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Columnas

Las voces de equinoXio

Tres peros a la Ley Lleras

Artículo destacado > Libreta de Notas Por: carobotero

11 dAmerica/Bogota abril dAmerica/Bogota 2011 0:01 COT

endefensadeinternet

En defensa de internet por Eneko vía David Fraiz (Flickr, licencia CC-BY-SA)

La Internet es un sitio donde suceden muchas cosas que no solo tienen que ver con violaciones de derecho de autor, donde actuamos movidos por diversos intereses que no se relacionan exclusivamente con el ánimo de perjudicar a los autores y titulares de derecho de autor y, definitivamente, es un medio (no un fin) que está en pleno desarrollo. Cualquier regulación que busque restringir el acceso (es el caso de la Ley Lleras) a Internet y a lo que allí circula compromete otros derechos fundamentales de los ciudadanos; por tanto debe ser mirada con lupa y restringirse lo más posible para evitar daños mayores. Digo todo esto, aunque afirme también que no cabe duda que a los autores y titulares que soportan su actividad económica en el derecho de autor les asiste un interés legítimo en conseguir medidas más efectivas para evitar la violación de sus derechos en el entorno digital, pero debemos hacerlo como mínimo conciliando y logrando equilibrios entre los diferentes intereses.

En El Espectador esbocé las preocupaciones que hemos ido detectando en relación con el proyecto de ley conocido como la Ley Lleras. Acá va una explicación de los principales 3 peros:

  1. En un estado de derecho sólo el juez tiene la competencia para restringir los derechos y libertades fundamentales; eso se llama reserva judicial. Por considerar este el más importante de los peros de la ley es el que mejor he expuesto, repito entonces: el proyecto de ley "invierte la presunción sobre la infracción. Hasta hoy es el interesado quien debe acudir al juez para solicitar protección cuando siente sus derechos vulnerados. Esto no es poca cosa, garantiza que sea un experto quien estudie las diferentes aristas. Esto cambiará para Internet, en Colombia bastará una reclamación de infracción a un proveedor de Internet (también llamado ISP por la sigla en inglés [Internet Service Provider]) para que éste proceda a retirar el contenido o desconectar el servicio al todavía presunto infractor (en la práctica tiene poco margen), el juez entra sólo después de la solicitud de restablecimiento. Sí, el texto contempla un reclamo justificado, pero desconoce que ese procedimiento puede colisionar con derechos de los usuarios, algunos de ellos fundamentales, como la libertad de expresión o la participación en política (Egipto o la Ola verde son ejemplo de que Internet convoca y facilita la participación ciudadana). ¿Por qué dejamos esa labor en un proveedor de servicio de Internet, cuando hasta ahora ha sido un asunto judicial?"
  2. Cualquier intromisión en los datos e información privada de las personas en Internet debe ser hecha por orden judicial y restringido su alcance. El propuesto art. 15 de manera correcta localiza la facultad de pedir información privada y confidencial de un usuario de Internet en el juez. Sin embargo no logra establecer a quién ni para qué, y falla por ahora con el cómo. Es trascendental establecer que solicitar información privada, y más aún confidencial, es una medida extrema, sólo para cuando no hay otra opción y es necesaria la información para establecer las bases de una posible infracción y su remedio. Esta información solo debe ser entregada por el proveedor de servicio de Internet al juez y exclusivamente para los efectos del procedimiento que adelanta. Algo tenemos que haber aprendido del escándalo del DAS. Y, dado que aun no tenemos ley de procesamiento de datos, que es la mencionada en el proyecto para garantizar el resto del cómo, habrá que establecer qué pasará mientras tanto.
  3. La obligación que se impone a los proveedores de servicio de Internet de establecer un esquema contractual para desconectar a los infractores reincidentes choca también con la idea de que el único facultado para esto es el juez. Esta disposición amplia aún más el poder de los ISP en la decisión sobre acceso a Internet y, a pesar de lo que se ha dicho en contra, abre la puerta para que una página sea cerrada completamente (la desconexión del servicio de alojamiento de contenido a un reincidente tiene, por ejemplo, ese efecto).

Y mi ñapa: una parte importante del régimen de derecho de autor, si bien comúnmente ignorada, son las excepciones y limitaciones al mismo y el dominio público. Me pregunto ¿cómo se garantiza el respeto a estos equilibrios del sistema en el esquema propuesta en el proyecto de ley? (académicos, bibliotecas o discapacitados sensoriales, incluso noticieros, tienen especial interés en estos temas)

Entonces, es claro que si uno analiza el tema del que se ocupa el proyecto de ley en contexto se puede ver cómo su alcance es mucho más amplio. El potencial que tiene de ser herramienta de control, el riesgo que representa para casos de censura, el temor de que sirva de herramienta para competencia desleal, están fundados. Esto en un ecosistema en que Internet va más allá de infraestructura para circular contenidos y es un medio de expresión ciudadana debe ser una decisión muy consciente. El detonante de las recientes movilizaciones sociales en Egipto fue la denegación de acceso a Internet que hicieran sus ISP. En los hechos del reciente escándalo de Wikileaks desempeña un papel importante, para el análisis del caso desde una óptica de libertad de expresión la forma en que los ISP le cancelaron el alojamiento y retiraron el nombre de dominio a ese medio. En un escenario más local pensemos en la posibilidad de que la Ola Verde hubiera podido ser aplastada con un reclamo por derecho de autor, habría sido fácilmente acallada y, si bien tampoco ganó, no habría sucedido lo que en todo caso hizo que esas elecciones no hubieran sido más de lo mismo.

Las opciones legales que abran la posibilidad de denegar acceso a Internet deben ser estudiadas siempre en forma consciente y restringida. Así se hace evidente que la línea entre proteger el derecho de autor y afectar derechos fundamentales de la gente es delgada y por tanto en esto el Estado está obligado a ser excesivamente garantista.

Tenemos otros puntos de análisis y peros a la ley, en su lenguaje, en el alcance, etc., pero por ahora estos son los que consideramos más importantes, porque la Red es para todos.


http://www.karisma.org.co/carobotero / @carobotero / Discusión sobre el proyecto de ley / Páginas en Facebook contra el proyecto de ley: 1, 2, 3

Censura en BCSC, se niega a transferir donación a Wikileaks

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

15 dAmerica/Bogota enero dAmerica/Bogota 2011 16:00 COT

Hace unos días El Espectador publicó un texto que había escrito junto con @julianaquetal en el que intentábamos dar una mirada al caso Wikileaks más allá de lo que significan las filtraciones para EEUU y para cualquier otro país cuya información sea filtrada por la publicación de los cables, efectivamente las repercusiones aparecen hasta en los sitios menos esperados.

El 13 de enero pasado Juan Gabriel Gómez publicó una entrada en su blog político del mismo diario que se titula "Censura en el BCSC – la causa: Wikileaks". En esta entrada relata como su decisión de donar US$75 a Wikileaks fue frustrada por su banco con dilaciones que luego, ante su insistencia, revelaron la verdadera razón: “lleva implícito un riesgo de carácter reputacional para nuestra organización”.

