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Colombia - Cargada el 04.03.2014 21:05:47 COT 


Columnas

Las voces de equinoXio

Los deportistas del año y el fiasco de 2013

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

2 dAmerica/Bogota diciembre dAmerica/Bogota 2013 21:17 COT

Nunca antes había sido tan fácil, y a la vez tan difícil escoger a los personajes más destacados del deporte colombiano en los doce meses que están a punto de terminar. Fácil, porque, afortunadamente, los triunfos y logros de los deportistas colombianos fueron muchos, demasiados, y en casi todas las disciplinas en las que hubo un participante nacido en esta tierra la bandera colombiana estuvo siempre en los lugares de honor. Y difícil, porque además de cantidad, hubo calidad en las victorias de los nuestros, de modo que fue un partidero de cabeza el tener que ponderar a uno en detrimento del otro, sin caer en la injusticia.

Con base en el criterio de importancia del evento que otorgó el título, la dificultad en la obtención del mismo y la popularidad del deporte practicado por el ganador, el siguiente, en nuestro concepto, es el podio de los mejores deportistas de 2013.

1. Caterine Ibargüen, la nueva Negra grande de Colombia

Koneva, Ibargüen y Saladuha

Sin duda, ella fue una de las revelaciones del XIV Campeonato Mundial de Atletismo Moscú 2013. La longilínea saltadora nacida en Apartadó, Antioquia, ya había dado muestras de lo que era capaz, durante su participación en el Suramericano de Atletismo Buenos Aires 2011, donde ganó el oro; en los Panamericanos de Guadalajara, en los que consiguió el mismo metal; y en los Olímpicos de Londres 2012, que la vieron alzarse con la presea plateada. Su consagración definitiva se dio en el foso de arena del triple salto en la capital rusa. A medida que fue superando las fases preliminares, su favoritismo fue creciendo, y en la final apenas si tuvo resistencia de parte de sus más fuertes rivales, la local Ekaterina Koneva —quien perdió la opción de vencer a nuestra compatriota al fallar en el salto definitivo— y la ucraniana Olha Saladuha. De todas maneras, este trío de atletas hizo el uno, dos, tres en la modalidad de salto triple.

Por si esto fuera poco, luego vino su espectacular actuación en la Liga de Diamante, certamen compuesto por un circuito de 14 competencias atléticas celebradas en diferentes ciudades del mundo, en las que Ibargüen acumuló un puntaje suficiente para doblar el obtenido por Saladuha (28 contra 11) y ratificarse como la reina indiscutible del salto triple femenino en 2013.

2. Rigoberto Urán y Nairo Quintana

Urán

No fueron campeones absolutos de la clasificación general, pero se lograron parar en la foto final del podio de dos de las tres competiciones más importantes del mundo en cuanto a ciclismo de ruta se refiere. Urán fue subcampeón del Giro de Italia, primer colombiano que alcanza semejante posición y, además, primer pedalista latinoamericano en subirse al podio en toda la historia de esa carrera. El antioqueño, en opinión de los expertos, pudo haber sido incluso campeón si no hubiera desperdiciado tiempo valioso como gregario del líder del equipo Sky Procycling, el corredor británico Bradley Wiggins, que venía de ganar el Tour de Francia de 2012 y era el campeón reinante tanto a nivel olímpico como del mundial de ruta: Wiggins tuvo que retirarse prematuramente de la competencia en la duodécima etapa, cuando el tiempo perdido por Urán en favor suyo era demasiado. Sin embargo, el esfuerzo del ciclista antioqueño se vio reflejado en una victoria en el décimo tramo, entre Cordenons y Altopiano del Montasio. Con todo, el campeón, Vincenzo Nibali, lo superó por algo más de cuatro minutos en la clasificación general final.

