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Colombia - Cargada el 02.09.2010 14:07:38 COT 


Columnas

Las voces de equinoXio

Políticas de derecho de autor en Colombia seguirán desconociendo interés público

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

29 dAmerica/Bogota Marzo dAmerica/Bogota 2010 0:01 COT

En una entrevista el nuevo jefe de la Dirección Nacional de Derecho de Autor señala que son muchos los retos que enfrenta desde su cargo precisando que deberá “crear las condiciones para que en Colombia los creadores puedan vivir con dignidad de su trabajo, que los consumidores de bienes culturales opten por comprar legalmente de acuerdo con su conciencia, que la real aplicación de estos derechos haga que el compromiso con su cumplimiento sea una realidad, que las industrias culturales colombianas tengan éxito en los mercados extranjeros, que las sociedades colectivas proporcionen al mercado soluciones y licencias en forma eficiente y transparente, que los usuarios de las obras sean respetados en su calidad de beneficiarios de los derechos de autor y conexos”, termina la entrevista diciendo “El reto es hacer de Colombia un país de los creadores y para los creadores y que los derechos de autor sea la mejor manera de lograr este objetivo”.

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Mejor hablemos del derecho al acceso a la cultura

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

3 dAmerica/Bogota Agosto dAmerica/Bogota 2009 10:49 COT

Gracias a Juglar del Zipa he seguido con interés el diálogo en El Espectador y el Blog El Elefante Azul entre Juan Gabriel Vásquez y Javier Moreno (1, 2, 3, 4 y 5) sobre los libros electrónicos. Aunque en principio no tengo mucho que decir en una discusión en la que se piense en “los libros electrónicos vs los libros de papel”, en esencia por que estoy convencida de que cada uno cumple funciones diferentes, creo que ese tipo de discusiones se ocupan de una porción muy pequeña del análisis, por eso propongo ampliarla.

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Mientras el Partido Pirata sube al Parlamento europeo, HiperBarrio les supera en los Prix Ars Electronica

Artículo destacado > Libreta de Notas Por: carobotero

29 dAmerica/Bogota Mayo dAmerica/Bogota 2009 10:54 COT

Hace apenas un par de días hablaba de cómo el jurado de Prix Ars Electrónica 2009 le concedió a Hiperbarrio, el Nica de Oro en la categoría "comunidades digitales", un premio que no puedo evitar sentir un poco mío pues soy una fan activa y activista del colectivo.

Anotaba además que HiperBarrio-Colombia superó incluso al Partido Pirata (quien solo recibió mención honorífica en la categoría "comunidades digitales"), a pesar de la publicidad e impacto mediático que ellos han estado teniendo recientemente con ocasión del juicio y condena en primera instancia a The Pirate Bay. Hoy la relación entre ambas comunidades digitales vuelve a mi cabeza por cuenta de este post de Cory Doctorow en el que resalta la adhesión de un importante poeta sueco a la mencionada candidatura.

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Acerca de críticas a CC en el seminario “El Derecho de autor y las industrias culturales”

Columnas > Libreta de Notas > Primera plana Por: carobotero

22 dAmerica/Bogota Abril dAmerica/Bogota 2009 6:46 COT

La Cámara de Comercio de Bogotá y La Dirección Nacional de Derecho de Autor llevaron a cabo anteayer en Bogotá el seminario "El Derecho de autor y las industrias culturales". Algunos seguidores de mi blog me preguntaron si asistiría y yo había dicho que no, porque no me invitaron a dar mi opinión y porque entiendo y respeto el sentido o visión del seminario en el que el tipo de aproximaciones que yo tengo al derecho de autor no son consideradas compatibles.

Sin embargo me generó curiosidad el comentario de un amigo que me dijo que se había presentado el sistema de licencias de Creative Commons en un modelo muy hippie… me sorprende pues hay importantes nuevas empresas con ánimo de lucro al mejor estilo capitalista que se está apoyando en estas iniciativas (¿te suena Google, IBM, Flickr, Microsoft, la industria cinematográfica de Hollywood, etc?).

Por pura curiosidad accedí a las memorias disponibles en el sitio de la Cámara y específicamente a la conferencia de Santiago Schuster sobre "Las empresas en un mercado globalizado: el derecho de autor y los derechos conexos como factores competitivos en la industria musical" y aunque creo que hay muchas cosas que uno podria comentar me centraré en esta parte

Los más activos promotores de la quimera de una distribución digital sin industria y sin derechos de propiedad intelectual, por cierto, son quienes promueven el abandono de los derechos por parte de los artistas, con la promesa que solo así pueden asegurarse un éxito y la popularidad. En todas las informaciones que invitan a los jóvenes artistas a desprenderse de sus derechos se citan casos de excepcional éxito a partir de la circunstancia de la distribución libre. Esta moda no se advierte en las estadísiticas. El problema es que los artistas, cuando se quedan sin derechos, lo que puede ocurrir tanto en el caso de liberación de derechos bajo licencias irrevocables, caso de Creative Commons, como también ocurre en las negociaciones vergonzosas con cesionarios. En tales circunstancias, el artista se queda sin capacidad de hacer valer sus derechos sobre sus obras y producciones, y por lo tanto no tendrá ninguna herramienta de negociación por el uso de ellas. Probablemente, será demasiado tarde cuando se haya percatado de su error.

Tengo algunos comentarios:

1. En propuestas recientes como Creative Commons, para la distribución de contenidos gestionando en forma no tradicional la propiedad intelectual, son pocas las que se presentan como una idea  "sin industria" (lo cual de hecho ha generado críticas por que no representan un verdadero cambio de modelo). En estas aproximaciones realmente lo que se habla es de modelos alternativos de industria donde el eje no necesariamente es el control mediante propiedad intelectual (¿ven el cambio del acento? y sin embargo la base se mantiene).

Las transformaciones que están dándose en nuestros entornos sociales hoy son profundas y es dificil verlas cuando solo miramos lo blanco o lo negro, las formas de producción están variando y creo que son pocos los que pueden imaginarse que esto significa que las que conocemos desaparecerán de un momento a otro, pero también me parecen ingenuos quienes creen que permanecerán porque sí.

2. La aproximación que usa el expositor para sostener su punto se basa en demostraciones numéricas bien por que dice: son pocos los casos de éxito en el esquema que critica, o porque según él al modelo no lo soportan las estadísticas. Ambos argumentos realmente no le sirven para apoyar sus afirmaciones.

De un lado porque durante años viene demostrándose que el modelo actual para sostenimiento económico de los artistas no está funcionando para la gran mayoría, el modelo precisamente se basa en unos pocos que tienen éxito, y en cambio si está diseñado para garantizar los ingresos de los intermediarios incluso en ejemplos icónos o estándartes del derecho de autor. 

De otro lado porque el sistema emergente en construcción sí está soportado desde hace ya algún tiempo precisamente en datos y estadísticas numéricas: Efectivamente, ya hay soporte tanto en modelos económicos, como en informes oficiales que suministran cifras e incluso argumentos disuasivos en apoyo del modelo, sin contar, claro, con casos de éxito dentro del "mercado" (que están haciendo mucho dinero) además de usos más allá del entorno estricticamente del "mercado" ("mercado" lo resalto como expresión que usa el expositor en su texto fuera del citado acá) que se repiten cada día.

Es cierto que el esquema alternativo no soluciona el problema del ingreso de todos los artistas que el esquema tradicional no ha logrado arreglar, pero, parece que no le esta yendo tan mal.

3. Creative Commons no es un sistema irrevocable, es perpetuo. Es diferente lo uno de lo otro, pues significa que en sistemas de licenciamiento abierto, como Creative Commons, se pone especial énfasis no sólo en el autor y quien gestiona el derecho de autor sino también en el público (una parte muchas veces olvidada en la ecuación del derecho de autor). Cuando alguien accede a contenido licenciado y lo usa en ese contexto tiene la garantía de que el permiso no le será revocado. Ahora bien, esto no significa que el autor o titular no pueda mañana arrepentirse y revocar la licencia que ha asignado a su contenido (no ha renunciado al derecho de autor) sólo no puede suspender el permiso a quien ya lo otorgó.

4. Es importante que quien licencie sea consciente de lo que hace, ¿por qué?, ¿para qué? y si sus respuestas se asocian con la forma como gestiona el derecho seguramente su "audacia" al empoderar a otros y compartir sus "derechos" estará recompensada y no sólo económicamente, no todo en la vida es económico, si se equivoca y lo hace porque "está de moda", habrá cometido un error, en eso estoy de acuerdo. Pero…, esto tampoco es tan diferente de lo que por años (¿siglos?) ya viene sucediendo en el derecho de autor, riesgos similares a los que el expositor anuncia lapidariamente al cierre de su párrafo son el día a día de los artistas que se equivocan al tomar decisiones sobre "cesiones", "contratos de edición", etc. Y sin embargo se mantiene una diferencia, en el caso de licenciamientos abiertos al menos no habrá renunciado a su titularidad, pues normalmente su decisión no estará asociada a ideas de "exclusividad".

