Yourcenar y resulta que no le funcionó”, pero al editor que está editando a Jorge Bucay le está yendo muy bien, entonces perfecto, digamos que hay un problema pero no es un problema del libro sino del consumo de buena cultura o de cultura o como le quieras llamar.

O de entretenimiento, porque ese es el tema, ahora hay tantas fuentes que ¿cómo hacemos con el tiempo si el tiempo sigue siendo el mismo?

Bueno, ese es el problema, que cada vez hay más cosas para hacer, más actividades en el poco tiempo libre pero también volvamos a lo otro, tú me decís de entretenimiento: una persona a la que le gusta superarse o convertirse en una mejor persona a través de Jorge Bucay o de Chopra, en vez de buscar [eso] leyendo Las almas muertas de Gogol, ¿por qué consideramos que aquello es entretenimiento y lo otro cultura?, quizás es al revés, quizás leer Las almas muertas es entretenimiento y lo otro es cultura en el entendido de cultura como incrementar mi conocimiento sobre mí, sobre cómo entender al otro, equivocado quizá, pero ahí también tenemos otra cosa, yo trato de relativizar las cosas, entonces yo no voy a leer a Jorge Bucay, me aburre leerlo, tengo una librería que como tú bien decís hay libros hasta en el baño, cuando en el baño hay un libro de Jorge Bucay nunca me he detenido a hacer más de lo que tengo que hacer en el baño, sí puedo pasar igual la tarde leyendo a Hemingway en el baño pero no a Jorge Bucay, pero a mí tampoco me parece bueno que se hagan esas taxonomías de “esto es bueno, esto es malo, esto es cultura, esto no es cultura, entonces Jorge Bucay no es cultura, Dostoievski es cultura”. Crimen y castigo “no es”, como dijo un amigo mío “nada más que una novela donde un tipo mata a una vieja y después se arrepiente”, ahí todo el tema de la conciencia negado por Dostoievski es fantástico, la mala prosa de un autor de autoayuda no llega a ese nivel, sin embargo quizá el que compra el libro de autoayuda pretende sí convertirse en una mejor persona y uno que compra Crimen y castigo no está pensando “yo voy a evitar ser Raskolnikov porque voy a leer esta novela para no matar a la vieja deschaveta”.

¿Tú crees que el libro se va a acabar?, ¿que tu profesión se va acabar?

No, yo creo que no, siempre va a seguir habiendo gente, el tema es ¿qué calidad de libros van a leer?, si dentro de 200 años vamos a seguir leyendo cosas buenas… si tú le preguntabas a alguien hace 300 años si se iba a seguir leyendo a Homero probablemente te diría que no, acá seguimos hinchando algunos, entre los que me cuento, pero de alguna forma creo que sí. Si tú le preguntabas a Shakespeare si iba a llegar hasta hoy te hubiera dicho que no.

¿Cuáles son los que lo lograron?

Los buenos, sin duda.

Dentro de 500 años ¿se leerá a Bucay?

No.

¿Y Borges?