Quintana

Nairo Quintana, por su parte, volvió a poner el tricolor nacional en los Campos Elíseos de París, esta vez en la segunda posición del Tour de Francia, superando el tercer puesto de Fabio Parra, en 1988. El menudo pedalista boyacense recuperó también para Colombia la mítica camiseta blanca de pepas rojas que distingue al campeón de los premios de montaña y, de contera, consiguió también la casaca blanca que lo acredita como el mejor corredor novato de la competencia francesa en 2013. A Quintana también le pasó lo que a Urán: empezó como gregario y terminó como líder de su equipo, en este caso, ante el mal desempeño de Alejandro Valverde, la figura máxima hasta la etapa 13 del equipo Movistar. Cuando Valverde quedó sin opción de título, mucho antes de terminar la carrera, se hizo evidente que el sacrificio de Quintana había sido en vano, y que aquellos preciosos minutos y segundos perdidos bien podrían haber significado no un segundo lugar para Nairo sino el título. El bonus track de su actuación fue su primer lugar en la vigésima etapa, entre Annecy y Mont Semnoz, el 20 de julio. En la clasificación general, a Quintana también le ganó un británico, Christopher Froome, sacándole apenas cuatro minutos y fracción.

3. La selección Colombia de José Pékerman

Falcao

Lo logró él. Lo lograron los jugadores. Lo logramos los casi 50 millones de colombianos que hicimos fuerza hasta el punto de la hernia en aquel dramático partido frente a Chile, el 11 de octubre, que nuestro equipo nacional perdía por 0-3 al término del primer tiempo. Parecían hacerse realidad los peores vaticinios de los pesimistas, y que otra vez íbamos a llegar a la última fecha dependiendo no sólo de un triunfo en Defensores del Chaco contra Paraguay sino de que no hubiera ningún resultado amañado en Montevideo, como había pasado en las eliminatorias para los mundiales de 2002 y 2006. Pero algo grandioso tuvo lugar en ese camerino durante el intermedio. Tal vez nunca sepamos lo que Pékerman les dijo a sus dirigidos, pero lo que sea que haya pasado en el vestuario del Metropolitano, amén de los cambios dispuestos por el entrenador argentino al servicio de la Federación Colombiana de Fútbol, ocasionó que el equipo saliera en la segunda parte con una disposición completamente distinta. Se produjo algo más allá de lo táctico. Fue una remontada con base en lo testicular. Los tres goles, de Teófilo Gutiérrez y Falcao García, combinados con la victoria de Ecuador en Quito contra Uruguay, nos dejaron automáticamente clasificados a Brasil 2014 y acabaron con más de una década y media de sequía mundialista.

El éxito del trabajo de José Néstor Pékerman pasa no solamente por el esquema propuesto dentro del terreno de juego, sino, sobre todo, por el trabajo mental. Como lo señalamos en su momento, el técnico rioplatense puso a pensar a sus jugadores de otra manera. Los convenció de sus capacidades y potenció sus virtudes. Les hizo ver sus defectos, pero a la vez les hizo caer en cuenta de que sus rivales también los tenían y que era en esas debilidades de los oponentes en donde más se tenía que atacar para hacerles daño. Los números de la selección Colombia al mando de Pékerman son contundentes: de los 30 puntos sumados al final por el cuadro cafetero, en los trece compromisos de eliminatoria que él dirigió se obtuvieron 26 unidades, luego de ocho triunfos, dos empates y tres derrotas (Leonel Álvarez ganó un partido, empató uno y perdió otro).

Por fin los menores de veintitantos años sabrán lo que es ver la camiseta colombiana (a pesar del horrible diseño que se inventaron los genios de Adidas) en un campeonato mundial de fútbol, y los que llevamos más años a cuestas tendremos la oportunidad de cambiar el magnífico recuerdo del empate in extremis con Alemania en Italia 90 por la imagen de una meritoria actuación del seleccionado tricolor, ojalá llegando a instancias avanzadas del torneo, como los cuartos de final, e incluso más. Colombia tiene los hombres, los nombres y el Director Técnico (así, con mayúscula) para ser protagonista en las canchas brasileñas.