Lo que yo veo es que finalmente, la mirada del expositor se centra en una mirada del "mercado" de las obras protegidas, cuando precisamente la tecnología que estamos experimentando ha ampliado el alcance de las normas de derecho de autor fuera de ese mercado y la extiende a toda relación social en la que figuren obras protegidas convirtiéndonos a todos en "autores" y "usuarios" pues todos somos creadores activos de obras protegidas: TODOS, no sólo quienes esperan vivir de la remuneración económica que pueda dar su labor creativa, ¿cómo aprovechamos ésto como artistas, usuarios, público, industria, sector gubernamental?, esa es la gran pregunta e ignorar o descalificar las opciones presentes puede no ser la estrategia más sabia.

 

El turno de los profesores, prisión por subir obras protegidas a Internet

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

13 dAmerica/Bogota Marzo dAmerica/Bogota 2009 20:13 COT

La bibliocultura seguirá haciendo la competencia, todavía durante un cierto tiempo, a muchas otras formas de publicación que se sustraen a las formas heredadas de la autorización, de la autentificación, del control, de la habilitación, de la selección, de la sanción, incluso de mil otras formas de censura». Jacques Derrida


A través de Patricio Lorente  hace unos días me enteré de una reciente demanda de piratería, pero ya no se trata de la persona que vende los cd´s en la calle de nuestros países con altos índices de desempleo, ni de "irresponsables" locales de fotocopias o incluso universidades que lo facilitan (como anuncia específicamente respecto a Colombia esta semana el famoso informe 301 de piratería que hace cada año los Estados Unidos), tampoco es el chico que compra música pirata  el caso esta vez corre por cuenta de un profesor que hace lo que los profesores han hecho siempre, facilitar el acceso de los textos a los que dedican sus estudios e investigaciones.

Horacio Potel es un profesor de filosofía de la Universidad de Lanus en Argentina, que lleva más de una década formando una biblioteca de filosofía en la red, colgando textos en español de Nietzche, Heidegger y, sobre todo, Derrida, para cada uno ha construido en Internet un sitio que invita a la reflexión sobre su obra.

En concreto  hablemos del sitio de Derrida que tiene muchos otros recursos además de los textos en español, tiene comentarios, fotos, biografía, audio, video, etc., y seguramente ha sido la puerta de entrada de est filósofo en la vida de varios estudiantes y profesores. Pues es posible que, como dice Patricio, el profesor Potel haya conseguido lectores hispano parlantes para Derrida en gran número, quienes después han adquirido el libro.

Pero, este no es el tipo de análisis que hace la editorial Minuit que publica a Derrida, para la editorial (consideremos que Derrida quien escribió la frase que da inicio a este artículo y que se encuentra hoy en el blog de Potel en lugar de sus textos, murió hace cinco años) el profesor Potel ha cometido un delito y se encargará de que pague por ello. De hecho el director de la demandante Cámara Argentina del Libro afirma el tan trillado: “sin derecho de propiedad intelectual no existe edición posible. Y creo que menos la posibilidad de producción intelectual”.

Las reacciones de sorpresa y/o condena no han sdo tantas, entradas en blogs y por ahora solo conozco que se ha creado un grupo en Facebook “Maten al mensajero”  pero… no es abierto, es privado.

¿Qué sucederá entonces? Para Potel considerando la ley la condena está prácticamente asegurada, el tema es: ¿será solo simbólica?, y de otro lado, para mi este puede ser solo el preludio de una serie de demandas fíjense que un realizador canadiense ha hecho un documental totalmente de mezcla sin pedir autorizaciones con el fin de retar demandas… amanecerá y veremos.
 

Actualización: Vía wikipedia no solo el sitio de Potel sobre Derrida forma parte del proceso penal, también el de Heidegger, se salvó el de Nietzche pues ya está en dominio público.

Actualización 2: A través de un conocido argentino logré sacar algunos puntos en claro sobre este tema:

1. Solo 2 librerias en Argentina tienen los textos de Derrida y muchos de ellos ya agotados. Es imposible encontrar en un solo lugar la colección de los trabajos de Heidegger y Derrida en librerias o bibliotecas argentinas en la forma como se encontraban en las páginas del profesor Potel.

2. Para estándares argentinos los precios de las editoriales son altísimos, sobre todo si son extranjeras.

3. La biblioteca digital que Potel había construído fue el resultado de décadas de visitas a librerias, de búsqueda, selección y organización

4. El proceso penal lo inicia la Editorial francesa Minuit que ha publicado solo una de las obras de Derrida en frances. La editorial se quejó a la embajada Argentina en Francia de allí pasó a las Cámara Agentin del Libro.

5. Si bien las traducciones al español no son suyas muchas han sido revisadas por él (aunque reconoce que los derechos de las mismas son de las editoriales). Parte del trabajo de la collección realizada por Potel consiste en que ha intentado mantener un enlace a la traducción original e incluso a todas las obras que sean referenciadas por Derrida.

Actualización 3. You can not read spanish? check this posts  in english

Roberto Verzola
Carobotero equinoXio in english
Carolina Botero at P2P Foundation

Entre mujeres… en la India

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

21 dAmerica/Bogota Enero dAmerica/Bogota 2009 6:25 COT

Con mucha emoción recibí una invitación para participar en un taller sobre propiedad intelectual en la ciudad de Trivandrum al sur de la India, digo emoción pues no solamente lo interpreté como un reconocimiento a mi trabajo sino por la oportunidad de experimentar un verdadero cambio cultural. No viajé a una gran ciudad de las que todos hemos oído hablar (Bombay. Calcuta o Delhi) a cambio de eso, aterricé en la capital de Kerala, un sitio interesante de playas y palmeras. Llegué al estado más al sur de India, un lugar de turismo durante el invierno del norte pues es una zona septentrional con agradable clima al final del año y aunque su sistema político/económico no es comunista el gobierno lo es desde hace ya mucho tiempo… ¡un lugar interesante!

Aunque habría mucho para contar sobre el viaje y lo que aprendí sobre propiedad intelectual y cultura durante los talleres de CopySouth, sobre la gente que conocí y reconocí trabajando todo el día varios días… lamento descepcionar a algunos pero lo que he pensado es que quisiera compartir con ustedes una experiencia en concreto que tiene que ver con una mirada de género, con algunas de las anécdotas que viví como mujer y que me permitieron ver un par de sus momentos cotidianos.

Mi primera sensación al caminar las calles de Trivandrum y tomar los buses fue una constante mirada de reproche proveniente de las mujeres. A pesar del esfuerzo que hice por elegir de mi ropero aquello que creía estaría ajustado a los estándares culturales pronto descubrí que podía haberlo hecho mucho mejor. Aunque dicen que es una región turística en esa época del año supongo que debido a lo barato del lugar son pocos los turistas que usan el transporte público local y prefieren los taxis y “rickshaws”, por lo que su mirada de curiosidad/reprobación se concentraba en mí. Sin embargo, pronto descubrí como esta sensación de separación o barrera cultural se elevada totalmente cuando yo entraba en sus terrenos (exclusivamente femeninos), como si la ausencia de hombres y mi voluntad de aceptar un ambiente cultural diverso y permitir que ellas me guiarán rompiera de repente la barrera del vestuario, del cabello corto, de no “verme” como las demás, como si aceptar ser guiada fuera suficiente para que solo se viera que era una mujer más, aunque vistiera raro (y eso que tengo ojos, piel y cabello oscuro…),.

La primera vez que sucedió esto fue en uno de los viajes en tren. Como siempre después de comprar el tiquete (aunque me advirtieron que no tenía que hacerlo, “simplemente móntate y ya está, nadie lo compra y nadie lo pide”) me acerqué a confirmar que estuviera en la plataforma correcta y en alguna posición en la que no pudiera perder el tren que quería tomar. La señora elegida para mi pregunta asintió con la cabeza en respuesta y me sonrió (aunque nuevamente me miró de arriba abajo con mirada reprobatoria a pesar de que a 30 grados yo usaba pantalón, camiseta sisa y blusa de modo que entre las dos cubrieran lo máximo el escote y mis brazos). Después de unos minutos de estar allí la señora se levantó y me hizo gestos de que el tren se acercaba y que me alistara, eso hice y me aproximé al borde de la plataforma para tomarlo…, unos segundos después sentí como si alguien me llamará al mirar a un lado vi a mi señora a unos pasos indicándome con la mano que la siguiera. Caminamos casi hasta el final de la plataforma y ella me señaló entre gestos, sonrisas y poco inglés que si viajaba sola era mejor tomar “the ladies wagon” (el vagón de mujeres). Cuando llegó el tren en cuestión de segundos me vi envuelta en un torbellino de mujeres, colores, olores y empujones, fui elevada un par de escalones y sumergida en un vagón desde donde justo cuando entraba al compartimento de sillas una mano me jaló y obligó a permanecer en el pasillo “too crowd” (muy lleno) dijo mi señora con una sonrisa, indicándome que era mejor este puesto.