Sí, Borges sí, Borges ya está, ya entró en la gloria de alguna forma, pero quizá el mismo día que Cervantes publicaba El Quijote salía alguna novela de caballería que hoy está olvidada y que no es tan buena, y también se leía, entonces quizás el libro es lo que nos ha permitido más cosas. Probablemente pocas veces el hombre encuentra esa comunión casi perfecta como encuentra la lectura… que se encuentra menos, que se encuentra más, acá estamos hablando de dos cosas: de si se deja de leer o si se dejan de leer los libros, son dos cosas diferentes, estamos hablando de soporte en definitiva. Si se deja de leer el libro en papel, y bueno, sí, quizá mañana se terminen los árboles. Si se deja de leer yo creo que no, tampoco creo que se vaya a dejar de hacer libro en papel, lo que sí creo que hay que reconvertir esta industria del libro en una más rentable, perdón, no sé si es una industria poco rentable, quizás es una de las industrias más rentables ─en el 2011 la industria del libro alcanzó los 14 mil millones de dólares─, porque en realidad el precio del producto es carísimo, cuando hay libros de cien dólares por lo menos acá, lo que sí me parece que de alguna manera para competir en un mundo en el que cada vez hay más actividades de entretenimiento y que como digo la gente principalmente se queja de que le faltan otras cosas, la gente no se queja de que le falta amor, la gente no se queja de que le falta oxígeno, la gente no se queja de que le faltan ganas de vivir, la gente se queja de que le falta tiempo y plata en la vida moderna, entonces si yo te digo “fantástico, luego de haber escuchado tus grandes quejas sobre la falta de tiempo y de plata he resuelto hacer lo siguiente: te voy a aconsejar leer Los hemanos Karamazov y que me pagues por eso cien dólares”, “¿sós sordo o idiota?”. Volvamos a lo mismo, esa emoción singular llamada belleza que se puede producir cuando tú lees Los hermanos Karamazov ¿se va a dejar de dar?, no, pero no podés pretender que alguien que le falte tiempo y plata te pague por eso, que para ese encuentro disponga de cien dólares.

Creo que hay que buscar una manera en que el libro… sucedió en la industria del disco, a mí nunca me gustó piratear los discos porque me gusta el disco, me gusta el objeto, me gusta que tenga su tapita, su librito, me gusta abrirlo, me gusta comprarlo y me encanta, me encanta pagar diez dólares por un disco. Yo pasé a ser un comprador de discos cuando el disco bajó, antes compraba, compraba cuando podía, hoy en día, que compré en liquidación discos a 125 pesos, es cierto, no tenés una gran variedad, la variedad de Uruguay, el problema, pero si yo me veo tentado a revolver la batea de una disquería para ver si encuentro algo por cinco dólares, te aseguro que sí, si estoy tentado para ver qué encuentro algo a 30 dólares, no. Puede ser que sí pero no los tengo, no cuento con ellos, entonces el libro, ¿en dónde entra, en la cultura, en la emoción singular llamada belleza o en el entretenimiento?. No sé cómo se resuelve pero creo que un poco la cosa viene por ahí, quizás sea hacer las próximas ediciones en una imprenta china, la industria automotriz se pasó a China quizá sea hora de que se pase la industria del libro.

Dicen que los libros clásicos no se han podido editar en versión electrónica porque las editoriales que tienen los derechos no los han cedido.

Yo soy hincha del papel. Particularmente me cuesta mucho hasta leer el diario por internet, también digo la verdad, no compro diario, lo leo por internet, no soy una persona que gaste el dólar y medio que cuesta un diario, entonces probablemente haya mucha gente que vaya a ahorrar dinero y baje los libros, como hay mucha gente que te dice “¿y por qué te compraste el disco si yo te lo grababa?”, que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafados dice el tango, siempre va a haber gente que siga leyendo, lo que a mí sí me parece que es un poco riesgoso es plantearse vender un artículo suntuoso a este precio. No es un artículo de primera necesidad; me podés decir” las Ferrari son más caras”, sí, son para menos, un libro tiene el problema de cómo hacer para que llegue a todos a un precio que es exclusivo, hay ediciones más económicas, probablemente venga un editor se siente acá y te diga “mirá, el libro tiene que salir esos 60 dólares que sale, los vale y no hay forma de que salga menos” y nos trae los números y nos muestra [cuánto]cuesta una resma de papel, la tinta, la tapita, lo que gano yo, lo que gana él, lo que gana aquél y no hay forma de que valga menos. Se hace así, lamentablemente se hace así. Creo que hay varias patas que andan rengueando en esta industria y no toda la culpa la tiene internet, no toda la culpa la tienen los malos libros, no toda la culpa la tiene que la gente salga a pasear en vez de quedarse leyendo en su casa, quizá no toda la culpa la tiene que los libros sean caros, pero hay que buscar las responsabilidades y también está en el precio del libro, Internet es una gran competencia, no hay duda. Quizás los tiempos están cambiando, como decía Dylan y la gente ya no lee, dejemos el beneficio de la duda a que se está leyendo menos.