El fiasco

Viera

Así como hubo ganadores, también los fracasos fueron bastante notorios, y uno de los más sonados fue el del América de Cali, que por segundo año consecutivo vio frustrado su intento de regresar a la primera división del fútbol profesional colombiano.

Hay que separar dos cosas: lo institucional y lo deportivo. Si miramos la gestión empresarial, lo conseguido por el presidente escarlata, Oreste Sangiovanni, es memorable. Luego de 16 años de ostracismo, el equipo de los Diablos Rojos salió de la tristemente célebre “Lista Clinton”, que tuvo maniatada a la Corporación Deportiva América durante todo ese tiempo, privándola de contar con las relaciones comerciales fundamentales para que el desempeño de la empresa fuera el adecuado. Con bombos y platillos se hizo el anuncio oficial, y las cosas empezaron a mejorar paulatinamente para la naciente América S. A., pues se firmó un contrato con la multinacional Adidas para que se hiciera cargo de la elaboración de la indumentaria del plantel durante los próximos cuatro años. También se acordó que Bavaria estuviera patrocinando la camiseta por lo que restaba de 2013, con posibilidad de extender dicho patrocinio si el equipo ascendía a la Primera A.

El panorama deportivo fue todo lo contrario. La nómina, según lo sostenido por los directivos, fue escogida por el propio técnico Diego Edison Umaña, pero fue muy inferior en cantidad, en calidad, y más que todo, en el rendimiento alcanzado, en comparación con la de 2012. Recapitulando, el equipo de Eduardo Lara, el año pasado, ganó el primer torneo y peleó el ascenso hasta el último momento, pues jugó la finalísima del año (que perdió por penales ante Alianza Petrolera) y luego cayó en el repechaje de la promoción ante el Cúcuta por diferencia de gol, con un global de 3-5 que favoreció al cuadro rojinegro. América 2012 acumuló 103 puntos (sumando el partido que ganó en la promoción) y contabilizó 92 goles, récord absoluto para la categoría. El América 2013 no clasificó a ninguna de las dos finales semestrales, y perdió la opción de clasificar a la promoción por reclasificación ganando un partido que le convenía perder. A pesar de los 87 puntos obtenidos, se quedó sin nada.

Salvo el portero uruguayo Alexis Viera, el relevo de jugadores debe ser total, pues quedó comprobado que ni los experimentados (Tavima, Hurtado, Arzuaga, Núñez y Arango), ni los jóvenes (Rivera, Cardoza, Ortiz, Peralta, García, Martínez y un largo etcétera), ni los brasileños de poca monta (Junior Paraiba, Wander Luiz y Flavio Carvalho —que dejó el equipo por amenazas de la hinchada—) se logró el objetivo de volver. La confirmación de la salida de Umaña, tras este rotundo fracaso, deja sembradas muchas dudas acerca de lo que será América en 2014, su tercera temporada en la segunda división, a la que siguen cayendo los equipos tradicionales de la A, como le tocó ahora al Deportes Quindío. Lo más grave es que la máxima categoría de nuestro campeonato se está peruanizando, porque llegará inevitablemente un nuevo equipo de la B (el ganador de la final entre Autónoma o Fortaleza) y si el Cúcuta Deportivo pierde la promoción contra el perdedor de esa finalísima, serán diez los conjuntos de segunda que llegan a primera y se quedan. Con antelación ya lo han hecho Equidad, Deportivo Pasto, Chicó, Patriotas, Alianza Petrolera, Envigado, Itagüí y Atlético Huila.

Llegó la hora

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

8 dAmerica/Bogota octubre dAmerica/Bogota 2013 8:54 COT

Pékerman

So pena de parecer un economista, dado que los que ejercen como tales son famosos por pronosticar qué va a suceder en el mundo de las finanzas para luego tener que salir a explicar por qué no pasó lo que ellos mismos vaticinaron, es tiempo de ver cómo Colombia ratificará de una vez por todas su participación en Brasil 2014.