Suena interesante sin más el razonamiento que Gómez hace en su texto, pero yo añadiría que este es un ejemplo de la indolencia en la defensa de nuestros derechos civiles en Colombia. A riesgo de exagerar quisiera decir estamos tan acostumbrados a situaciones graves y a enfrentar verdaderos dramas que sufrimos de una gran indolencia frente a derechos simples y ciudadanos. Solemos ceder nuestros derechos a la privacidad por ejemplo frente a "valores mayores" que los justifican y así no importa que nos graben cuando entramos a cualquier edificio, negocio, museo, esta bien que tomen nuestra huella, foto y firma por todo. Estamos acostumbrados a tener que hacer magia para comprar algo por Internet puesto que es complicadísimo usar una tarjeta de crédito solo porque es colombiana y ya ni siquiera preguntamos ¿porqué?,..

Ahora, en el asunto de Gómez creo que lo peor es que puede ser un indicativo de la forma como nuestras instituciones toman decisiones en un mundo global, no necesitan siquiera ser presionados para tomar partido por los intereses de una potencia, del más fuerte por que esto les puede traer consecuencias, ponerlos en una lista negra, podria "dañar su reputación", prefieren esto a defender la libertad de su cliente de transferir dinero a un ente legalmente establecido.

Como dice Gómez el banco no puede negarse a hacer la transferencia porque lo esté haciendo a una entidad criminal, ni puede achacarle a él ningún delito, por eso se justifica en el hecho de que no quieren quedar mal y con ello simplemente toman partido en contra de su cliente. En este punto yo me pregunto ¿dónde queda esa fabulosa idea de "no comparto tu opinión pero daría mi vida por tu derecho a expresarla"?

Esta situación con el BCSC creo que es provocadora, invita a pensar en la forma como las entidades colombianas van a medir riesgos cuando se enfrenten a otras situaciones globales propias de la tecnología, por ejemplo, cuando nos enfrentemos a la versión colombiana de Hadopi (me refiero en concreto a la ley que defina la forma como las ISP identifiquen y desconencten a los usuarios acusados de violar derechos de autor) lo haremos al estilo francés?, alemán?, chileno? Yo soy realista y sé que ese día llegará, pero también soy consciente de los diferentes modelos posibles y sé que sin un movimiento ciudadano y apoyo de las empresas actoras la balanza se inclinará por la presión.

En fin, si yo tuviera una cuenta en BCSC la retiraría creo que es importante que las entidades valoren más al cliente y a sus derechos.

¿Qué entendemos por leer hoy?

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

6 dAmerica/Bogota noviembre dAmerica/Bogota 2010 6:36 COT

Ayer terminó el Drumbeat Festival y a pesar del cansancio logré disfrutarlo y por encima de otros deseables resultados pienso que para mi el encuentro sirvió para despertar nuevamente curiosidad por ciertos temas de reflexión que a veces uno hasta se plantea pero que no tiene tiempo o ganas de desarrollar y no quiero dejar pasar la oportunidad para además desempolvar esta "Libreta de Notas".

Participando en algunas de las sesiones de las bibliotecas y discutiendo sobre el papel de ellas y de los bibliotecarios en el nuevo entorno tecnológico surgió el tema de si los niños leen poco hoy y si lo hacen o no en línea, uno de los participantes indicó que en una encuesta los propios niños decían que no lo hacían. Respeto mucho la posición que cada quien tenga sobre este tema y como no soy ni bibliotecaria, ni maestra, ni… creo que mi opinión es bastante débil, sin embargo se basa en la observación y experiencia propia, sobre todo la que he desarrollado en mi calidad de madre y dado que ya la he comentado bastante con otros creo que justifica dedicarle unas líneas para relatarla por ésta vía.

Creo que por muy rompedores que nos creamos quienes estamos metidos en los temas de educación y tecnología seguimos analizando y valorando nuestro entorno desde categorías muy cerradas y de alguna forma tradicionales (?), una de ellas es el tema de la lectura que asociamos normalmente con el texto, con el libro, con el formato lineal del documento escrito. Bien, quizá sea hora de pensar en la necesidad de superar esto y verlo de otra manera o al menos intentarlo, revisemos las prácticas de los jóvenes hoy y volvamos a preguntarnos: ¿Qué entendemos nosotros por leer hoy?

En navidad mi hija mayor, que para entonces tenía 9 años, conoció el mundo de Crepúsculo y la saga que en torno a historias romanticonas de vampiros ha escrito Stephenie Meyer. Este encuentro se cerró con que pidió que le compráramos los libros para leerlos. Decidimos que no, le explicamos que ella no estaba en edad para leer ese tipo de literatura pero además dado que no nos gusta ese tipo de literatura pensamos que en la medida de lo posible lo mejor era llevarla hacía otro lado, así que fuerte negativa y la sugerencia para que empezáramos con otros libros como Mujercitas o Un capitán de 15 años, o…

Ella no dio su brazo a torcer tan fácilmente y continuó presionando para conseguir el libro sin éxito, hasta que una amiguita suya se lo pasó. Devoró Crepúsculo con avidez y en tan solo 20 días, usando cuanto tiempo libre podía arañar a sus deberes escolares, terminó un libraco de más de 500 páginas y tenía una cara de felicidad impresionante. Para recompensar su esfuerzo, y conscientes de que un encuentro tan positivo con la lectura sólo puede reflejarse a futuro en un amor ya comprometido que con algo de suerte le permitirá navegar por otros géneros y autores, el padre y yo decidimos que merecía tener el segundo libro y se lo compramos. El efecto hipnótico se repitió y pronto se había devorado también en algo más de dos semanas el segundo libro de la serie y pedía el tercero.

En ese punto volví a negarme con rudeza y la insté a intentar otros libros, le indiqué que estaba jurando amor eterno sin siquiera probar otras opciones, le sugerí nuevamente títulos y autores, pero, ella estaba empecinada así que no quedaba sino la posición autoritaria: cuando hayas leído otro libro (por ejemplo, Mujercitas) tendrás lo que quieres.

El tema quedó olvidado, al menos por mí, durante un par de semanas hasta que una noche mientras les servía la cena a ella y a su hermana escuché como le contaba a la hermana menor una historia que yo no conocía ni podía identificar. En algún momento le pedí que me dijera de donde salía la historia y su respuesta fue un rojo encendido en la cara, ¡estaba muy avergonzada!, pregunté nuevamente y ella dijo: "es que me estoy bajando el libro por Internet". Llevaba ya varios días haciendo una labor de arqueología de información para encontrar el texto en línea y como no lo encontraba completo sino por fracciones, estaba ensamblándolo en un editor de texto y así estaba armando la historia, con trabajo y paciencia. No se imaginan mi cara de sorpresa y admiración, no solo mi hija estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por leer, sino que además estaba desarrollando una serie de habilidades impresionantes relacionadas con la tecnología. No sabía muy bien que hacer o decir y en ese momento ella agregó "pero, cómprame el libro mami, que así es muy difícil leer", le pregunté si había leído Mujercitas, ella dijo que no, así que mi respuesta fue: "avísame cuando lo hagas" y respiré aliviada por ahora podía seguir observando en la distancia lo que hacía. Dos semanas después la niña entró triunfante a la habitación en que yo me encontraba y con una sonrisa y Mujercitas en la mano me dijo, "listo ahora sí cómprame Eclipse".