Entrevista realizada en noviembre de 2011.

L. a V. de 10 a 12:30 y de 14:30 a 20
Sáb: 10 a 15:00
Tel: (02) 707 34 02
Gabriel Pereira 3036 bis
Montevideo, Uruguay

Tanja Nijmeijer: vivita y negociando

Crónicas Utópicas > Estancias
Por: Daniel Ramos

19 dAmerica/Bogota octubre dAmerica/Bogota 2012 10:49 COT

Y de ñapa, Tanja como portavoz de las Farc en los diálogos: hay costumbres que nunca se pierden. ¿Por qué ella y por qué ahora? Del seguimiento que equinoXio ha venido haciendo sobre Tanja en las Farc se desprende que el bumerán que la lanzó a la fama ya viene de regreso.

Todo empezó con la publicación de fragmentos de su diario por la revista Semana en septiembre de 2007. Fragmentos citados fuera de contexto que contribuyeron a dar la impresión de que Tanja se encontraba en contra de su voluntad en las Farc, que prácticamente era una rehén más. Se especuló incluso con que Tanja iba a ser sancionada por crímenes de guerra. Por fortuna para ella, las Farc interpretaron que la publicación de los diarios era un elemento más de la guerra mediática y no le dieron mayor credibilidad. Muy probablemente también contó a favor de Tanja su compromiso con las Farc, sus actos que demuestran diariamente que está involucrada con la causa, hechos que un diario manipulado no puede desmentir.

La cota más alta de popularidad de Tanja se dio con la emisión del documental Más cerca de Tanja y el libro Tanja, una holandesa en las Farc (ambos reseñados en equinoXio). El momentum mediático fue considerable y se sabe que el ministerio de Relaciones Exteriores holandés llegó a presionar al colombiano para que trataran de no dar de baja a Tanja en los combates o ataques a las Farc. Lo que para los holandeses era una señal del avance en la carrera de Tanja en las Farc, no era más que su uso como escudo humano por parte del Mono Jojoy: ella hacía parte de su anillo de seguridad más cercano.

Que el bumerán había alcanzado su punto máximo lo determinó la publicación de Out of Captivity (2009), la memoria de los tres consultores estadounidenses secuestrados por las Farc. En ella relatan que conocieron a Tanja y que ella demostró gran placer al decirles que si se portaban mal podrían ejecutarlos. A partir de este momento se empezó a cuestionar la imagen que se tenía de Tanja y se disminuyó la presión sobre el ejército colombiano para protegerla. Así fue como el ejército finalmente decidió bombardear el campamento de Jojoy un año después y correr el riesgo de que Tanja fuese víctima colateral del ataque, pero sobrevivió y se ganó la orden de captura internacional por su participación en el secuestro de los tres gringos.

Las Farc decidió contrarrestar el impulso mediático con la entrevista que le permitió hacer a Jorge Enrique Botero. En ella Tanja se mostró orgullosa de ser una guerrillera más, de estar comprometida con el cambio social en Colombia y advertía que cualquiera que fuera a rescatarla sería recibido con AK-47 y morteros. Se refirió también a la manipulación de sus diarios y cuestionó la credibilidad y responsabilidad de los medios al informar sobre el conflicto. La confesión que terminó por romper la imagen de víctima que los medios le habían forjado fue su participación en actos terroristas para ganar la aprobación de las Farc, actos que le costaron la vida a varias personas civiles.

A partir de esta entrevista, el ministerio de Relaciones Exteriores holandés declaró que Tanja quedaba a su suerte y que no podía hacer nada más por ella aparte de brindarle sus servicios consulares cuando los solicitase.