Decíamos en la columna anterior que Colombia, con 23 puntos, estaba a una victoria de asegurar un cupo directo al Mundial del próximo año, en el doblete ante Ecuador y Uruguay. Pues bien, a pesar de la victoria ante los ecuatorianos y las 26 unidades alcanzadas, hubo una serie de marcadores en los otros partidos que solamente le permitieron al cuadro tricolor tener garantizado el cupo al repechaje. ¿Por qué no se logró el cupo directo en septiembre? Porque aquel viernes Chile le ganó por goleada a Venezuela (necesitábamos que empataran) y Uruguay derrotó a Perú (debían ganar los peruanos). De contera, el martes siguiente, perdimos contra los uruguayos, Bolivia empató con Ecuador (tenía que ganarle) y Venezuela venció a Perú (a Colombia le servía que empataran). No se dio ninguno de los resultados que le convenían a nuestra selección. Quedó haciendo falta un punto para no ocupar la quinta casilla, que obliga a jugar una serie extra de ida y vuelta contra Jordania.

No hay motivo para alarmarse, ni tampoco para entregarse al triunfalismo. En cualquier caso, como colombianos debemos estar ya curados de espantos, al recordar que clubes y selecciones representantes de este pedazo de tierra han perdido copas en el último minuto de la prórroga de un tercer partido, o han recibido nueve goles en un preolímpico cuando se podían encajar hasta ocho tantos en contra sin quedar eliminados. Estamos en Colombia, el lugar en donde ocurren cosas que no pasan en ninguna otra parte del planeta.

En esta última dupla de partidos nos esperan Chile —que también necesita un punto ante nuestro equipo o contra Ecuador, para escapar del quinto puesto— y Paraguay, completamente eliminado. La última vez que se les ganó a los australes en territorio colombiano fue en Bogotá, para la eliminatoria a Japón-Corea 2002, hace la friolera de DOCE años, con goles de Freddy Totono Grisales, Juan Pablo Ángel y Jersson González. Con esos tres puntos obtenidos, Colombia llegó vivo al juego en Defensores del Chaco, ganó y goleó a Paraguay, pero todos sabemos lo que pasó de manera simultánea en el partido entre Uruguay y Argentina, con aquel sospechoso empate a uno entre hermanitos.

Las dos rondas clasificatorias siguientes no nos traen buenos recuerdos. Rumbo a Alemania 2006, el combinado cafetero venía herido de muerte tras perder 2-3 contra Uruguay. Un lánguido empate 1-1 ante Chile en Barranquilla, el 8 de octubre de 2005, nos dejó conectados a respiración artificial. De nada sirvió el triunfo 1-0 en Paraguay porque, a la misma hora, Argentina “perdía” por la mínima diferencia ante Uruguay. Para Sudáfrica 2010, un 3-1 contra los charrúas obligaba a Colombia a ganarle a Chile en Medellín, para tener alguna opción matemática en el último partido en tierras guaraníes. El 10 de octubre de 2009, perdimos 2-4, con baile y pintada de cara de parte de los dirigidos por Marcelo Bielsa. Eliminada, Colombia ganó otra vez en Paraguay y, ¡oh, sorpresa!, ahí sí ganó Argentina en Montevideo, ante un Uruguay clasificado de antemano.

Al margen de los tongos, esas tres selecciones Colombia que fracasaron en su intento de ir a un mundial merecieron la eliminación por su falta de jerarquía, cosa que le sobra al onceno de Pékerman, que ha ganado, gustado y goleado, pero también ha empatado y perdido, sabiendo manejar siempre cualquiera de esos resultados. Nos falta un punto de seis posibles para quedar por encima del quinto puesto y evitar jugar el repechaje, y de seguro que el técnico argentino al mando de nuestro equipo irá por los dos triunfos, no solo porque le ha imprimido al seleccionado una mentalidad ambiciosa, que no se conforma con hacer el menor esfuerzo para conseguir lo que se necesita, sino porque además la FIFA informó hace unos días que el ranking al término de las presentes eliminatorias determinará quiénes serán las cabezas de serie en Brasil 2014, siendo el local una de ellas y las otras siete plazas se asignarán por la ubicación en dicho escalafón, en el que Colombia está actualmente en la quinta casilla, lo cual, de carambola, también garantizará que los suramericanos, excepto Ecuador, queden de entrada sembrados en grupos diferentes.