No hace falta decir que leyó Eclipse y también consiguió que le compráramos Amanecer, que además hemos tenido que comprarle las otras novelas de Meyer y que para nuestro desconsuelo devora todo lo que encuentra sobre este género y autora. Mi hija es una experta en el tema, se ha documentado y conoce de lo que habla y está claro que sus fuentes están en línea. Ella es capaz de encontrar información, clasificarla, seleccionarla, compartirla e incluso recontextualizarla, en suma, es una gran lectora a sus 10 años desde la óptica tradicional, pero también es capaz no solo de comprender lo que lee sino de recrearlo a gusto, para dicha de su hermana menor, gracias al conocimiento que ha adquirido de los libros fuera de ellos.

Entonces, regresando a nuestra pregunta original, podríamos fácilmente decir que mi hija es un ejemplo de que los niños no leen en línea, que de hecho su lectura es la clásica. Sin embargo creo que no, creo que es prueba de que sí leen en línea, estoy segura de que si le preguntamos a la niña ella dirá que no lee en Internet, porque tampoco ella lo vea así, pero la verdad es que lo hace y que además su lectura es mucho más compleja, implica otra serie de habilidades y relaciones y sólo Dios sabe que hará cuando pueda controlarlas ella misma. Ahora bien, reconozco que llegar a esta conclusión fue mucho más fácil después de haber leído "Stephen, Lisey y la complejidad pop" de Wu Ming que lo explican mucho mejor de lo que yo podría hacerlo nunca identificando las complejidades que la cultura popular muestra en nuestra época en relación con las nuevas literalidades y en consecuencia mis conclusiones son realmente guiadas por ellos.

El hecho es que la hiperconexión a la que están sometidos los niños y jóvenes, sus prácticas de mensajería instantanea, de juegos en línea y caracterizados, sus habílidades de búsqueda y autogestión de la información es solo la preparación para un entorno de comunicación hipertextual e hipermedial del que solo estamos viendo el inicio. Entonces, ¿quién se anima ahora sí a definir qué significa hoy leer? Y, claro, esto nos reafirma la necesidad de las bibliotecas de repensarse y redimensionar su oficio.

Políticas de derecho de autor en Colombia seguirán desconociendo interés público

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

29 dAmerica/Bogota marzo dAmerica/Bogota 2010 0:01 COT

En una entrevista el nuevo jefe de la Dirección Nacional de Derecho de Autor señala que son muchos los retos que enfrenta desde su cargo precisando que deberá “crear las condiciones para que en Colombia los creadores puedan vivir con dignidad de su trabajo, que los consumidores de bienes culturales opten por comprar legalmente de acuerdo con su conciencia, que la real aplicación de estos derechos haga que el compromiso con su cumplimiento sea una realidad, que las industrias culturales colombianas tengan éxito en los mercados extranjeros, que las sociedades colectivas proporcionen al mercado soluciones y licencias en forma eficiente y transparente, que los usuarios de las obras sean respetados en su calidad de beneficiarios de los derechos de autor y conexos”, termina la entrevista diciendo “El reto es hacer de Colombia un país de los creadores y para los creadores y que los derechos de autor sea la mejor manera de lograr este objetivo”.

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Mejor hablemos del derecho al acceso a la cultura

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

3 dAmerica/Bogota agosto dAmerica/Bogota 2009 10:49 COT

Gracias a Juglar del Zipa he seguido con interés el diálogo en El Espectador y el Blog El Elefante Azul entre Juan Gabriel Vásquez y Javier Moreno (1, 2, 3, 4 y 5) sobre los libros electrónicos. Aunque en principio no tengo mucho que decir en una discusión en la que se piense en “los libros electrónicos vs los libros de papel”, en esencia por que estoy convencida de que cada uno cumple funciones diferentes, creo que ese tipo de discusiones se ocupan de una porción muy pequeña del análisis, por eso propongo ampliarla.

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Mientras el Partido Pirata sube al Parlamento europeo, HiperBarrio les supera en los Prix Ars Electronica

Artículo destacado > Libreta de Notas Por: carobotero

29 dAmerica/Bogota mayo dAmerica/Bogota 2009 10:54 COT

Hace apenas un par de días hablaba de cómo el jurado de Prix Ars Electrónica 2009 le concedió a Hiperbarrio, el Nica de Oro en la categoría "comunidades digitales", un premio que no puedo evitar sentir un poco mío pues soy una fan activa y activista del colectivo.

Anotaba además que HiperBarrio-Colombia superó incluso al Partido Pirata (quien solo recibió mención honorífica en la categoría "comunidades digitales"), a pesar de la publicidad e impacto mediático que ellos han estado teniendo recientemente con ocasión del juicio y condena en primera instancia a The Pirate Bay. Hoy la relación entre ambas comunidades digitales vuelve a mi cabeza por cuenta de este post de Cory Doctorow en el que resalta la adhesión de un importante poeta sueco a la mencionada candidatura.

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Acerca de críticas a CC en el seminario “El Derecho de autor y las industrias culturales”

Columnas > Libreta de Notas > Primera plana Por: carobotero

22 dAmerica/Bogota abril dAmerica/Bogota 2009 6:46 COT

La Cámara de Comercio de Bogotá y La Dirección Nacional de Derecho de Autor llevaron a cabo anteayer en Bogotá el seminario "El Derecho de autor y las industrias culturales". Algunos seguidores de mi blog me preguntaron si asistiría y yo había dicho que no, porque no me invitaron a dar mi opinión y porque entiendo y respeto el sentido o visión del seminario en el que el tipo de aproximaciones que yo tengo al derecho de autor no son consideradas compatibles.

Sin embargo me generó curiosidad el comentario de un amigo que me dijo que se había presentado el sistema de licencias de Creative Commons en un modelo muy hippie… me sorprende pues hay importantes nuevas empresas con ánimo de lucro al mejor estilo capitalista que se está apoyando en estas iniciativas (¿te suena Google, IBM, Flickr, Microsoft, la industria cinematográfica de Hollywood, etc?).

Por pura curiosidad accedí a las memorias disponibles en el sitio de la Cámara y específicamente a la conferencia de Santiago Schuster sobre "Las empresas en un mercado globalizado: el derecho de autor y los derechos conexos como factores competitivos en la industria musical" y aunque creo que hay muchas cosas que uno podria comentar me centraré en esta parte

Los más activos promotores de la quimera de una distribución digital sin industria y sin derechos de propiedad intelectual, por cierto, son quienes promueven el abandono de los derechos por parte de los artistas, con la promesa que solo así pueden asegurarse un éxito y la popularidad. En todas las informaciones que invitan a los jóvenes artistas a desprenderse de sus derechos se citan casos de excepcional éxito a partir de la circunstancia de la distribución libre. Esta moda no se advierte en las estadísiticas. El problema es que los artistas, cuando se quedan sin derechos, lo que puede ocurrir tanto en el caso de liberación de derechos bajo licencias irrevocables, caso de Creative Commons, como también ocurre en las negociaciones vergonzosas con cesionarios. En tales circunstancias, el artista se queda sin capacidad de hacer valer sus derechos sobre sus obras y producciones, y por lo tanto no tendrá ninguna herramienta de negociación por el uso de ellas. Probablemente, será demasiado tarde cuando se haya percatado de su error.