Todas empujan por encontrar un espacio, los sitios dispuestos para el equipaje en la parte de encima de las sillas se van ocupando por paquetes, maletas, personas, etc., todas se empujan, cuando el tren de repente arranca y cada quien parece encontrar su sitio en pocos segundos. En esos segundos que siguen las mujeres se terminan de acomodar y yo soy “ubicada” en un lugar cerca de la puerta con ademanes que me indican que allí puedo respirar mejor (y una sonrisa, claro). Veo que una mujer en la puerta se sienta al borde y pienso “si ella lo hace no debe ser tan peligroso” así que le pregunto si la puedo acompañar y me siento a recibir el viento de frente y dejar mis pies colgando mientras pienso “ahora sí estoy en un tren indio, esto si es de verdad” (no puedo quitar de mi cabeza las imágenes de racimos humanos y hombres en los techos). Estaba acomodándome cuando siento un golpe de algo húmedo en mis piernas, mi compañera sonríe y también se sacude su sari del líquido, le preguntó “¿qué es?, y ella responde “agua”, “uf, menos mal no es café caliente” digo con una sonrisa y ella se ríe con ganas, hemos roto el hielo.

El trayecto del tren continuó con una fluida conversación que ella dirigía pues quería saber mucho de mí y no daba tiempo para preguntar sobre ella, Una a otra se sucedían las preguntas: ¿de dónde venía?, ¿Por qué había ido a Trivandrum?, ¿Cómo lo encontraba?, ¿Qué pensaba del paisaje?, y luego empezar a opinar sobre mis planes de viaje mochilero, las señoras detrás de mi intervenían de vez en cuando para dar sus opiniones, me despojaron de mi morral (entiendo que parecía muy incómodo así que decidieron ubicarlo en otro lugar y yo no conseguí oponerme lo suficiente, creo que debí dejar la impresión de tener un tic nervioso pues cada dos por tres me veía obligada a mirar si estaba aún en el lugar en que habían decidido ubicarlo) y discutieron todas las opciones de rutas y sitios que yo había diseñado para el viaje mientras comentaban sobre nuevas posibilidades y daban sus propias ideas.

El viaje fue muy agradable, lleno de sonrisas y un paisaje que a mi se me antojaba el de una carretera colombiana, si no fuera por las ropas de las personas que se atravesaban en el paisaje, pero sobre todo era la primera vez en una semana que me sentía parte de un grupo (tengo que admitir que la mayor parte del tiempo estuve entre colegas y no fue mucha la oportunidad de “andar por ahí”, pero es a esos momentos a los que me refiero), Cuando llegué a mi destino nos despedimos todas como viejas amigas y la mirada de reproche, si bien no se diluía del todo, era imperceptible.

El último día tenía toda la información necesaria para acudir a un Centro Médico público de medicina Ayurveda en Varkala (una playa turística en la que se ofrecen cursos, terapias, masajes, baños de vapor en “spas” a precio de turista occidental, que sigue siendo muy razonable, pero al lado hay este lugar en donde por US$0,25 los indios tienen una sesión de baños de vapores recetada por un médico de esta especialidad, es un centro público y bastante contrastante con lo que sucede a su alrededor). Antes de las 9am me presenté a hacer fila en el consultorio del médico con las dos toallas sacadas del hotel y dispuesta a ver en que consistía el tal “steam bath” (baño de vapor), las mujeres empezaron a llegar y a hacer fila, todas me miraban con reprobación y sonreian a modo de saludo, ninguna hablaba inglés, todas huíamos del sol y hacíamos fila. Llega el médico quien no habla inglés y se rehusa a hablar conmigo indicando que debería esperar. Llega una doctora, ella me pregunta la causa de mi consulta y yo invento que problemas digestivos, que quería ensayar el remedio con el “steam bath”. Me cobra 5 veces más que a los indios (US$1.25) y me envía al baño.

Mucho más allá de las instalaciones que podrían describirse como decadentes, cuartos dispersos construidos en cemento, sin ventanas para garantizar la circulación del aire en medio de un clima húmedo y caluroso, terreno árido, pocas matas y ninguna señalización, la experiencia que tuve es la de un rito cultural que la gente hace con convicción y que conocen de siempre. Mi sensación fue que compartí un momento cotidiano de un rito que se ha repetido por años y años en el que no importa el lugar sino lo que sucede allí, donde los protagonistas son las personas y forma parte de un rito social, colectivo.

Seguí a las mujeres que salieron del médico antes que yo y entendí que debía ir hasta el final de la sucesión de cuartos, allí estaba el “steam bath” para mujeres. Llegué a una habitación con mucha humedad, grande, en la que sólo se encuentra una caja de madera por la que sale la cara de una mujer, una butaca en la que se sienta la encargada del baño y una puerta que lleva al cuarto de la ducha. Se me indica con gestos que debo quitarme la ropa y envolverme en una de las toallas, veo que el proceso debo hacerlo evitando que el cuerpo quede expuesto a la vista de las demás (sí, no como en un vestier de piscina de los que conocemos por acá). Las mujeres lo hacen todo charlando, yo podía imaginar amenas conversaciones sobre sus familias, sobre las comidas, sobre el clima, sobre todo, sin embargo, era claro que ese día el tema de conversación era yo, yo y lo extraña que era yo. Me concentré en el proceso de desvestirme que no fue fácil pues ellas en lugar de toallas llevan una especie de sábana cilíndrica que permite el acto de vestirse o desvestirse y cubrirse simultáneamente, yo en cambio Steam Bathdebía sustituir mi ropa por una pequeña toalla de hotel… eso parecía justificar nuevamente las miradas curiosas sustituidas por miradas de reproche… seguidas de voces que yo no entendía pero que podía imaginar, al fin y al cabo yo era el tema del día.

Finalmente es mi turno, sale la señora del aparato y soy invitada a entrar con muchos ademanes de advertencia sobre cómo sentarme, sobre no entrar al lugar con mis sandalias, etc., entro, cierran el cajón acomodan la segunda toalla en torno a mi cuello y comienza el tiempo en que debo estar encerrada a merced del vapor y las hierbas. Mis ojos ven a 4 mujeres que me miran y hablan… de mí (claro), de repente todas empiezan a hacer gestos que me indican que debo soltarme la toalla dentro del aparato ese y restregar mi cuerpo con mis manos y con fuerza, imagino que me dicen que debo hacerlo de forma que salgan todas las impurezas, no por nada es un “baño”. Mis tutoras no pueden ver lo que sucede dentro del cajón de madera pero, todas insisten en la mímica, deben ser movimientos fuertes y seguros, sonríen con la seguridad de quien sabe lo que hace y la satisfacción de tener una alumna aplicada. Unos minutos después me tapan la cara con la toalla del cuello y esperamos otro poco, cuando la destapan la encargada me pregunta algo a lo que sin entender digo “ok” y me liberan del cajón (mmm, hubiera aguantado un rato más, pero todo indica que dije que era suficiente), vuelve la mímica, ahora se me informa que debo pasar a la ducha.

En el cuarto de al lado igual o más aústero que el anterior está la ducha, una letrina y un mueble en baldosín, miro todo y decido que puedo darme un duchazo rápido y después en el hotel hacer algo más en serio, sin embargo pronto descubro que ¡no soy yo quien decide!. La mujer que me precedió en el cajón esta terminando su ducha, me sonríe y me da paso para la ducha mientras ella se seca (esta tomando la ducha envuelta en esa sábana tubular). Sigo su ejemplo y procedo a un duchazo rápido con la toallita de hotel cubriéndome, suficiente y salgo.¡NO!, la señora me devuelve a la ducha y me indica nuevamente con gestos que debo continuar el ritual, que, otra vez, se trata de movimientos fuertes y seguros, de restregar mi cuerpo bajo el agua, como si debiera eliminar impurezas, se entiende que eso debe hacerse envuelta. Regreso a la ducha con su mirada (y sonrisa) sobre mi cuello, lo intento sujetando mi pequeña toalla bajo la mirada inquisidora de mi acompañante. Se escucha sobre el sonido del agua la información que mi compañera de baño transmite a las otras mujeres de afuera, ella seca su pelo y con voz de reproche pero amable explica, simultáneamente con mímica, repite una y otra vez lo que debo hacer, ella estaba allí para enseñarle a esta chica que no sabe.