La única baja importante en la convocatoria de Pékerman la constituye Camilo Zúñiga, lesionado a última hora y reemplazado de emergencia por Santiago Arias, del PSV Eindhoven, de Holanda. Sin embargo, no es de extrañarse que el DT nacional, en vez de improvisar como lateral derecho a un debutante absoluto en la de mayores como Arias, luego de la no muy afortunada experiencia con Stefan Medina en Montevideo, más bien se decida por el experimentado Luis Amaranto Perea, central natural, pero que ha ejercido por las bandas cuando ha sido necesario. Por otra parte, vuelve Armero, que tuvo que ser suplido por el ahora ausente Zúñiga en la franja izquierda, con la desventaja de quedar con la cancha cambiada al no tener perfil zurdo. Sabemos que es mucho pedir que en el medio creativo jueguen al mismo tiempo James Rodríguez y Juan Fernando Quintero, porque no solamente saben con la pelota y la entregan a los atacantes en el lugar y momento adecuados, sino que también ellos mismos llegan a zona de remate y tienen precisión en los tiros libres. Arriba, a diferencia de la jornada anterior, Falcao está en plenitud de condiciones.

Faltan 180 minutos para volver a un campeonato mundial de fútbol. Sin lugar a dudas, allí estaremos, y tenemos hombres y nombres para dar de qué hablar en Brasil.

El día D

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

5 dAmerica/Bogota septiembre dAmerica/Bogota 2013 15:53 COT

Pékerman

Llegó el momento decisivo en la historia de la selección colombiana de fútbol, al mando de José Néstor Pékerman. Colombia, con 23 puntos, está a una victoria de asegurar un cupo directo al Mundial Brasil 2014, en los partidos a disputar frente a Ecuador como local y Uruguay de visitante.

En concepto de este servidor, ya está asegurada por lo menos la casilla -quinta- para disputar el repechaje contra un equipo asiático (Uzbekistán o Jordania), porque al mirar el antecedente de las tres eliminatorias anteriores, el equipo que disputó la repesca (que en todos los casos fue Uruguay) llegó a esa instancia con 27, 25 y 24 unidades, en las rondas clasificatorias a los campeonatos de 2002, 2006 y 2010, respectivamente, sobre la base de 18 partidos disputados. En esta ocasión, debido a la no participación de Brasil en el torneo previo —porque tiene cupo automáticamente por ser el anfitrión—, cada selección jugará solamente 16 encuentros, con lo que el umbral de puntos se reduce de 54 a 48, en el improbable caso de que alguno de los combinados ganara todos sus partidos. Siguiendo esta misma lógica, si jugando 18 partidos, el quinto fue a la serie extra con un máximo de 27 y un mínimo de 24, siendo 16 los juegos, en este momento al quinto —coincidencialmente es Uruguay— que tiene 16 puntos, le bastaría ganar un partido y empatar otro para quedar con 20 y garantizar repechaje.

A diferencia de otras eliminatorias, la tricolor colombiana no tiene la angustia de obtener resultados propios y esperar marcadores ajenos para mantener alguna esperanza de seguir con vida. Sin embargo, es bueno señalar que le convendría sobremanera que, amén de ganarle a Ecuador en Barranquilla, perdiera Chile con Venezuela en Santiago, y Uruguay no venciera a Perú en Lima. Con esos resultados ya no habría ninguna posibilidad de que el cuadro cafetero se quedara por fuera del mundial, aunque perdiera los partidos restantes y los demás los ganaran. Ecuador haría 30, Chile 27 (descansa en la fecha del martes), Uruguay 26 (si empata el viernes), Perú 26 y Venezuela 25 (descansa en la última fecha), y, en todo caso, sería imposible que todos lo lograran a la vez, pues juegan entre sí.