Tengo algunos comentarios:

1. En propuestas recientes como Creative Commons, para la distribución de contenidos gestionando en forma no tradicional la propiedad intelectual, son pocas las que se presentan como una idea  "sin industria" (lo cual de hecho ha generado críticas por que no representan un verdadero cambio de modelo). En estas aproximaciones realmente lo que se habla es de modelos alternativos de industria donde el eje no necesariamente es el control mediante propiedad intelectual (¿ven el cambio del acento? y sin embargo la base se mantiene).

Las transformaciones que están dándose en nuestros entornos sociales hoy son profundas y es dificil verlas cuando solo miramos lo blanco o lo negro, las formas de producción están variando y creo que son pocos los que pueden imaginarse que esto significa que las que conocemos desaparecerán de un momento a otro, pero también me parecen ingenuos quienes creen que permanecerán porque sí.

2. La aproximación que usa el expositor para sostener su punto se basa en demostraciones numéricas bien por que dice: son pocos los casos de éxito en el esquema que critica, o porque según él al modelo no lo soportan las estadísticas. Ambos argumentos realmente no le sirven para apoyar sus afirmaciones.

De un lado porque durante años viene demostrándose que el modelo actual para sostenimiento económico de los artistas no está funcionando para la gran mayoría, el modelo precisamente se basa en unos pocos que tienen éxito, y en cambio si está diseñado para garantizar los ingresos de los intermediarios incluso en ejemplos icónos o estándartes del derecho de autor. 

De otro lado porque el sistema emergente en construcción sí está soportado desde hace ya algún tiempo precisamente en datos y estadísticas numéricas: Efectivamente, ya hay soporte tanto en modelos económicos, como en informes oficiales que suministran cifras e incluso argumentos disuasivos en apoyo del modelo, sin contar, claro, con casos de éxito dentro del "mercado" (que están haciendo mucho dinero) además de usos más allá del entorno estricticamente del "mercado" ("mercado" lo resalto como expresión que usa el expositor en su texto fuera del citado acá) que se repiten cada día.

Es cierto que el esquema alternativo no soluciona el problema del ingreso de todos los artistas que el esquema tradicional no ha logrado arreglar, pero, parece que no le esta yendo tan mal.

3. Creative Commons no es un sistema irrevocable, es perpetuo. Es diferente lo uno de lo otro, pues significa que en sistemas de licenciamiento abierto, como Creative Commons, se pone especial énfasis no sólo en el autor y quien gestiona el derecho de autor sino también en el público (una parte muchas veces olvidada en la ecuación del derecho de autor). Cuando alguien accede a contenido licenciado y lo usa en ese contexto tiene la garantía de que el permiso no le será revocado. Ahora bien, esto no significa que el autor o titular no pueda mañana arrepentirse y revocar la licencia que ha asignado a su contenido (no ha renunciado al derecho de autor) sólo no puede suspender el permiso a quien ya lo otorgó.

4. Es importante que quien licencie sea consciente de lo que hace, ¿por qué?, ¿para qué? y si sus respuestas se asocian con la forma como gestiona el derecho seguramente su "audacia" al empoderar a otros y compartir sus "derechos" estará recompensada y no sólo económicamente, no todo en la vida es económico, si se equivoca y lo hace porque "está de moda", habrá cometido un error, en eso estoy de acuerdo. Pero…, esto tampoco es tan diferente de lo que por años (¿siglos?) ya viene sucediendo en el derecho de autor, riesgos similares a los que el expositor anuncia lapidariamente al cierre de su párrafo son el día a día de los artistas que se equivocan al tomar decisiones sobre "cesiones", "contratos de edición", etc. Y sin embargo se mantiene una diferencia, en el caso de licenciamientos abiertos al menos no habrá renunciado a su titularidad, pues normalmente su decisión no estará asociada a ideas de "exclusividad".

Lo que yo veo es que finalmente, la mirada del expositor se centra en una mirada del "mercado" de las obras protegidas, cuando precisamente la tecnología que estamos experimentando ha ampliado el alcance de las normas de derecho de autor fuera de ese mercado y la extiende a toda relación social en la que figuren obras protegidas convirtiéndonos a todos en "autores" y "usuarios" pues todos somos creadores activos de obras protegidas: TODOS, no sólo quienes esperan vivir de la remuneración económica que pueda dar su labor creativa, ¿cómo aprovechamos ésto como artistas, usuarios, público, industria, sector gubernamental?, esa es la gran pregunta e ignorar o descalificar las opciones presentes puede no ser la estrategia más sabia.

 

El turno de los profesores, prisión por subir obras protegidas a Internet

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

13 dAmerica/Bogota marzo dAmerica/Bogota 2009 20:13 COT

La bibliocultura seguirá haciendo la competencia, todavía durante un cierto tiempo, a muchas otras formas de publicación que se sustraen a las formas heredadas de la autorización, de la autentificación, del control, de la habilitación, de la selección, de la sanción, incluso de mil otras formas de censura». Jacques Derrida


A través de Patricio Lorente  hace unos días me enteré de una reciente demanda de piratería, pero ya no se trata de la persona que vende los cd´s en la calle de nuestros países con altos índices de desempleo, ni de "irresponsables" locales de fotocopias o incluso universidades que lo facilitan (como anuncia específicamente respecto a Colombia esta semana el famoso informe 301 de piratería que hace cada año los Estados Unidos), tampoco es el chico que compra música pirata  el caso esta vez corre por cuenta de un profesor que hace lo que los profesores han hecho siempre, facilitar el acceso de los textos a los que dedican sus estudios e investigaciones.

Horacio Potel es un profesor de filosofía de la Universidad de Lanus en Argentina, que lleva más de una década formando una biblioteca de filosofía en la red, colgando textos en español de Nietzche, Heidegger y, sobre todo, Derrida, para cada uno ha construido en Internet un sitio que invita a la reflexión sobre su obra.

En concreto  hablemos del sitio de Derrida que tiene muchos otros recursos además de los textos en español, tiene comentarios, fotos, biografía, audio, video, etc., y seguramente ha sido la puerta de entrada de est filósofo en la vida de varios estudiantes y profesores. Pues es posible que, como dice Patricio, el profesor Potel haya conseguido lectores hispano parlantes para Derrida en gran número, quienes después han adquirido el libro.