Las Farc ha encontrado en los Díalogos 2012 la oportunidad para recoger los frutos de la imagen mediática de Tanja: de viva voz puede desmentir que está siendo obligada o retenida por las Farc, que por el contrario comparte sus ideales revolucionarios y la necesidad de la lucha de las Farc para Colombia. Que lo que se dijo de ella no es más que una demostración de la mala imagen que los medios difunden malintencionadamente sobre las Farc para retratarlas como el villano de la historia. Lo dice además una mujer joven (34), educada a nivel universitario, políglota y europea, una portavoz ideal para tratar de recuperar la imagen de las Farc entre la comunidad internacional. El bumerán lanzado en 2007 ya está de regreso a máxima velocidad.

El cambio en los medios también se empieza a notar ya. La académica Beatrice de Graaf acaba de publicar Mujeres peligrosas, libro en el que analiza el papel de las mujeres en la guerra y el terrorismo: clasifica a Tanja como una de las mujeres más peligrosas del mundo y aboga desde ya por romper del todo la imagen idealizada que se tiene sobre Tanja y las Farc.

Probablemente esta semana veremos el debut de Tanja como portavoz. ¿Qué tan bien preparada está para la tarea? Como abrebocas la semana pasada nos sorprendió con sus declaraciones radiales en las que decía: "Si el Gobierno y las Farc lo quieren, la paz se puede firmar en un día", en franca contradicción con las declaraciones de Iván Márquez en la apertura de los diálogos en Oslo, en la que advertía que las Farc no buscan una paz exprés. No será una tarea fácil sintonizar la imagen idealizada que tiene Tanja de las Farc con el mensaje propio de una negociación. Quizás las Farc reduzcan su radio de acción a contar su experiencia en las Farc, apostarle a ella para la renovación de su imagen en el exterior, demostrar cómo los medios no han sido actores inocentes o imparciales en el conflicto e invitar a nuevos simpatizantes a apoyar la causa. Veremos.

Muñoz Molina, el tibio

Estancias > Salón comunal
Por: Amira Armenta

1 dAmerica/Bogota octubre dAmerica/Bogota 2012 9:19 COT

Antonio Muñoz Molina

Antonio Muñoz Molina (Foto: © Alfaguara)

He tenido la oportunidad de conocer personalmente a algunos escritores que admiro. Debo señalar que no siempre estos encuentros han sido felices. En algunos casos han resultado incluso decepcionantes. No porque yo espere que el autor sea un tipo simpático ni mucho menos. Lo único que espero es que se parezca a sus libros. La decepción viene cuando la persona real no coincide con la imagen que me he hecho de ella a través de su obra. Lo cual, por supuesto, no es culpa del escritor en cuestión. Pero en ningún caso eso ha influido en la opinión que me haya creado previamente sobre sus libros que me seguirán gustando si ese era el caso.

 
Lo que más me impresionó de Antonio Muñoz Molina —por estos días en la ciudad de Ámsterdam invitado a pasar seis semanas como escritor residente por el Letterenfonds— es que es exactamente igual a como me lo había imaginado. Es decir, exactamente igual a como, a mi juicio, él se revela en sus libros. Casi al final de la entrevista que me concedió una mañana de septiembre, y a propósito de una frase suya en la novela La noche de los tiempos, me comentó con una sonrisa: “Ayer me dijo mi esposa una cosa que me gustó mucho. Me dijo: un escritor debe avergonzarse a veces un poco de lo que haya escrito. Avergonzarse en el sentido de que debería darle pudor haber sido demasiado franco en lo que ha escrito. Avergonzarse, no por haberlo escrito, sino por haber mostrado demasiado”.
 