La ilusión colombiana se basa en derrotar a los ecuatorianos, pero eso no hay que darlo por descontado, porque el once dirigido por Reinaldo Rueda también tiene sus cuentas y posibilidades intactas, aunque juega en su contra el hecho de que de los cuatro partidos que le quedan, solamente disputará uno como local frente a Uruguay, en tanto que actuará a domicilio en Barranquilla, La Paz y Santiago. Dentro de los factores extra deportivos, hay que ver hasta dónde puede influir en el ánimo del equipo la muerte de Christian Benítez, una de las figuras del seleccionado de la mitad del mundo. De nuestra parte, es indudable que Colombia es una con Radamel Falcao García y otra sin él. El esguince de tobillo que sufrió con el Mónaco lo incapacitó inesperadamente para pisar la cancha en este doblete futbolero. Lo más seguro es que Pékerman no lo ponga, y aunque esté medianamente en condiciones de jugar, es mejor no arriesgarlo. En cualquier caso, es conveniente para Pékerman y sus jugadores afrontar situaciones de partido sin Falcao. Para eso están Teófilo Gutiérrez, Jackson Martínez, Carlos Bacca y hasta James Rodríguez o Juan Fernando Quintero, estos dos últimos como alternativas interesantes para llegar desde el medio. Los tres puntos en el Metropolitano hay que ganarlos, con Falcao o sin Falcao, jugando bien o mal.

¿Por qué es tan importante ganarle en Barranquilla a Ecuador? Porque de no hacerlo, va a ser mucho más difícil sacar el resultado en Montevideo contra Uruguay, el martes. Primero, porque los charrúas tienen sed de revancha de lo sucedido en el encuentro de ida, que fue catastrófico para ellos, no solo por el apabullante 4-0, sino por la forma como el conjunto celeste se fundió víctima del calor y la humedad del Caribe colombiano. Y segundo, porque al ver las dos eliminatorias anteriores, este fue el punto preciso en el que las otras selecciones Colombia —la de Rueda y la de Lara- se quebraron, pues ambas perdieron en el estadio Centenario, 3-2 para Alemania 2006, y 3-1 para Sudáfrica 2010. Moribundas, volvieron luego a enfrentar como locales a Chile, y ahí lloramos todos las dos eliminaciones con un lánguido empate 1-1 en Barranquilla para 2006, y un humillante 2-4 en Medellín para 2010.

No hay necesidad de caer en el pesimismo, porque hay fútbol —y de sobra— para clasificar. Pero siempre debemos mantener los pies en la tierra, ganando o perdiendo. Si Colombia clasifica de una vez en este doblete al mundial, los partidos restantes servirán para consolidar el grupo de jugadores y probar variantes. Si el suspenso se prolonga, quedarán aún seis puntos contra Chile y Paraguay.

Fechas 15 y 16, eliminatorias sudamericanas a Brasil 2014

(Hora de Colombia, transmisión por Caracol TV)

viernes 6 de septiembre de 2013
15:30 Colombia-Ecuador
17:30 Paraguay-Bolivia
19:30 Chile-Venezuela
21:30 Perú-Uruguay

martes 10 de septiembre de 2013
15:00 Bolivia-Ecuador
17:00 Uruguay-Colombia
18:55 Venezuela-Perú
20:40 Paraguay-Argentina

Quintana, el pequeño gigante

Artículo destacado > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

21 dAmerica/Bogota julio dAmerica/Bogota 2013 20:59 COT

Podio del Tour de Francia 2013, Nairo Quintana está a la izquierda de la imagen

Hace casi tres años, mencionábamos en este espacio lo que había sido el notable triunfo de un jovencísimo Nairo Quintana en el Tour da L’Avenir, y que el novel corredor era el llamado a continuar la rica tradición del ciclismo colombiano de Cochise, Herrera, Parra, Flórez, Botero y demás ídolos de épocas lejanas y cercanas en nuestros recuerdos.