Pero, este no es el tipo de análisis que hace la editorial Minuit que publica a Derrida, para la editorial (consideremos que Derrida quien escribió la frase que da inicio a este artículo y que se encuentra hoy en el blog de Potel en lugar de sus textos, murió hace cinco años) el profesor Potel ha cometido un delito y se encargará de que pague por ello. De hecho el director de la demandante Cámara Argentina del Libro afirma el tan trillado: “sin derecho de propiedad intelectual no existe edición posible. Y creo que menos la posibilidad de producción intelectual”.

Las reacciones de sorpresa y/o condena no han sdo tantas, entradas en blogs y por ahora solo conozco que se ha creado un grupo en Facebook “Maten al mensajero”  pero… no es abierto, es privado.

¿Qué sucederá entonces? Para Potel considerando la ley la condena está prácticamente asegurada, el tema es: ¿será solo simbólica?, y de otro lado, para mi este puede ser solo el preludio de una serie de demandas fíjense que un realizador canadiense ha hecho un documental totalmente de mezcla sin pedir autorizaciones con el fin de retar demandas… amanecerá y veremos.
 

Actualización: Vía wikipedia no solo el sitio de Potel sobre Derrida forma parte del proceso penal, también el de Heidegger, se salvó el de Nietzche pues ya está en dominio público.

Actualización 2: A través de un conocido argentino logré sacar algunos puntos en claro sobre este tema:

1. Solo 2 librerias en Argentina tienen los textos de Derrida y muchos de ellos ya agotados. Es imposible encontrar en un solo lugar la colección de los trabajos de Heidegger y Derrida en librerias o bibliotecas argentinas en la forma como se encontraban en las páginas del profesor Potel.

2. Para estándares argentinos los precios de las editoriales son altísimos, sobre todo si son extranjeras.

3. La biblioteca digital que Potel había construído fue el resultado de décadas de visitas a librerias, de búsqueda, selección y organización

4. El proceso penal lo inicia la Editorial francesa Minuit que ha publicado solo una de las obras de Derrida en frances. La editorial se quejó a la embajada Argentina en Francia de allí pasó a las Cámara Agentin del Libro.

5. Si bien las traducciones al español no son suyas muchas han sido revisadas por él (aunque reconoce que los derechos de las mismas son de las editoriales). Parte del trabajo de la collección realizada por Potel consiste en que ha intentado mantener un enlace a la traducción original e incluso a todas las obras que sean referenciadas por Derrida.

Actualización 3. You can not read spanish? check this posts  in english

Roberto Verzola
Carobotero equinoXio in english
Carolina Botero at P2P Foundation

Entre mujeres… en la India

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

21 dAmerica/Bogota enero dAmerica/Bogota 2009 6:25 COT

Con mucha emoción recibí una invitación para participar en un taller sobre propiedad intelectual en la ciudad de Trivandrum al sur de la India, digo emoción pues no solamente lo interpreté como un reconocimiento a mi trabajo sino por la oportunidad de experimentar un verdadero cambio cultural. No viajé a una gran ciudad de las que todos hemos oído hablar (Bombay. Calcuta o Delhi) a cambio de eso, aterricé en la capital de Kerala, un sitio interesante de playas y palmeras. Llegué al estado más al sur de India, un lugar de turismo durante el invierno del norte pues es una zona septentrional con agradable clima al final del año y aunque su sistema político/económico no es comunista el gobierno lo es desde hace ya mucho tiempo… ¡un lugar interesante!

Aunque habría mucho para contar sobre el viaje y lo que aprendí sobre propiedad intelectual y cultura durante los talleres de CopySouth, sobre la gente que conocí y reconocí trabajando todo el día varios días… lamento descepcionar a algunos pero lo que he pensado es que quisiera compartir con ustedes una experiencia en concreto que tiene que ver con una mirada de género, con algunas de las anécdotas que viví como mujer y que me permitieron ver un par de sus momentos cotidianos.

Mi primera sensación al caminar las calles de Trivandrum y tomar los buses fue una constante mirada de reproche proveniente de las mujeres. A pesar del esfuerzo que hice por elegir de mi ropero aquello que creía estaría ajustado a los estándares culturales pronto descubrí que podía haberlo hecho mucho mejor. Aunque dicen que es una región turística en esa época del año supongo que debido a lo barato del lugar son pocos los turistas que usan el transporte público local y prefieren los taxis y “rickshaws”, por lo que su mirada de curiosidad/reprobación se concentraba en mí. Sin embargo, pronto descubrí como esta sensación de separación o barrera cultural se elevada totalmente cuando yo entraba en sus terrenos (exclusivamente femeninos), como si la ausencia de hombres y mi voluntad de aceptar un ambiente cultural diverso y permitir que ellas me guiarán rompiera de repente la barrera del vestuario, del cabello corto, de no “verme” como las demás, como si aceptar ser guiada fuera suficiente para que solo se viera que era una mujer más, aunque vistiera raro (y eso que tengo ojos, piel y cabello oscuro…),.

La primera vez que sucedió esto fue en uno de los viajes en tren. Como siempre después de comprar el tiquete (aunque me advirtieron que no tenía que hacerlo, “simplemente móntate y ya está, nadie lo compra y nadie lo pide”) me acerqué a confirmar que estuviera en la plataforma correcta y en alguna posición en la que no pudiera perder el tren que quería tomar. La señora elegida para mi pregunta asintió con la cabeza en respuesta y me sonrió (aunque nuevamente me miró de arriba abajo con mirada reprobatoria a pesar de que a 30 grados yo usaba pantalón, camiseta sisa y blusa de modo que entre las dos cubrieran lo máximo el escote y mis brazos). Después de unos minutos de estar allí la señora se levantó y me hizo gestos de que el tren se acercaba y que me alistara, eso hice y me aproximé al borde de la plataforma para tomarlo…, unos segundos después sentí como si alguien me llamará al mirar a un lado vi a mi señora a unos pasos indicándome con la mano que la siguiera. Caminamos casi hasta el final de la plataforma y ella me señaló entre gestos, sonrisas y poco inglés que si viajaba sola era mejor tomar “the ladies wagon” (el vagón de mujeres). Cuando llegó el tren en cuestión de segundos me vi envuelta en un torbellino de mujeres, colores, olores y empujones, fui elevada un par de escalones y sumergida en un vagón desde donde justo cuando entraba al compartimento de sillas una mano me jaló y obligó a permanecer en el pasillo “too crowd” (muy lleno) dijo mi señora con una sonrisa, indicándome que era mejor este puesto.

Todas empujan por encontrar un espacio, los sitios dispuestos para el equipaje en la parte de encima de las sillas se van ocupando por paquetes, maletas, personas, etc., todas se empujan, cuando el tren de repente arranca y cada quien parece encontrar su sitio en pocos segundos. En esos segundos que siguen las mujeres se terminan de acomodar y yo soy “ubicada” en un lugar cerca de la puerta con ademanes que me indican que allí puedo respirar mejor (y una sonrisa, claro). Veo que una mujer en la puerta se sienta al borde y pienso “si ella lo hace no debe ser tan peligroso” así que le pregunto si la puedo acompañar y me siento a recibir el viento de frente y dejar mis pies colgando mientras pienso “ahora sí estoy en un tren indio, esto si es de verdad” (no puedo quitar de mi cabeza las imágenes de racimos humanos y hombres en los techos). Estaba acomodándome cuando siento un golpe de algo húmedo en mis piernas, mi compañera sonríe y también se sacude su sari del líquido, le preguntó “¿qué es?, y ella responde “agua”, “uf, menos mal no es café caliente” digo con una sonrisa y ella se ríe con ganas, hemos roto el hielo.