El rito de intentar salir de la ducha se repitió varias veces y siempre fui regresada al agua. En algún punto decidí dejar caer la toalla y concentrarme en el ritual de frotar con fuerza para eliminar impurezas, todo indicaba que solo así podría salir del baño y… fue en ese momento cuando mi guardiana dejó de hacer la interventoría… Salí del baño y nuevamente todas las miradas estaban sobre mí. El problema ahora era mi pelo húmedo, ya me lo había advertido mi guardiana quien mientras yo me bañaba se secaba el pelo con la toalla y mucha fuerza, todas lo discuten y comienza la mímica para explicarme que debo secar mi pelo muy bien. Sonrío y continúo vistiéndome, las ignoro intencionalmente sin poder explicarles que la única de mis dos toallitas que serviría para algo en un secado de pelo sería la que tengo envuelta en el cuerpo (la otra destila agua por todos lados), mientras tanto  intento averiguar ¿cómo lo hacen ellas?, ¿cómo consiguen tener siempre alguna toalla a disposición que no parece una ducha por sí misma?. La sala esta en el máximo nivel de desaprobación todas hablan de lo mal que lo hago, sienten que es imposible que me vista con el cabello mojado, y sólo cuando termino de vestirme y empiezo a secarlo… se siente el descanso, las sonrisas, las miradas y palabras de aprobación. Al final cuando estamos todas listas para salir hay un ambiente de camaradería y siento como si hubiera superado una dura prueba, aunque si lo pienso mejor en general no es otra cosa que un proceso de aprendizaje cultural… ¿cuántas cosas no hemos aprendido solo mirando a los demás, dándonos las instrucciones que necesitamos y de repente la cosa es tan normal para todos que forma parte de nuestra forma de vida y cultura?.

Al final los encuentros en entornos de mujeres fueron para mi la verdadera India que conocí, pues se trata de espacios de su vida cotidiana, no eran escenas turísticas y creo además que fueron encuentros de amigas, una excusa para apoyarme en un proceso de aprendizaje con miradas complices, palabras y sonrisas que son lenguaje común entre nosotras… aprendí mucho, ¡sí señores!.

Nota. Las fotos son mías y están licenciadas con CCBYSA 2,5 Colombia

 

¡Sí hay cine colombiano! (3)

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

4 dAmerica/Bogota Enero dAmerica/Bogota 2009 17:53 COT

¡Sí hay cine colombiano! fue el lema de la Semana del Cine Colombiano que tuvo lugar en Bogotá en Octubre pasado, que allí fui invitada a participar con una conferencia dentro del Evento académico estéticas y narrativas en el audiovisual colombiano. Me pidieron que hablara de Derechos de Acceso al Conocimiento y Uso del Audiovisual. Confieso que ha sido uno de los encargos que he recibido con más susto pues si bien derecho de acceso y uso de obras en general es mi tema, el audiovisual es para mi un contexto por el que siento especial reverencia, se trata de un lenguaje que todos creemos digerir pero que se mueve en dinámicas y entornos propios que no conozco, de una riqueza cultural que me encanta pero que para un alma amarrada a lo escrito implica retos, lo admito. A pesar de mis temores acepte y decidí que quería intentar hacer algo que no fuera académico sino más aterrizado a lo que está sucediendo, a lo que se siente en el ambiente, de hecho eso fue lo que me dijeron que se esperaba de mí, algo sobre las posibilidades de la tecnología para el hombre/mujer del común, así que, ¡estaba en mi salsa a pesar de todo!

Como creo que la presentación salió bien y sigo convencida de que el texto que entregué al Ministerio para que usaran en las memorias no le hace justicia pues en esto influye mucho la gente que esta allí, los comentarios que contextualizan, las preguntas, el ambiente, etc., y como creo que es algo interesante decidí partirlo en pedazos y editarlo para dejarlo acá. El primer texto lo publiqué el 8 de noviembre, el segundo el 17 de noviembre y hoy les dejo, después de un retardo imperdonable, la última parte.

¡Sí hay cine colombiano! (3)

Este texto se ocupa del tema del acceso al audiovisual en los procesos de aprendizaje y finalmente cierra con algunas conclusiones.

Retomemos la convergencia que la tecnología permite entre productores y consumidores para reflexionar como ésta ha escalado también a otro tipo de situaciones en las que la gente recrea, replantea, crea con el entorno cultural en que se mueve dentro de procesos de enseñanza/aprendizaje formales e informales.

En la investigación “About Digital Youth” que adelanta Mimi Ito en la Universidad de California se estudia como la apropiación de tecnología entre los jóvenes se incrementa sustancialmente cuando la usan para aquello que les gusta e interesa (de hecho hace poco lanzaron el informe final). Sostienen que a pesar de los recursos que se han invertido en los sistemas educativos para incluir tecnologías en el aula los resultados no se han conseguido a la velocidad deseada y en cambio si suceden en entornos que les son familiares y atractivos, como los sitios en que se encuentran con sus semejantes, para participar en juegos, donde interactúan con contenidos de sus artistas, series, personajes favoritos, etc. El primer objetivo de la investigación describe a los jóvenes como innovadores activos que usan los medios digitales creativamente y no como simples consumidores pasivos de cultura popular o contenidos académicos.

Las estadísticas que se conocen sobre el comportamiento de los jóvenes americanos refuerzan estas posición, se afirma que el 64% de quienes tienen acceso a Internet contribuyen con contenido a la red. Aunque localmente no tenemos datos puedo decirles que en el Campus Party que se llevo a cabo en junio pasado en Bogotá, las estadísticas indicaron que los paquetes de datos que se subieron desde Campus a la red superaron con creces lo que se bajaron. No podemos sino confirmar que el potencial creativo de la red está allí y sucede.

Ahora bien, ese potencial implica también que la gente en términos generales, y los jóvenes, en especial, estén usando creativamente lo que hay en el entorno como sucede con los “fanworks”. Los fanworks son trabajos que las personas realizan con base en las imágenes, sonidos, personajes, etc., de su entorno cultural, son recreaciones que los fanáticos hacen de sus series, juegos, personajes favoritos. Estos trabajos pueden llegar a ser muy elaborados, sin embargo, enfrentan una problemática bastante complicada y es que para hacerlos es necesario utilizar, reutilizar, modificar material protegido por derecho de autor que luego, en su nueva forma, re-circula, es decir, se basa en actividades que son consideradas ilegales por las normas de derecho de autor.

Les explico, hay un famoso juego de video entre los jóvenes que se llama “Halo” y sus derechos patrimoniales están en cabeza de Microsoft. Dos entusiastas fanáticos del juego tomaron dos personajes del mismo y recrearon en el mejor estilo de ‘machinimia’ (precisamente videos o animaciones que se hacen usando a los personajes del juego en escenarios) sus aventuras en una serie que se conoce como “Red vs Blue”. Cuando ésta adquirió suficiente notoriedad se materializó el gran temor: demanda legal por infracción al derecho de autor. Esta historia tiene un buen final para sus protagonistas pues Microsoft decidió que se beneficiaba mas permitiendo el fanwork que reprimiéndolo y decidió tolerarlo, al punto que generó unos términos y condiciones de uso para que los fanáticos pudieran efectuar este tipo de contenidos garantizando que no habría represalias.

Pero, a pesar de este buen resultado la experiencia también significó que Microsoft presentara términos jurídicos para que los fanáticos de estos sigan, se trata de parámetros restrictivos del quehacer creativo de los jóvenes a la hora de "recrear". Estos documentos evidencian “lo que no puedes hacer” con Halo. Este ejemplo refleja como hoy en día es una realidad que los chicos crean con lo que les gusta, no sienten que estén haciendo algo malo, por el contrario forma parte de las dinámicas culturales propias de su generación, no está directamente relacionado con un perjuicio al autor (¿cuánto realmente puede o debe controlar el autor?), sin embargo, el derecho de autor parece tener algo que decir y el resultado es la criminalización de estas prácticas en forma como mínimo exagerada.

Ahora bien, es justo mencionar que también vemos que las empresas dentro de la llamada industria cultural y del entretenimiento han empezado a aprovechar esta especial conexión que se crea entre un individuo y las producciones culturales que le llaman la atención, de hecho están aprovechando como modelo de negocio la convergencia entre productor y consumidor para retroalimentar sus procesos creativos. Un ejemplo de esto lo vemos en la serie Heroes, una de las últimas producciones exitosas americanas que se distribuyen globalmente por cable y que involucran al “consumidor” en etapas de producción. La serie surge primero a través de tiras cómicas que son comentadas por los fanáticos, de modo que aquellas historias y personajes que tienen éxito allí pasan al programa de televisión y viceversa (los que no salen), surgen nuevas líneas de desarrollo y en general se aprovecha a la fanaticada como parte del equipo creativo. Esta interesante aproximación no se escapa de críticas que la ven como un aprovechamiento de la industria de mano de obra barata e inocente, que usa para su propio beneficio y el del sistema económico prevalente, como me lo hiciera notar Andrea Botero en los borradores inéditos de su texto “Everyday Mundane Design”.