Y lo cumplió con creces. Su rutilante actuación como debutante en la edición número cien del Tour de Francia, en este 2013, le ha asegurado por derecho propio a Nairo un lugar entre nuestros más grandes deportistas de todos los tiempos. Con apenas 23 años y algo más de 1,60 m de estatura, este pequeño ciclista boyacense se convirtió en un gigante de las carreteras europeas, siendo a la vez el campeón de los premios de montaña, de los novatos y subcampeón de la clasificación general individual, solamente superado por el británico Christopher Froome. Como si fuera poco, el sábado 20 de julio, la fiesta nacional por excelencia de Colombia, le regaló al país la victoria en la etapa Annecy-Mont Semnoz.

Un par de meses atrás reseñábamos el segundo lugar de Rigoberto Urán en el Giro de Italia, y ahora que se dio lo de Quintana, es válido establecer comparaciones sobre la situación de carrera que los llevó a ambos a la posición de honor que finalmente ocuparon. Al igual que Urán con Bradley Wiggins, Quintana inició la competencia como gregario del español Alejandro Valverde, capo de Movistar, y tuvo que trabajar para él hasta la etapa 13, cuando Valverde perdió toda posibilidad de pelear la carrera, y se cambió la prioridad del equipo en favor de Nairo. Viendo el brillante desempeño de nuestro pedalista en los tramos siguientes, con el tiempo que sacrificó en vano en favor de su líder, a lo mejor la pugna con Froome por el título final habría sido hasta la raya de sentencia en París.

De todas maneras, la hazaña de Quintana superó lo alcanzado por Fabio Parra en 1988, con su muy meritorio tercer lugar en el giro galo, y no es para nada aventurado el pensar que, dada su juventud y excelentes condiciones, Nairo volverá al podio de esta competición, pero para estar en el primer lugar y traer a Colombia la mítica maillot jaune —la camiseta amarilla— reservada para el mejor corredor de ciclismo de ruta en el mundo.

Hace tres años destacábamos el origen humilde de Nairo y el hecho de que se había convertido de niño en ciclista porque era la única forma de ir de su finca a la escuela en el pueblo y de allí de regreso a casa. Aunque ya es un hombre famoso, conserva esa misma sencillez heredada de sus padres, un par de campesinos que son el vivo retrato de la familia colombiana. Habla poco, no porque sea engreído, sino por su timidez, tan solo comparable con la que en su tiempo mostraba el gran Lucho Herrera ante cámaras y micrófonos. Merece y recibirá todos los homenajes, que serán muchos, en una trayectoria deportiva que todavía está en sus primeros logros.

A tres puntos de Brasil

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

14 dAmerica/Bogota junio dAmerica/Bogota 2013 8:32 COT

Falcao

Con la victoria de Colombia ante Perú por las eliminatorias, el seleccionado nacional tiene un altísimo porcentaje del tiquete para el Mundial Brasil 2014. Tendría que ocurrir una desgracia de proporciones épicas, léase que el equipo de Pékerman no lograra tres unidades en los cuatro partidos restantes de la ronda clasificatoria, para quedar por fuera de la cita mundialista.

Si bien es cierto que en el encuentro contra Argentina en el Monumental de Núñez Colombia mostró un fútbol opaco, de una discreción solo comparable al que lució en la pírrica victoria ante Perú en Lima, al igual que en esa ocasión se logró el objetivo: se sacó el resultado. Un empate que fue buen negocio luego de tres derrotas consecutivas de visitante en Buenos Aires en las eliminatorias a 2002, 2006 y 2010, con todo y las heridas de guerra que significaron la lesión de James Rodríguez y la expulsión de Cristian Zapata.