El trayecto del tren continuó con una fluida conversación que ella dirigía pues quería saber mucho de mí y no daba tiempo para preguntar sobre ella, Una a otra se sucedían las preguntas: ¿de dónde venía?, ¿Por qué había ido a Trivandrum?, ¿Cómo lo encontraba?, ¿Qué pensaba del paisaje?, y luego empezar a opinar sobre mis planes de viaje mochilero, las señoras detrás de mi intervenían de vez en cuando para dar sus opiniones, me despojaron de mi morral (entiendo que parecía muy incómodo así que decidieron ubicarlo en otro lugar y yo no conseguí oponerme lo suficiente, creo que debí dejar la impresión de tener un tic nervioso pues cada dos por tres me veía obligada a mirar si estaba aún en el lugar en que habían decidido ubicarlo) y discutieron todas las opciones de rutas y sitios que yo había diseñado para el viaje mientras comentaban sobre nuevas posibilidades y daban sus propias ideas.

El viaje fue muy agradable, lleno de sonrisas y un paisaje que a mi se me antojaba el de una carretera colombiana, si no fuera por las ropas de las personas que se atravesaban en el paisaje, pero sobre todo era la primera vez en una semana que me sentía parte de un grupo (tengo que admitir que la mayor parte del tiempo estuve entre colegas y no fue mucha la oportunidad de “andar por ahí”, pero es a esos momentos a los que me refiero), Cuando llegué a mi destino nos despedimos todas como viejas amigas y la mirada de reproche, si bien no se diluía del todo, era imperceptible.

El último día tenía toda la información necesaria para acudir a un Centro Médico público de medicina Ayurveda en Varkala (una playa turística en la que se ofrecen cursos, terapias, masajes, baños de vapor en “spas” a precio de turista occidental, que sigue siendo muy razonable, pero al lado hay este lugar en donde por US$0,25 los indios tienen una sesión de baños de vapores recetada por un médico de esta especialidad, es un centro público y bastante contrastante con lo que sucede a su alrededor). Antes de las 9am me presenté a hacer fila en el consultorio del médico con las dos toallas sacadas del hotel y dispuesta a ver en que consistía el tal “steam bath” (baño de vapor), las mujeres empezaron a llegar y a hacer fila, todas me miraban con reprobación y sonreian a modo de saludo, ninguna hablaba inglés, todas huíamos del sol y hacíamos fila. Llega el médico quien no habla inglés y se rehusa a hablar conmigo indicando que debería esperar. Llega una doctora, ella me pregunta la causa de mi consulta y yo invento que problemas digestivos, que quería ensayar el remedio con el “steam bath”. Me cobra 5 veces más que a los indios (US$1.25) y me envía al baño.

Mucho más allá de las instalaciones que podrían describirse como decadentes, cuartos dispersos construidos en cemento, sin ventanas para garantizar la circulación del aire en medio de un clima húmedo y caluroso, terreno árido, pocas matas y ninguna señalización, la experiencia que tuve es la de un rito cultural que la gente hace con convicción y que conocen de siempre. Mi sensación fue que compartí un momento cotidiano de un rito que se ha repetido por años y años en el que no importa el lugar sino lo que sucede allí, donde los protagonistas son las personas y forma parte de un rito social, colectivo.

Seguí a las mujeres que salieron del médico antes que yo y entendí que debía ir hasta el final de la sucesión de cuartos, allí estaba el “steam bath” para mujeres. Llegué a una habitación con mucha humedad, grande, en la que sólo se encuentra una caja de madera por la que sale la cara de una mujer, una butaca en la que se sienta la encargada del baño y una puerta que lleva al cuarto de la ducha. Se me indica con gestos que debo quitarme la ropa y envolverme en una de las toallas, veo que el proceso debo hacerlo evitando que el cuerpo quede expuesto a la vista de las demás (sí, no como en un vestier de piscina de los que conocemos por acá). Las mujeres lo hacen todo charlando, yo podía imaginar amenas conversaciones sobre sus familias, sobre las comidas, sobre el clima, sobre todo, sin embargo, era claro que ese día el tema de conversación era yo, yo y lo extraña que era yo. Me concentré en el proceso de desvestirme que no fue fácil pues ellas en lugar de toallas llevan una especie de sábana cilíndrica que permite el acto de vestirse o desvestirse y cubrirse simultáneamente, yo en cambio Steam Bathdebía sustituir mi ropa por una pequeña toalla de hotel… eso parecía justificar nuevamente las miradas curiosas sustituidas por miradas de reproche… seguidas de voces que yo no entendía pero que podía imaginar, al fin y al cabo yo era el tema del día.

Finalmente es mi turno, sale la señora del aparato y soy invitada a entrar con muchos ademanes de advertencia sobre cómo sentarme, sobre no entrar al lugar con mis sandalias, etc., entro, cierran el cajón acomodan la segunda toalla en torno a mi cuello y comienza el tiempo en que debo estar encerrada a merced del vapor y las hierbas. Mis ojos ven a 4 mujeres que me miran y hablan… de mí (claro), de repente todas empiezan a hacer gestos que me indican que debo soltarme la toalla dentro del aparato ese y restregar mi cuerpo con mis manos y con fuerza, imagino que me dicen que debo hacerlo de forma que salgan todas las impurezas, no por nada es un “baño”. Mis tutoras no pueden ver lo que sucede dentro del cajón de madera pero, todas insisten en la mímica, deben ser movimientos fuertes y seguros, sonríen con la seguridad de quien sabe lo que hace y la satisfacción de tener una alumna aplicada. Unos minutos después me tapan la cara con la toalla del cuello y esperamos otro poco, cuando la destapan la encargada me pregunta algo a lo que sin entender digo “ok” y me liberan del cajón (mmm, hubiera aguantado un rato más, pero todo indica que dije que era suficiente), vuelve la mímica, ahora se me informa que debo pasar a la ducha.