Esta concesión frente al “control” que el derecho de autor otorga parece ligado con la “tolerancia” de algunos usos culturales, algunos aplauden el atisbo de flexibilidad cuando realmente se trata de una visión restrictiva que no favorece creatividad sino la limita en actuares que se justifican con "el derecho de autor" y que están siendo poco cuestionados, escasamente analizados en relación con su impacto como espacios de cerramiento al acceso de estos contenidos e incluso no son considerados como inspiración y detonantes de procesos de aprendizaje en ambientes informales asociados con “ocio”.

Pero, pasemos ahora a espacios de aprendizaje en entornos de educación formal. Desde sus inicios se ha reconocido que parte del pacto social que vincula a la sociedad con el individuo a través de la legislación de derecho de autor no solo depende de un lapso de tiempo que limita el control individual de modo que vencido la obra pasa al dominio público, adicionalmente, obliga a que este control individual no se pueda ejercer en determinados contextos porque a la sociedad le interesa que e mantengan fuera de control y de esta forma existen las excepciones y limitaciones al derecho de autor, para garantizar tales usos libremente. Uno de estos contextos es el educativo, de modo que los docentes pueden reproducir apartes de obras protegidas para uso en sus evaluaciones, pueden montar obras de teatro y representarlas en sus colegios, etc., los límites al derecho de autor en este caso se justifican por la necesidad de acceso y uso que para la educación tiene un interés público superior.

Sin embargo, la figura jurídica de “excepciones y limitaciones” es bastante limitada en relación con las nuevas tecnologías pues los usos exceptuados están ligados a condiciones de tiempo, modo y lugar que deben coincidir en forma expresa. De modo que de acuerdo con la ley colombiana podemos hacer una representación en el colegio de “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez, pero no podemos presentar la película que usó esa obra como inspiración, es la representación de una obra protegida la exceptuada, no su exhibición.

De modo que si nos hemos ocupado hasta ahora de las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen a los procesos creativos y de innovación, quiero finalizar con una reflexión sobre lo que sucede con el acceso al audiovisual, pues la posibilidad de que nuestros jóvenes aprovechen ese potencial depende en gran medida de que sean perneados por la posibilidad de que ellos sean protagonistas de tales producciones. El acceso al audiovisual es un presupuesto simple y antecedente importante para que los jóvenes no solo conozcan de estas producciones y su existencia, también para que se familiaricen y aprendan el lenguaje que usan y la forma como transmiten lenguajes.

A modo de conclusión

En consecuencia, ¿podemos hablar de acceso al cine colombiano?, cuando el marco legal se ha ocupado insistentemente en la protección de los derechos individuales sobre estas producciones y ha dejado de lado la idea del acceso en marcos como derecho a la educación y cultura. La ausencia de reflexión sobre este tema es precisamente lo que ha marcado mi critica al documento Conpes “Bases de un Plan de Acción para la Adecuación del Sistema de Propiedad Intelectual a la Competitividad y Productividad Nacional 2008 – 2010” que apuesta exclusivamente por el esquema de protección/control y no analiza esas otras vertientes que pueden facilitar un equilibrio correcto y necesario.

Cuando pensamos entonces en todo este entorno estamos obligados a aterrizar la reflexión a las cuestiones legales y la forma como estas afectan los derechos a acceder y usar la producción cultural audiovisual:
1.    La ley de derecho de autor está  favoreciendo una sola mirada de “consumo de cultura”,
2.    La ley fue esencialmente diseñada para el libro o al menos sin pensar ampliamente en la idea de lo audiovisual,
3.    La ley no facilita el acceso a la producción audiovisual, se quedó anclada en el pasado y no aparece una voluntad real de cambio mientras se mantenga una visión unitaria de “consumo de cultura”
4.    El acceso masivo parece estar relegado a canales de piratería que estan criminalizados a priori, a pesar de que se reconozca como tal e incluso se “usen” por los propios artistas

Por lo pronto parece existir una opción personal: todos podemos elegir cuando proteger y cuando compartir lo que producimos, y sobre todo podemos pensar en influir en políticas públicas que evidencien la necesidad de espacios que equilibren las necesidades de acceso y uso de los productos culturales y no solo de los autores que se mueven en ámbitos comerciales.

FIN

¡Sí hay cine colombiano! (2)

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

17 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2008 18:16 COT

 

¡Sí hay cine colombiano! fue el lema de la Semana del Cine Colombiano  que tuvo lugar en Bogotá hace un par de semanas, fui invitada a participar con una conferencia dentro del Evento académico estéticas y narrativas en el audiovisual colombiano. Me pidieron que hablara de Derechos de Acceso al Conocimiento y Uso del Audiovisual. Confieso que ha sido uno de los encargos que he recibido con más susto pues si bien derecho de acceso y uso de obras en general es mi tema, el audiovisual es para mi un contexto por el que siento especial reverencia, se trata de un lenguaje que todos creemos digerir pero que se mueve en dinámicas y entornos propios que no conozco, de una riqueza cultural que me encanta pero que para un alma amarrada a lo escrito implica retos, lo admito. A pesar de mis temores acepte y decidí que quería intentar hacer algo que no fuera académico sino más aterrizado a lo que está sucediendo, a lo que se siente en el ambiente, de hecho eso fue lo que me dijeron que se esperaba de mí, algo sobre las posibilidades de la tecnología para el hombre/mujer del común, así que, ¡estaba en mi salsa a pesar de todo!.

Como creo que la presentación salió bien y sigo convencida de que el texto que entregué al Ministerio para que usaran en las memorias no le hace justicia pues en esto influye mucho la gente que esta allí, los comentarios que contextualizan, las preguntas, el ambiente, etc., y como creo que es algo interesante decidí partirlo en pedazos y editarlo para dejarlo acá. El primer texto lo publiqué el 8 de noviembre y hoy les dejo la segunda parte.

¡Sí hay cine colombiano! (2)

Que la tecnología está permitiendo que por la geografía de nuestro país se de una rica construcción audiovisual en donde nuestra realidad, cultura y costumbres van quedando grabadas para el futuro por sus propios protagonistas o por quienes simplemente quieren contarla, interpretarla, dejarla viajar por sí misma, es ya una realidad como vimos la semana pasada.  Pero una vez tenemos la producción, ¿qué sucede?, la aspiración es normalmente verla debutar en un festival, aunque realmente la meta parece ser asegurarse de que circula. Con esa idea en mente ¿están aprovechando estas producciones audiovisuales el nuevo canal que surge con la tecnología?, ¿usan el potencial de Internet?, Creo que no, en este punto los ejemplos y las experiencias que puedo contar son básicamente extranjeros, no parece que entre nosotros hallamos generado opciones a pesar del potencial que Internet ofrece para distribuir contenidos originales. Con la idea de aportar mi grano de arena para explorar estas posibilidades me gustaría mostrar algunas opciones

En el sector público tenemos el caso de las televisiones públicas alemanas y noruegas. En una movida muy interesante algunas producciones originales de estas televisiones están siendo distribuidas ya no solo a través de canales P2P (tradicionalmente asociados con distribución de contenido “pirata”) sino que además se etiquetan con licencias libres que permiten expresamente la circulación amplia de las producciones, en lugar de decirle a los internautas NO PUEDES DESCARGAR, se les dice DESCARGA Y COMPARTE CON OTROS. Esta decisión se soporta en la convicción de que su actividad está asociada con la idea de una amplia difusión, no depende de la retribución económica de publicidad que pueda imponer restricciones a la forma de circulación y en cambio busca alcanzar a quienes tienen identidad idiomática o cultural a través del mundo a cualquier lugar del mundo a cualquier hora y sin costo. Dado que su idea es en esencia alcanzar el público interesado prefieren salir a buscarlo, su propósito es facilitar el acceso  sin preocuparse por controlar el material.  Cuando hablan de las dificultades que esta decisión afrontó no sorprende leer en boca de los alemanes que la asociación de la distribución a través de P2P con contenido pirata era una de ellas y, sin embargo es interesante leer también como ellos constatan que en la práctica esto se desvanece.