Bueno, Muñoz Molina bien podría morir de vergüenza. Toda su obra es una revelación de sí mismo. Por fortuna, pues en eso radica buena parte de su fuerza y su atractivo. La fuerte carga autobiográfica de sus personajes y circunstancias es lo que hace fascinante la elaboración de uno de los temas más recurrentes de sus libros, España, la prodigiosa transformación de ese país en unas cuantas décadas. La franqueza desprejuiciada con la que el escritor describe la España rural de su niñez y su primera juventud, Úbeda, es la misma de Muñoz Molina cuando habla. Alguien a quien le gusta llamar al pan pan y al vino vino.
 
El jinete polaco (1991), otra de sus obras mayores, “trata de ese cambio de mi generación, un cambio con partes buenas y malas, que se hace rápidamente y desigualmente. Pero es un cambio. Antes de 1975 España era un país patriarcal y ahora es un país igualitario. Cuando una dictadura dura mucho las cosas tardan mucho en cambiar. Pero cambian. En España hay bastantes mujeres con posiciones de responsabilidad en cargos, hay aceptación de la homosexualidad… ”. Muñoz Molina recuerda a un chico de su pueblo, un joven hijo de inmigrantes que regresaba de vacaciones al pueblo con una novia holandesa. “Dormían los dos en el mismo cuarto sin estar casados. Esto era motivo de escándalo, pero te permitía ver que hay otro mundo posible”.
 

Desmitificación de la guerra. “Los hunos y los hotros”

“Nunca había entrado directamente en materia en asuntos políticos… como en La noche de los tiempos”. Dice Muñoz Molina a propósito de su última gran obra en la que se mete de lleno en un escenario de guerra, en el desorden sangriento que se apodera de Madrid el verano de 1936, en los comienzos de la guerra civil. “Las tragedias del pasado pueden determinar la vida de un país durante mucho tiempo”.
 
En la última década ha habido en España una gran producción de obras con el tema de la guerra civil. Muchos escritores e intelectuales se han puesto a reflexionar y a proponer interpretaciones sobre lo que pasó en la guerra. ¿A qué obedece este súbito interés por un tema que había quedado relegado en años anteriores? ¿Sigue siendo la guerra parte muy viva del imaginario público español? ¿Hay todavía mucho que decir, muchas cosas oscuras?
 
“En la década del 2000, los años de Zapatero, se puso de moda la guerra civil y se decía que nunca se habían tratado antes esos temas que ahora se estaban descubriendo. Muchos dijeron eso, que había habido en España un silencio, un silencio asustado”. Esto es algo que irrita a Muñoz Molina porque, “… no es verdad. Se habían escrito cientos de libros, lo que pasaba era que no les habían prestado atención”. No está de acuerdo con que se diga que solamente ahora comienzan los intelectuales españoles a cuestionarse la guerra. “Yo, en mi propio trabajo, desde mi primera novela he tratado ese tema, de cómo la memoria del pasado se integra en el presente y cómo el pasado actúa sobre nosotros… Cuando yo hice mi primera novela en 1986, recuerdo que recibí un reproche, ¡hombre, una novela con la guerra civil! No estaba de moda. En los años ochenta en España había que ser moderno, había que ser almodovariano”.
 
Hoy día la guerra es tema de actualidad e incluso bandera política. Algunos sectores de izquierda se han propuesto remover los escombros de la guerra, encontrar las fosas con los cuerpos para darles sepultura. ¿Dónde están los restos de García Lorca? A principio de año el Poder Judicial español suspendió al juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo. La derecha postfranquista preferiría pasar la página pero protesta sin embargo por el retiro de las estatuas de Franco de las plazas públicas. ¿Serían estos dos sectores todavía los representantes de las llamadas dos Españas
 