En el cuarto de al lado igual o más aústero que el anterior está la ducha, una letrina y un mueble en baldosín, miro todo y decido que puedo darme un duchazo rápido y después en el hotel hacer algo más en serio, sin embargo pronto descubro que ¡no soy yo quien decide!. La mujer que me precedió en el cajón esta terminando su ducha, me sonríe y me da paso para la ducha mientras ella se seca (esta tomando la ducha envuelta en esa sábana tubular). Sigo su ejemplo y procedo a un duchazo rápido con la toallita de hotel cubriéndome, suficiente y salgo.¡NO!, la señora me devuelve a la ducha y me indica nuevamente con gestos que debo continuar el ritual, que, otra vez, se trata de movimientos fuertes y seguros, de restregar mi cuerpo bajo el agua, como si debiera eliminar impurezas, se entiende que eso debe hacerse envuelta. Regreso a la ducha con su mirada (y sonrisa) sobre mi cuello, lo intento sujetando mi pequeña toalla bajo la mirada inquisidora de mi acompañante. Se escucha sobre el sonido del agua la información que mi compañera de baño transmite a las otras mujeres de afuera, ella seca su pelo y con voz de reproche pero amable explica, simultáneamente con mímica, repite una y otra vez lo que debo hacer, ella estaba allí para enseñarle a esta chica que no sabe.

El rito de intentar salir de la ducha se repitió varias veces y siempre fui regresada al agua. En algún punto decidí dejar caer la toalla y concentrarme en el ritual de frotar con fuerza para eliminar impurezas, todo indicaba que solo así podría salir del baño y… fue en ese momento cuando mi guardiana dejó de hacer la interventoría… Salí del baño y nuevamente todas las miradas estaban sobre mí. El problema ahora era mi pelo húmedo, ya me lo había advertido mi guardiana quien mientras yo me bañaba se secaba el pelo con la toalla y mucha fuerza, todas lo discuten y comienza la mímica para explicarme que debo secar mi pelo muy bien. Sonrío y continúo vistiéndome, las ignoro intencionalmente sin poder explicarles que la única de mis dos toallitas que serviría para algo en un secado de pelo sería la que tengo envuelta en el cuerpo (la otra destila agua por todos lados), mientras tanto  intento averiguar ¿cómo lo hacen ellas?, ¿cómo consiguen tener siempre alguna toalla a disposición que no parece una ducha por sí misma?. La sala esta en el máximo nivel de desaprobación todas hablan de lo mal que lo hago, sienten que es imposible que me vista con el cabello mojado, y sólo cuando termino de vestirme y empiezo a secarlo… se siente el descanso, las sonrisas, las miradas y palabras de aprobación. Al final cuando estamos todas listas para salir hay un ambiente de camaradería y siento como si hubiera superado una dura prueba, aunque si lo pienso mejor en general no es otra cosa que un proceso de aprendizaje cultural… ¿cuántas cosas no hemos aprendido solo mirando a los demás, dándonos las instrucciones que necesitamos y de repente la cosa es tan normal para todos que forma parte de nuestra forma de vida y cultura?.

Al final los encuentros en entornos de mujeres fueron para mi la verdadera India que conocí, pues se trata de espacios de su vida cotidiana, no eran escenas turísticas y creo además que fueron encuentros de amigas, una excusa para apoyarme en un proceso de aprendizaje con miradas complices, palabras y sonrisas que son lenguaje común entre nosotras… aprendí mucho, ¡sí señores!.

Nota. Las fotos son mías y están licenciadas con CCBYSA 2,5 Colombia

 

¡Sí hay cine colombiano! (3)

Columnas > Libreta de Notas Por: carobotero

4 dAmerica/Bogota enero dAmerica/Bogota 2009 17:53 COT

¡Sí hay cine colombiano! fue el lema de la Semana del Cine Colombiano que tuvo lugar en Bogotá en Octubre pasado, que allí fui invitada a participar con una conferencia dentro del Evento académico estéticas y narrativas en el audiovisual colombiano. Me pidieron que hablara de Derechos de Acceso al Conocimiento y Uso del Audiovisual. Confieso que ha sido uno de los encargos que he recibido con más susto pues si bien derecho de acceso y uso de obras en general es mi tema, el audiovisual es para mi un contexto por el que siento especial reverencia, se trata de un lenguaje que todos creemos digerir pero que se mueve en dinámicas y entornos propios que no conozco, de una riqueza cultural que me encanta pero que para un alma amarrada a lo escrito implica retos, lo admito. A pesar de mis temores acepte y decidí que quería intentar hacer algo que no fuera académico sino más aterrizado a lo que está sucediendo, a lo que se siente en el ambiente, de hecho eso fue lo que me dijeron que se esperaba de mí, algo sobre las posibilidades de la tecnología para el hombre/mujer del común, así que, ¡estaba en mi salsa a pesar de todo!

Como creo que la presentación salió bien y sigo convencida de que el texto que entregué al Ministerio para que usaran en las memorias no le hace justicia pues en esto influye mucho la gente que esta allí, los comentarios que contextualizan, las preguntas, el ambiente, etc., y como creo que es algo interesante decidí partirlo en pedazos y editarlo para dejarlo acá. El primer texto lo publiqué el 8 de noviembre, el segundo el 17 de noviembre y hoy les dejo, después de un retardo imperdonable, la última parte.

¡Sí hay cine colombiano! (3)

Este texto se ocupa del tema del acceso al audiovisual en los procesos de aprendizaje y finalmente cierra con algunas conclusiones.

Retomemos la convergencia que la tecnología permite entre productores y consumidores para reflexionar como ésta ha escalado también a otro tipo de situaciones en las que la gente recrea, replantea, crea con el entorno cultural en que se mueve dentro de procesos de enseñanza/aprendizaje formales e informales.

En la investigación “About Digital Youth” que adelanta Mimi Ito en la Universidad de California se estudia como la apropiación de tecnología entre los jóvenes se incrementa sustancialmente cuando la usan para aquello que les gusta e interesa (de hecho hace poco lanzaron el informe final). Sostienen que a pesar de los recursos que se han invertido en los sistemas educativos para incluir tecnologías en el aula los resultados no se han conseguido a la velocidad deseada y en cambio si suceden en entornos que les son familiares y atractivos, como los sitios en que se encuentran con sus semejantes, para participar en juegos, donde interactúan con contenidos de sus artistas, series, personajes favoritos, etc. El primer objetivo de la investigación describe a los jóvenes como innovadores activos que usan los medios digitales creativamente y no como simples consumidores pasivos de cultura popular o contenidos académicos.

Las estadísticas que se conocen sobre el comportamiento de los jóvenes americanos refuerzan estas posición, se afirma que el 64% de quienes tienen acceso a Internet contribuyen con contenido a la red. Aunque localmente no tenemos datos puedo decirles que en el Campus Party que se llevo a cabo en junio pasado en Bogotá, las estadísticas indicaron que los paquetes de datos que se subieron desde Campus a la red superaron con creces lo que se bajaron. No podemos sino confirmar que el potencial creativo de la red está allí y sucede.

Ahora bien, ese potencial implica también que la gente en términos generales, y los jóvenes, en especial, estén usando creativamente lo que hay en el entorno como sucede con los “fanworks”. Los fanworks son trabajos que las personas realizan con base en las imágenes, sonidos, personajes, etc., de su entorno cultural, son recreaciones que los fanáticos hacen de sus series, juegos, personajes favoritos. Estos trabajos pueden llegar a ser muy elaborados, sin embargo, enfrentan una problemática bastante complicada y es que para hacerlos es necesario utilizar, reutilizar, modificar material protegido por derecho de autor que luego, en su nueva forma, re-circula, es decir, se basa en actividades que son consideradas ilegales por las normas de derecho de autor.