Utilizar el Internet para dar a conocer la producción audiovisual y hacerlo gestionando los derechos de autor en formas no convencionales no se reduce al sector eminentemente público. Me gustaría ahora mostrarles lo que sucedió con la película “Cafune”, que tiene un elemento adicional de interés, ocurre en nuestra región, en Brasil. Lo que sucedió con Cafune lo expone Bruno Vianna, su director, en forma detallada en una entrevista, con un detalle y de una forma tan concisa que sería para mi difícil igualarlo, así que lo reproduzco:

"Respecto a Cafuné, ganamos un premio para películas de bajo presupuesto del Ministerio de Cultura, que tenía la "brillante" limitación de no permitir que los premiados captasen más dinero que el del premio recibido -en nuestro caso, de 600.000 reales. Así, imbuidos del espíritu low-budget, salimos a hacer ese filme relativamente complejo, con locaciones en toda la ciudad y un elenco grande, y conseguimos colocarlo en fílmico por 400 mil reales, filmando en tres semanas con una cámara DV a 24 cuadros y editando en una isla montada en mi casa. Más de 150 mil fueron gastos del transfer a 35 mm (obligatorio por contrato) y finalización, y aún nos quedó algo para difusión. Mas a la hora de la distribución, las cosas no serían tan simples. Teníamos una película con un lenguaje diferenciado, ningún elenco global y poquísimo apoyo comercial. De primera, por ejemplo, el distribuidor apuntó un problema intrínseco al filme, que era el final. "Muy abierto", "no cierra nada", "difícil para el público". Pero ya sabíamos que haríamos una distribución digital del filme, al principio por una cuestión de costos: el precio total de la distribución digital equivale a una copia de 35mm. Con copias en 35 mm, precisaríamos hacer una para cada sala; con la distribución digital, el filme no necesita copias y puede ser exhibido en casi todo circuito de arte nacional por el mismo precio. Rain Networks (www.rain.com.br) es la empresa que equipó los principales cines de ese circuito con proyectores digitales y creó una red de distribución virtual de filmes. Y si estábamos haciendo una versión digital del filme, ¿por qué no asumir ese final múltiple y hacer filmes múltiples? Al final, es solo cuestión de reeditar lo que ya tenía en casa y mandarlo a Rain. Dicho y hecho: el público, dependiendo de a cual sala asistiera, puede ver tanto el final original en 35 mm, más "abierto", como la versión digital, que "opta" por una de las posibilidades de final, dejando satisfechos tanto al distribuidor como a este director que escribe. Pero, ¿cómo colocar la película en la calle? La película brasileña de este perfil entra en una o dos salas y está como máximo algunas semanas en cartelera. Un final muy frustrante después de invertir tanto tiempo y dinero en un proyecto… Teníamos que descubrir nuevos medios de distribución, para un público que tenga interés en este tipo de producto audiovisual. Nuestra suerte fue que, mirando en los canales alternativos de distribución, percibimos que muchas cosas interesantes están surgiendo. Los cineclubes están extremamente organizados, montando redes propias de distribución -interesados no en filmes comerciales, sino en filmes brasileños, de contestación e investigación del lenguaje. Diversas ONGs por todo país están invirtiendo en cursos libres de audiovisual y formación del ver, creando una nueva generación de espectadores. Y por fin, los internautas usan cada vez más la computadora para intercambiar largos enteros, grabándolos en DVD o viéndolos en el monitor. Así que nuestra estrategia partió de la voluntad de hablar a esas personas, pasando los trailers en escuelas y cursos próximos a las salas donde el filme se iba a estrenar, y exhibiendo el propio filme en lugares lejos de las salas y para públicos de bajos ingresos."

Hay producciones entonces que están usando Internet como mecanismo de distribución de producciones audiovisuales por su potencial para difundir la creación y por que al final el costo de hacerlo es cero, lo que se sube a Internet es el archivo digital que de todos modos ya se tiene. Quienes lo hacen conscientemente se han atrevido incluso a modificar los mecanismos tradicionales de difusión y adoptan alternativas al control legal que se puede tener sobre la obra, ellos innovan y lo hacen a través de sitios Internet en los que además se busca satisfacer la demanda de contenidos que se ha tomado Internet, se piensa entonces también en otras formas de que la creación sea usada.

Hemos visto el auge de Youtube, que se convirtió en “el” canal al que todos acudimos en busca de material audiovisual y con el que llega a competir desde no hace mucho Google videp, de hecho las producciones de Hollywood lo hacen, cuelgan allí y por todos los sitios de Internet los “cortos” de las películas en busca de la mayor difusión posible. Sin embargo, si hay algo que favorece Internet es el encuentro de comunidades de práctica, de comunidades de interés que sin importar barreras como tiempo y distancia pueden tener como punto de enlace la Red. Una comunidad como la de documentalistas colombianos puede exploarar sitios diferentes de Youtube, puede apostar por sitios como BlipTV, Revver o Hulu. De los mencionados, miremos el caso de Revver en el que se combina no solo la idea de ofrecer contenidos audiovisuales originales sino que también ofrece un modelo de negocio en el que se generan recursos para el sitio y el video a través de publicidad.

En Revver los videos van acompañados de publicidad (se puede ver gratis el video que va acompañado de un pequeño clip de un anunciante), el número de “hits” del video (número de veces en que se ve el video) significan un pago por concepto de publicidad que se distribuye 50% para el sitio, 50% para el video. Como el esquema esta soportado en la idea de que a mayor número de hits, mayor pago, se favorece la difusión desestimulando su control. Los videos se cuelgan en este sitio con licencias libres que hacen que cualquiera pueda reproducirlo en su blog, página web, enlazarlo, etc., invirtiendo sustancialmente entre otras cosas la aproximación tradicional de que controlando la distribución del bien se obtiene la remuneración. No todos los videos son un éxito, pero algunos han logrado cifras interesantes. Desafortunadamente hasta la fecha yo no he conocido iniciativas que se refieran a audiovisuales latinoamericanos, ojalá me mostraran que estoy en un error.

El punto que me gustaría resaltar es que estamos en épocas de cambio y si bien es comprensible que las nuevas formas de afrontar la difusión del audiovisual generen desconfianza también es necesario aproximarse con mente abierta, repensar los preconceptos y prioridades, analizar las opciones y tomar decisiones. Me gustaría en este sentido plantearle al colombiano corriente que ha hecho una producción audiovisual: ¿qué pierdes intentando nuevas formas de distribución?, si es tu material tiene porvenir y en todo caso (así sea a las malas) va a circular… ¿porqué no lo circulas tu mismo?, al fin y al cabo la decisión es tuya y siempre se puede ensayar para luego al menos poder hablar con conocimiento de causa. El tema de ¿cómo se obtendrá la retribución en la era digital está todavía en discusión, pero, muchas veces circularlo ampliamente es lo que en todo caso se está haciendo..

Por hoy el corte de este textos es este. El siguiente punto de mi conferencia abordó el tema del acceso al audiovisual como presupuesto para procesos de aprendizaje en entornos formales e informales sumergiéndonos finalmente en el eje de mis propios intereses académicos el impacto del derecho de autor en relación con derechos como la educación y la cultura … los invito a analizar conmigo este tema la próxima semana cuando edite y organice esa última parte de la conferencia…

Continuará

 

¡Sí hay cine colombiano!

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

8 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2008 10:38 COT

¡Sí hay cine colombiano! fue el lema de  la Semana del Cine Colombiano que tuvo lugar en Bogotá hace un par de semanas, fuí invitada a participar con una conferencia dentro del Evento académico estéticas y narrativas en el audiovisual colombiano. Me pidieron que hablara de Derechos de Acceso al Conocimiento y Uso del Audiovisual. Confieso que ha sido uno de los encargos que he recibido con más susto pues si bien derecho de acceso y uso de obras en general es mi tema, el audiovisual es para mi un contexto por el que siento especial reverencia, se trata de un lenguaje que todos creemos digerir pero que se mueve en dinámicas y entornos propios que no conozco, de una riqueza cultural que me encanta pero que para un alma amarrada a lo escrito implica retos, lo admito. A pesar de mis temores acepte y decidí que quería intentar hacer algo que no fuera académico sino más aterrizado a lo que está sucediendo, a lo que se siente en el ambiente, de hecho eso fue lo que me dijeron que se esperaba de mí, algo sobre las posibilidades de la tecnología para el hombre/mujer del común, así que, ¡estaba en mi salsa a pesar de todo!.

La presentación salió bien, de hecho creo que el texto que entregué al Ministerio para que usaran en las memorias no le hace justicia pues en esto influye mucho la gente que esta allí, los comentarios que contextualizan, las preguntas, el ambiente, etc., pero como creo que es algo interesante decidí partirlo en pedazos y editarlo para dejarlo acá. El primer texto de este origen es este, espero que lo disfruten.

¡Sí hay cine colombiano! (1)

Las posibilidades tecnológicas han permitido que surjan proyectos impensables hace tan solo una década. Miremos por ejemplo el de la productora de documentales Sueños Films que organizó un festival de documentales “Ojo al sancocho”  que se hace desde su casa: Ciudad Bolivar.

Detrás del esfuerzo que significa un festival internacional de documentales está ese grupo que ha hecho, en los últimos 8 años: 40 documentales y 4 largometrajes gracias a la tecnología digital y la creación colectiva. “Si necesitamos 5 casas para hacer una película, lo decimos y 10 minutos después las tenemos, los vecinos las ofrecen y organizan”, me dijo Daniel Bejarano el director, porque la comunidad está en el centro de todo el proyecto: las locaciones son sus casas y calles, los actores son sus gentes, las historias que cuentan son las suyas y su público primario: el barrio. “Las producciones las presentamos inicialmente en colegios (105 en Ciudad Bolívar), en cada colegio lo ven aproximadamente 700 estudiantes, también las hacemos circular en organizaciones, espacios de participación, entidades, casas de la cultura, cine foros, aproximadamente cada producción la ven entre 3000 y 5000 mil personas, estas cifras son solo en la localidad, sin contar las de las otras localidades, y los otros espacios de Bogotá y del país”.