“Nunca ha habido dos Españas, eso es un invento”. Este punto de vista de Muñoz Molina queda claro en La noche de los tiempos, obra en la que el autor se propuso, con éxito, desmitificar una guerra que ha sido romantizada al máximo, que ha quedado en la memoria —no sólo de los españoles sino de todo el mundo— como un evento heroico en el que la barbarie se enfrentó a la democracia. Muñoz Molina piensa que una de las funciones de la literatura, al igual que la historia, es “mostrar que las cosas no son simples, que son complejas. Que la realidad es más compleja de lo que parece. Para simplificaciones están las ideologías y los catecismos”. Los que en la década pasada comenzaron a escribir sobre la guerra “tenían además un recuerdo terriblemente sectario y simplificador, poco sofisticado políticamente, un recuerdo de reivindicación del bando republicano en la guerra civil, como si la República y la guerra civil hubieran sido una cosa de buenos y malos, una cosa simplista”. Resalta también que en España se comenzó a ver la guerra no como una desgracia —lo que había sido— convirtiéndola en una especie de épica entre un bando de heroicos y un bando de malvados. “No había dos Españas, había muchas cosas diferentes. Tampoco la guerra era inevitable”. 
 
En esta obra, Muñoz Molina nos deja ver las diferentes fuerzas que se expresaron durante la guerra civil. Lo interesante es que lo hace desde la perspectiva de un escéptico —un tibio, como llamaban entonces a gente como Ignacio Abel, el protagonista de la novela— un hombre que aunque tiene unas claras simpatías políticas, predomina en él su espíritu humanista, crítico, racional, despojado de prejuicios políticos, que condena los abusos que se cometen de lado y lado. Un hombre que no quiere tomar partido porque ha visto que la barbarie se expresa en todas las huestes. “Los hunos y los hotros”, expresión que José Bergamín le atribuye en el libro a un Miguel de Unamuno decepcionado por lo que estaba sucediendo en el país, y que Abel/Muñoz Molina no desaprobaría. Este es quizás el mayor mérito de la obra, la distancia con la que el personaje observa los acontecimientos a pesar de que él mismo, su familia, sus amigos, su amante, todos se hallan envueltos fatalmente en la historia.
 
 “Una cosa que tenían en común todas las personas que conocí de niño que habían estado en la guerra, también mi propio abuelo, era que casi todos habían ido forzados. Eso es muy importante, es algo que no se dice en los libros de historia, ni siquiera en las novelas, que la gente va a la fuerza… Mi abuelo paterno se pasó los tres años en el centro. Decía que él nunca había apuntado para matar a nadie, que ellos no le habían hecho nada”. Esto es también parte de la visión desmitificadora del autor y de su personaje el arquitecto Abel, porque el caos, la destrucción y la sangre que generan las guerras no son en ningún caso una alternativa deseable.
 

El proceso de creación: la semilla

La noche de los tiempos no resulta fascinante solamente por su temática, sino también por la manera como está construida. A medida que se va avanzando en la lectura de sus casi mil páginas tenemos la impresión de que progresamos por las formas cilíndricas de una espiral, como andar por la arquitectura interior de un caracol. Es la manera como se mueve el narrador por la cabeza de Ignacio Abel. ¿Cómo se crea una novela como ésta?
 
 “Este es un trabajo que no planeas, es algo en lo que te encuentras de pronto. La obra fue saliendo según avanzaba la escritura. Esta novela fue el resultado de una explosión inesperada. Estaba pensando hacer una cosa y de pronto surgió otra. Lo que pensaba hacer adquirió una dimensión involuntaria. Siempre lo que he escrito ha sido en parte resultado de una sorpresa, me lo he encontrado”.
 