Les explico, hay un famoso juego de video entre los jóvenes que se llama “Halo” y sus derechos patrimoniales están en cabeza de Microsoft. Dos entusiastas fanáticos del juego tomaron dos personajes del mismo y recrearon en el mejor estilo de ‘machinimia’ (precisamente videos o animaciones que se hacen usando a los personajes del juego en escenarios) sus aventuras en una serie que se conoce como “Red vs Blue”. Cuando ésta adquirió suficiente notoriedad se materializó el gran temor: demanda legal por infracción al derecho de autor. Esta historia tiene un buen final para sus protagonistas pues Microsoft decidió que se beneficiaba mas permitiendo el fanwork que reprimiéndolo y decidió tolerarlo, al punto que generó unos términos y condiciones de uso para que los fanáticos pudieran efectuar este tipo de contenidos garantizando que no habría represalias.

Pero, a pesar de este buen resultado la experiencia también significó que Microsoft presentara términos jurídicos para que los fanáticos de estos sigan, se trata de parámetros restrictivos del quehacer creativo de los jóvenes a la hora de "recrear". Estos documentos evidencian “lo que no puedes hacer” con Halo. Este ejemplo refleja como hoy en día es una realidad que los chicos crean con lo que les gusta, no sienten que estén haciendo algo malo, por el contrario forma parte de las dinámicas culturales propias de su generación, no está directamente relacionado con un perjuicio al autor (¿cuánto realmente puede o debe controlar el autor?), sin embargo, el derecho de autor parece tener algo que decir y el resultado es la criminalización de estas prácticas en forma como mínimo exagerada.

Ahora bien, es justo mencionar que también vemos que las empresas dentro de la llamada industria cultural y del entretenimiento han empezado a aprovechar esta especial conexión que se crea entre un individuo y las producciones culturales que le llaman la atención, de hecho están aprovechando como modelo de negocio la convergencia entre productor y consumidor para retroalimentar sus procesos creativos. Un ejemplo de esto lo vemos en la serie Heroes, una de las últimas producciones exitosas americanas que se distribuyen globalmente por cable y que involucran al “consumidor” en etapas de producción. La serie surge primero a través de tiras cómicas que son comentadas por los fanáticos, de modo que aquellas historias y personajes que tienen éxito allí pasan al programa de televisión y viceversa (los que no salen), surgen nuevas líneas de desarrollo y en general se aprovecha a la fanaticada como parte del equipo creativo. Esta interesante aproximación no se escapa de críticas que la ven como un aprovechamiento de la industria de mano de obra barata e inocente, que usa para su propio beneficio y el del sistema económico prevalente, como me lo hiciera notar Andrea Botero en los borradores inéditos de su texto “Everyday Mundane Design”.

Esta concesión frente al “control” que el derecho de autor otorga parece ligado con la “tolerancia” de algunos usos culturales, algunos aplauden el atisbo de flexibilidad cuando realmente se trata de una visión restrictiva que no favorece creatividad sino la limita en actuares que se justifican con "el derecho de autor" y que están siendo poco cuestionados, escasamente analizados en relación con su impacto como espacios de cerramiento al acceso de estos contenidos e incluso no son considerados como inspiración y detonantes de procesos de aprendizaje en ambientes informales asociados con “ocio”.

Pero, pasemos ahora a espacios de aprendizaje en entornos de educación formal. Desde sus inicios se ha reconocido que parte del pacto social que vincula a la sociedad con el individuo a través de la legislación de derecho de autor no solo depende de un lapso de tiempo que limita el control individual de modo que vencido la obra pasa al dominio público, adicionalmente, obliga a que este control individual no se pueda ejercer en determinados contextos porque a la sociedad le interesa que e mantengan fuera de control y de esta forma existen las excepciones y limitaciones al derecho de autor, para garantizar tales usos libremente. Uno de estos contextos es el educativo, de modo que los docentes pueden reproducir apartes de obras protegidas para uso en sus evaluaciones, pueden montar obras de teatro y representarlas en sus colegios, etc., los límites al derecho de autor en este caso se justifican por la necesidad de acceso y uso que para la educación tiene un interés público superior.

Sin embargo, la figura jurídica de “excepciones y limitaciones” es bastante limitada en relación con las nuevas tecnologías pues los usos exceptuados están ligados a condiciones de tiempo, modo y lugar que deben coincidir en forma expresa. De modo que de acuerdo con la ley colombiana podemos hacer una representación en el colegio de “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez, pero no podemos presentar la película que usó esa obra como inspiración, es la representación de una obra protegida la exceptuada, no su exhibición.

De modo que si nos hemos ocupado hasta ahora de las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen a los procesos creativos y de innovación, quiero finalizar con una reflexión sobre lo que sucede con el acceso al audiovisual, pues la posibilidad de que nuestros jóvenes aprovechen ese potencial depende en gran medida de que sean perneados por la posibilidad de que ellos sean protagonistas de tales producciones. El acceso al audiovisual es un presupuesto simple y antecedente importante para que los jóvenes no solo conozcan de estas producciones y su existencia, también para que se familiaricen y aprendan el lenguaje que usan y la forma como transmiten lenguajes.

A modo de conclusión

En consecuencia, ¿podemos hablar de acceso al cine colombiano?, cuando el marco legal se ha ocupado insistentemente en la protección de los derechos individuales sobre estas producciones y ha dejado de lado la idea del acceso en marcos como derecho a la educación y cultura. La ausencia de reflexión sobre este tema es precisamente lo que ha marcado mi critica al documento Conpes “Bases de un Plan de Acción para la Adecuación del Sistema de Propiedad Intelectual a la Competitividad y Productividad Nacional 2008 – 2010” que apuesta exclusivamente por el esquema de protección/control y no analiza esas otras vertientes que pueden facilitar un equilibrio correcto y necesario.

Cuando pensamos entonces en todo este entorno estamos obligados a aterrizar la reflexión a las cuestiones legales y la forma como estas afectan los derechos a acceder y usar la producción cultural audiovisual:
1.    La ley de derecho de autor está  favoreciendo una sola mirada de “consumo de cultura”,
2.    La ley fue esencialmente diseñada para el libro o al menos sin pensar ampliamente en la idea de lo audiovisual,
3.    La ley no facilita el acceso a la producción audiovisual, se quedó anclada en el pasado y no aparece una voluntad real de cambio mientras se mantenga una visión unitaria de “consumo de cultura”
4.    El acceso masivo parece estar relegado a canales de piratería que estan criminalizados a priori, a pesar de que se reconozca como tal e incluso se “usen” por los propios artistas

Por lo pronto parece existir una opción personal: todos podemos elegir cuando proteger y cuando compartir lo que producimos, y sobre todo podemos pensar en influir en políticas públicas que evidencien la necesidad de espacios que equilibren las necesidades de acceso y uso de los productos culturales y no solo de los autores que se mueven en ámbitos comerciales.

FIN

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