Se trata de una acción positiva, comunitaria que tiene todos los ingredientes de una aproximación de abajo hacia arriba en la que evidenciamos como hay apropiación de la cultura por los propios individuos, la productora del barrio ha logrado involucrar a sus habitantes en la construcción de su propia realidad para visibilizarla, recrearla, interpretarla y de esta manera facilitar sus procesos de apropiación, confianza, reconocimiento del entorno y de las practicas que afectan sus propias vidas en lo cotidiano consiguiendo escalar su impacto.

Sigamos entonces con nuestro ejemplo, el festival “Ojo al sancocho” del que venimos hablando se desarrolla en diferentes locaciones de Ciudad Bolívar, la Universidad Distrital, colegios, casas de cultura, la propia calle, etc., prestan su espacio para mostrar producciones propias y ajenas buscando además que los habitantes del barrio se apropien de su entorno y vivan lenguajes creativos diferentes. El lugar es clave para un análisis sobre acceso del al conocimiento y uso del audiovisual pues nos obliga a pensar en Ciudad Bolívar como uno de los barrios más deprimidos de Bogotá que suele poblar las estadísticas de violencia, pobreza, marginalidad, etc., de la capital. Ciudad Bolívar cuenta con una población de entre 400 mil habitantes y 1 millón, “nadie lo sabe exactamente” continua Daniel Bejarano y pude comprobar que los datos oficiales hablan de más de 700 mil almas. Lo cierto es que en tamaño Ciudad Bolivar, tanto como otras localidades de Bogotá (por ejemplo Ciudad Kennedy), bien podría competir con ciudades intermedias colombianas, es decir, aportan un buen porcentaje de habitantes ciudad/país y sin embargo, tanto unos (barrios del sur de Bogotá) como otras (ciudades y pueblos colombianos) comparten una misma realidad: no hay teatros de cine (cierre los ojos y piense en el mapa de Bogotá ¿dónde están los teatros? a excepción de Tunal y Américas la concentración es evidente, ¿verdad?).

Esta ausencia de salas de exhibición no es una problemática exclusiva de nuestro entorno, ni del contexto específico de nuestro ejemplo. En el I Congreso Internacional de la Cultura Iberoamericana que terminó hace unas semanas en México a través de Quemar las Naves conocí un artículo de Terra Magazine donde informan que el venezolano Román Chalbaud afirmó que la gradual desaparición de los cines de barrio para dar paso a las ‘macrosalas’ de los centros comerciales afectó la difusión de las películas. Indicó que en las salas de barrio la película llegaba a su público con facilidad y a un precio bajo, actualmente lo que se ofrece a la mayoría de los directores iberoamericanos es ‘la sala más pequeña y más cara’, de tal forma que sólo pueden acudir a verla ‘tropas de elite’, por lo que concluye ‘Los cines de barrio son ahora las películas piratas’, es la forma como hoy el público accede fácilmente a un precio razonable, pero advierto que esta sensación de Chalbaud no es un elogio a la piratería porque en esta práctica los beneficios no llegan a la producción, solo el recuento de un hecho. Esta percepción, de acuerdo con el mismo artículo, es compartida por el chileno Miguel Littin quien señaló que él mismo distribuye a los vendedores piratas chilenos sus películas cuando el mercado oficial no las quiere exhibir porque: “¿Si no se ven cómo se pueden conocer?"

Caratula de pelicula de NollywoodQue el audiovisual esta circulando de otras formas es un tema evidente. Miremos por ejemplo lo que ha sucedido con el ahora llamado  Nollywood.  Se trata de lo que viene sucediendo durante la última década en Nigeria y les resumo: los vendedores de equipos de reproducción casera en Nigeria lograron generar una gran demanda de películas para consumo casero a finales del siglo XX y lo hicieron en un país en el que hasta hace unos años no existía ni una sola sala de exhibición de cine, las películas se distribuían a través de canales piratas. Pero, la demanda que se creó tenía también otras necesidades que no se cubrían a través de Hollywood ni Bollywood y pronto los mismos proveedores de equipos empezaron a invertir dinero en la producción de películas locales “low tech” (muy similares a la realidad que nos cuenta Sueños Film) que respondían a sus propios estándares culturales, reflejaban su realidad y tenían su público. Este ensayo fue tan exitoso que hace unos años en Nigeria se llegaron a producir 1200 títulos, ¡30 nuevos títulos por semana!, que se distribuyen a través de los canales pirata a precios entre USD$0.50 y USD$3.00, llegando a convertirse en una actividad económica que representa USD$200 millones de dólares al año. Pero, más allá de estos números los estudios que se vienen haciendo resaltan también como ésta se ha convertido en un vehículo de difusión de la cultura nigeriana y en elemento clave de preservación de manifestaciones de esa cultura que estaban en peligro puesto que en gran medida se soportan en la oralidad, que en consecuencia es efímera. Estas prácticas culturales que hoy pueden ser registradas, les va dando sentido de identidad y cohesión, se reconocen a sí mismos como comunidad, trascienden fronteras y adquieren nueva vida mientras simultáneamente están siendo preservadas, este tema se asemeja en gran medida a los objetivos a los que Daniel Bejarano apunta cuando habla del proyecto de Sueños Film.

Regresemos entonces a nuestro ejemplo de Sueños Film en Ciudad Bolívar, los documentales producidos esperan su oportunidad para ser presentados en los festivales especialmente. Pero, adicionalmente se exhiben y difunden a través de los espacios comunitarios (las escuelas y casas de la cultura), algunos en la pantalla chica a  través Señal Colombia (canal público colombiano) y todos circulan en el mano a mano con ayuda de los propios miembros de la comunidad porque “los actores y todos los que participan en las producciones reciben copias para que la vean y la reproduzcan”, a lo que Daniel agregó con orgullo que “una de las últimas producciones "Corazón de Ciudad Bolívar" la piratearon por todo Colombia”. Sus canales de distribución responden esencialmente a un mercado informal, pues como dijimos el impacto de las salas de exhibición hoy es mínimo, especialmente para proyectos como el descrito.Sueños Film no es una producción comercial tradicional, existe porque la tecnología lo permite, hay un interés de caracter social marcado, se sostienen porque sus principales promotores tienen otros oficios con los que soportan el proyecto, se trata de relaciones que en entornos de antropólogos se califican como “regalo”. De esta forma se viene generando en otras disciplinas sociales que relacionan el derecho y la economia una literatura que inscribe estas actividades como economías amateur que se diferencian de varias formas de las comerciales que tienen como eje central la remuneración monetaria.

Es posible que al caracterizar el caso de Sueños Film nos encontraríamos que se trata de una economía amateur y en tal sentido creo que pueden explorar más Internet como canal para la difusión del material, por un lado, mientras por el otro pueden evidenciar que en su aproximación la idea de compartir esta arraigada en contra de la lógica de derecho de autor, por lo que podrían complementar la forma como abordan en el tema con licencias abiertas.

Esto me lleva entonces a otra reflexíon: ¿tiene sentido explorar nuevas formas de circulación hoy?  Yo creo que si, las practicas están evidenciando que gran parte del acceso del público se da hoy fuera de los teatros de cine, en esquemas comunitarios y muchas veces a través de los sistemas de distribución pirata (que en consecuencia están distribuyendo también contenidos que no lo son pues si el propio “autor”, como es el caso de Littin, Sueños Film o los productores nigerianos, suministra la película que se distribuye se desmonta esa presunción). Si por una parte me parece importante resaltar lo comunitario que se apropia de una tecnología más accesible y todavía puede explorar más los nuevos sistemas de distribución que ésta favorece, de otro lado, no pretendo defender sistemas de distribución "pirata" que reconozco entrañan problemáticas complicadas lo que intento es evidenciar que están cumpliendo otras funciones y que el nuevo papel obliga a mirarlos analíticamente para ver lo que está sucediendo e incluso analizar como potencializar esas funciones y no quedarnos en la aproximación netamente delictual del tema.

De esta primera parte de la conferencia me alegró conocer después que festivales como este de Ciudad Bolivar se repiten por la geografía de nuestro país, evidenciando una rica construcción audiovisual en donde nuestra realidad, cultura y costumbres van quedando grabadas para el futuro, ¡cómo me gustaría aprovechar personalmente más y mejor esos espacios para ver esa Colombia en la pantalla!, tarea pendiente.