Dice que por lo general sus obras parten de una semilla. Lo que caracteriza una semilla es que es algo muy pequeño pero con un gran potencial. “En este caso tenía una idea muy simple. Siempre me ha llamado la atención escribir sobre el desplazamiento de la gente, sobre los exilios, ya sean voluntarios o no. Esa idea me vino del tiempo que trabajé en una pequeña universidad en los Estados Unidos, un día viajando por la orilla del río Hudson. El tren salía de Nueva York. Iba solo. Me llevaron a una casa de invitados. Entonces empecé a pensar en un cuento que fuera la historia de alguien que viene de un mundo conflictivo y que llega a ese lugar. El profesor que me había invitado a esa universidad era un exiliado rumano. En esa universidad está enterrada Hannah Arendt. Me enseñaron unos pabellones muy interesantes construidos entre bosques con una arquitectura de los años treinta hechos por un arquitecto alemán que había venido de Europa. Entonces empecé a escribir una historia sobre un exiliado yugoeslavo que llega allí en los años después de la guerra. Ese escritor habla una lengua que sólo habla el profesor que lo ha invitado. Pero todo esto es visto desde el tren en que viaja… Después pensé que podía ser un profesor español en la época de la guerra civil, y pensé en la historia del poeta Pedro Salinas, que se había enamorado en Madrid de una estudiante americana que había ido a Madrid a hacer su tesis y a quien había dedicado sus poemas más importantes. Esto me llevó a la historia real de Salinas, a la historia de su familia, la de su esposa que cuando se entera intenta suicidarse tirándose a un río”.
 
Así empezó a crecer la obra. A partir de los dos personajes centrales, luego el tren, luego la esposa que empieza siendo una sombra y que va tomando presencia. “Adela, la esposa, inicialmente era un personaje secundario, pero el arte de la novela es ver la historia desde el punto de vista de cada persona, no hay personajes secundarios, todos son protagonistas”.
 
El otro personaje clave es el profesor Rossman, un judío alemán, que nos transporta constantemente al tema de la arbitrariedad e irracionalidad de la guerra. “Rossman está basado físicamente en un señor que yo conocí en Nueva York que había huido de Rumania a los doce años. Era un gran hispanista. A sus 79 años seguía soñando con la Gestapo. Eso me pareció terrible”. En el libro, Rossman, exiliado en Madrid huyendo del horror de los nazi, se ve ahora confrontado al horror de una guerra que lo percibe, en tanto que alemán, como alguien sospechoso. La víctima del nazismo termina por pura confusión siendo víctima de los republicanos españoles. “Mi editora americana es una señora de origen yugoeslavo, serbia que vivía en un pueblo de mayoría croata. Un día llegaron los vecinos y se llevaron a su padre y hermano y los mataron”. Para Muñoz Molina nada justifica la violencia. Y se pregunta, “¿hasta qué grado de parentesco estarías dispuesto a justificar la violencia, un sobrino, un hijo? ¿Dónde paramos?”.
 
Seis semanas ha estado Muñoz Molina en Ámsterdam en un mini exilio de su casa de Madrid. En una entrada de agosto en su bitácora personal habla sobre este viaje y la pena que en el fondo le causa dejar Madrid este verano, irse de casa, “dejar mi cuarto, mis papeles, mis libros y mi música”, a pesar del entusiasmo que le suscita también la novedad de un sitio por descubrir. Si nos guiamos por sus Cuadernos de Ámsterdam  —las páginas breves de un diario que fue surgiendo a partir de imágenes concretas, una persona en la calle, un parque, una plaza— su entusiasmo sólo se acrecentó con el descubrimiento paulatino, día a día, de la ciudad. “Gracias a la bicicleta llego tan lejos algunas mañanas que se me acaba la ciudad”, dice en otra entrada.

Quién sabe qué cosas se le habrán pasado ahora por la mente a este hombre del sur recorriendo una ciudad del norte en el comienzo de otoño lluvioso. Qué paisajes urbanos, qué gentes vistas desde su deambular en bicicleta, qué fantasía recreada a partir de un Vermeer del Rijksmuseum serán ya la semilla de una historia que comienza a germinar en su cabeza.

 

Amira Armenta es historiadora y trabaja con una ONG internacional en temas de políticas de drogas. Cuando tiene tiempo, escribe sobre libros y cine. Es autora del libro Een nieuwe tong (Una lengua nueva).

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