Hasta acá llegamos por hoy, el siguiente punto de mi conferencia se refería precisamente a lo que sucede en Internet donde los canales P2P, tradicionalmente asociados con contenido pirata, están distribuyendo contenidos originales y moviendo a otro nivel la producción cultural tanto en el sector público como en el privado con quienes se van atreviendo a meterse allí… los invito a mirar esto la próxima semana cuando edite y organice esa parte de la conferencia…

Continuará

 

“Registrar” una obra: ¿cómo? y ¿para qué? (por ejemplo, Safe Creative)

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

18 dAmerica/Bogota Septiembre dAmerica/Bogota 2008 12:48 COT

Muchos de los que crean obras tienen su propia idea de lo que es “registrar” una obra, muchas veces la asocian con el título que les da la "propiedad "sobre la misma o creen que los blinda de problemas de derecho de autor futuro o ni siquiera se han planteado lo que es eso, en mi experiencia este es uno de los puntos sobre los que, por ejemplo, los docentes tienen muchas dudas. Pero, para mí últimamente lo más interesante es que una institución centenaria como el registro está tomando nueva vida por cuenta de las licencias y de su uso como mecanismo de gestión de derechos de autor en Internet, pues es una herramienta para determinar quién alega ser el autor, desde cuando, como gestiona su derecho de autor (¿todos los derechos reservados?, ¿una licencia de Creative Commons?, ¿otra?, etc.), si pensamos en la compleja maraña de autorizaciones que necesitamos aclarar para reutilizar obras en ambientes Web 2.0, quizá el sistema de registro sea útil… si no me siguen, tal vez explicarlo sirva de algo.

En primer lugar para entender un poco lo que es “registrar” una obra en materia de derecho de autor puede ser útil comparar lo que sucede con una obra (protegida por derecho de autor) y lo que sucede con un invento (protegida por la propiedad industrial a través de una patente).

- Las patentes deben solicitarse a una entidad asignada por el Estado que después de un análisis concede la patente y es ese documento, que certifica la concesión de la patente, el que cuenta por que dice: "esta persona tiene un derecho exclusivo", de hecho, cuando no has solicitado la protección y haces pública la invención, pierdes la protección y ésta pasa al dominio público.

- En derecho de autor, por el contrario, tu obra está protegida desde que se materializa, el registro no da el derecho, es tan solo una posible prueba. Pero ATENCIÓN: el registro en este caso no da el derecho y tampoco es la única prueba válida, otorga una presunción sobre los datos que declara y en todo caso puede controvertirse o desvirtuarse. De otra parte, es importante resaltar que el autor no está obligado a registrar y puede usar otros medios de prueba (testimonios, documentos, fotos, etc.).

El registro como se ha entendido hasta ahora es un tema oficial, lo hace una entidad estatal y centralizada que mantiene el record de las obras, se trata de un registro público que da una presunción sobre la autoría (en Colombia, el Registro Nacional de Derecho de Autor) pero que puede pelearse en corte.

El registro es un tema interesante pues la situación que les describo no ha sido siempre así, antiguamente las obras que se protegían eran precisamente aquellas que se registraban y si bien esto se ha discutido mucho para países como EUA, lo cierto es que también era lo que sucedía en países como Colombia, porque en la ley de derecho de autor de 1946 también daba un alcance diferente al actual.

¿Y cómo ha cambiado el registro con la tecnología? Realmente no mucho, aunque debemos mencionar que en Colombia el registro ya se hace en línea, lo que es muy buena noticia e incluso, creo, un proyecto de vanguardia al menos en la región; eso sí habría que mencionar que el alcance inicial de este registro en línea era amplio pero hace poco se limitó a los nacionales colombianos.

Pero, es sorprendente cómo de la mano de quienes licencian contenidos en Internet, el registro se ha convertido en una posibilidad que va más allá de poder probar la autoría y se extiende a temas de fechas de licenciamientos y de poder establecer qué licencia estaba vigente cuando, de modo que se puedan establecer las autorizaciones que se tienen y cuándo. Si pensamos en la cantidad de contenidos que se están licenciando y en la locura que es garantizar las autorizaciones, no podemos sino concluir que el tema será importante hoy, pero, sobre todo en el futuro.

Para enfrentar este reto tecnológico en forma amplia se han creado algunas iniciativas de las que conozco Registered Commons y Safe Creative, aunque se debe mencionar que Coloriuris ha soportado parte de su estrategia de licenciamiento en un sistema de registro con estos fines.

Más allá de lo que les he contado, realmente no domino el tema, pero en estos días uno de los responsables de Safe Creative me escribió para contarme con más detalles de que se trata el proyecto y como creo que a muchos puede interesarles pues reproduzco su correo, quizá esto nos aclare a todos ¿de qué se trata?, ¿para que nos sirve? o interesante, pero… ¿qué opinas? ¿sirve? ¿te solucionaría un problema?

¿Qué es Safe Creative y para qué sirve?

Tal vez esta sea la primera de las preguntas y la pregunta del millón; “¿de qué vive Safe Creative si es gratuito?” siempre va a la zaga. Voy a Intentar responder a estas preguntas y a otras más; como cual es la diferencia entre Safe Creative y Creative Commons. En el fondo están todas interconectadas, pero son sin duda las más frecuentes y las que, al responder, mejor explican cómo puede ser Safe Creative una interesante herramienta para proteger los contenidos en Internet.

Porque entendemos que la mejor manera de proteger los contenidos no pasa tanto por el uso de restricciones, sino más bien al contrario por abrir el contenido para que sea accesible a más y más ciudadanos. Sin embargo el facilitar el acceso a los contenidos presenta importantes desafíos siendo el primero el de poder informar con garantías de la autoría. Nada protege más que poder informar y ser informado sobre qué se puede o no hacer con una obra… e informar y ser informado sobre quién es el autor de ésta.

Hoy en día tal vez el mayor problema con el que nos enfrentamos es la piratería. ¡Ojo! La piratería de verdad, la del plagio, a la que tan acostumbrada está parte de la industria del entretenimiento. Por eso a la hora de publicar un contenido en Internet no basta con decir en el sitio en concreto quién es el autor y qué licencia lleva, sino que es interesante que quede un registro permanente en algún sitio que acredite dicha declaración y que se pueda usar en esa web y en cualquier otra. Safe Creative es nada más que eso, un registro de la propiedad intelectual pero online (y gratis), o tal vez mejor sería llamarlo registro de autoría. En nuestra web un usuario que ha creado algo original lo puede subir y asociarlo a una licencia determinada. Nosotros guardamos la copia (que además sirve de backup) y facilitamos un certificado digital que sería una prueba del registro en caso de plagio. En este documento físico y digital queda constancia de la obra, el nombre del autor y la licencia escogida que puede ser tanto copyleft como “todos los derechos reservados”. Así pues Safe Creative es un complemento ideal para las licencias de todo tipo, y en especial las libres que se están desarrollando como Creative Commons.

Una ventaja adicional es que podemos cambiar la licencia cuando queramos, teniendo en cuenta las posibles repercusiones que se puedan derivar de este cambio si alguien ya está usando nuestra obra con la licencia anterior. Así pues que con las etiquetas y los códigos html que facilitamos cualquier persona puede saber en cualquier momento qué licencia y quién es el autor de la obra. En caso de volver a usar la obra, basta con poner dicho código que enlaza a la página de registro del autor. Bueno, y eso sin contar que las páginas de las licencias CC de Safe Creative cuentan con la potencia del estándar W3C ccREL para la indexación semántica de la Web del futuro, la futura Web 3.0.

Pensando en positivo, gracias a la unión de licencias potentes como Creative Commons y a la posibilidad de informar en todo momento de los detalles de la obra, podemos dar a conocer nuestro trabajo con mayor tranquilidad. Tenemos prueba sólida del registro, copia de seguridad y facilitamos información sobre nuestra autoría a cualquier usuario. Tal vez la mejor combinación para fomentar la creatividad en la red.

Ah, y varios proyectos web 2.0 van a ir implementando nuestra herramienta para que sus usuarios puedan registrar sus contenidos automáticamente.

¿Pero de qué vive Safe Creative? Bueno, ahora el proyecto se nutre de fondos de capital riesgo. Creemos que Internet es un ambiente muy cambiante y lo importante es dar valor y estar atentos a lo que el futuro depare. Ya percibimos varios modelos de negocio y otros paralelos que nada o poco tienen que ver con la creatividad empiezan a consolidarse (a nivel de certificaciones de varios tipos), pero estamos seguro que con la progresión que estamos viviendo los negocios se irán perfilando más y más claramente conforme más y más usuarios vean las ventajas de usar nuestros servicios. Serán servicios especiales, claro, porque en esencia, el registro individual permanecerá gratuito.

Os invitamos a estar atentos a nuestra web, porque en pocos días habrá cambios de usabilidad muy interesantes.

Mario Pena (Community and Business Developer, Safe Creative www.safecreative.org)

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