Lo ideal para llegar al segundo partido del doblete frente a Perú era que los incas no vencieran a Ecuador, pues de esa manera llegarían con sus opciones de seguir en carrera bastante mermadas. Pero el triunfo 1-0 ante los ecuatorianos les puso aire en la camiseta. Por lo demás, el antecedente de los peruanos visitando a Colombia en las últimas cuatro clasificaciones dejaba las cosas 50/50. De los cuatro partidos ganó dos: en Barranquilla 1-0 en 1997 y en Bogotá 1-0 en 2001, y perdió dos: 0-5 en Barranquilla en 2005 y 0-1 en Medellín en 2009. Saltaron a la cancha del Roberto Meléndez con sus posibilidades intactas, y cualquier pretensión de salir a ganar se fue al piso demasiado rápido.

Aguantó diez minutos. El penalti cometido sobre Zúñiga, transformado en gol por Falcao hizo que el técnico Markarián hiciera un par de cambios suicidas antes de los 30 minutos. Sacó los dos laterales y puso un par de hombres de ataque: Carrillo y Farfán. La reacción fue tibia, con un par de cabezazos y un tiro en el poste, pero cuando las cosas no estaban en su mejor momento, el segundo tanto, de Teófilo Gutiérrez, acabó con el partido. De ahí en adelante fue un ir y venir de juego fuerte, jarras de cansancio, sudor —no tanto por la velocidad sino por el bochorno después del aguacero— y un espectáculo pobre. Los peruanos porque, a pesar de poner todas sus cartas, dispuestos a empatar o a que los golearan, no tenían argumentos de fútbol para vencer a Ospina, y Colombia pareció conformarse con el resultado ya obtenido y sumió las acciones en un sopor que no terminó sino hasta que el árbitro sentenció el final del cotejo.

Tal como pasó el viernes, no fue un partido vistoso. Falcao, el gol y nada más. Gutiérrez liquidó a los peruanos cuando tuvieron algún asomo de mejoría. Ospina detuvo los pocos remates incas, y el otro dio en el palo. Yepes se multiplicó por cuatro en la zona posterior. Cuadrado suplió la ausencia de James Rodríguez. Se hizo lo que había que hacer para ganar y pare de contar. Con 23 puntos, a Colombia le falta una victoria para finiquitar la clasificación. Perú está virtualmente eliminado (tendría que ganar los cuatro encuentros que le quedan por disputar) y, con los resultados de los demás juegos, Argentina ya aseguró su boleto. Ecuador, Chile, Uruguay y Venezuela jugarán para quedar por encima del quinto puesto, que obliga a jugar una serie extra de repechaje con un equipo de Asia.

Urán, histórico…

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

30 dAmerica/Bogota mayo dAmerica/Bogota 2013 18:22 COT

Rigoberto Urán

No es costumbre en esta columna exaltar a los segundos puestos porque, por regla general, la historia siempre recuerda al que es primero en algo, no al que llega detrás a hacerle compañía. Por eso todos saben que Rodrigo de Triana fue el primer marinero que vio un pedazo de tierra americana, desde La Pinta, pero nadie sabe quién fue el segundo que hizo lo mismo. Todos saben que Neil Armstrong fue el primer ser humano que piso la Luna, y pocos, muy pocos, recuerdan que Edwin Aldrin se bajó enseguida del Eagle, para ayudarle a poner la bandera estadounidense en el suelo lunar. Hoy haremos una honrosa excepción, pues la ocasión así lo amerita.

El segundo lugar en la clasificación general individual obtenido por el pedalista colombiano Rigoberto Urán en la edición 96 del Giro de Italia es desde ya un hito para el ciclismo nacional, pues nunca antes un corredor nacido en nuestro país había alcanzado tan alta posición en tierras italianas y, lo que es más, por primera vez un ciclista latinoamericano estuvo en el podio de la competencia. Por otra parte, el subcampeonato de Urán viene a completar el uno-dos-tres en las carreras más importantes de ruta a nivel mundial, porque Luis Herrera fue campeón de la Vuelta a España en 1987 y Fabio Parra fue tercero en el Tour de Francia en 1988 y segundo en la Vuelta a España en 1989.

La actuación de Urán tiene el gran mérito de haber sido lograda por un gregario, es decir, un ciclista cuya misión principal es la de colaborar para que el líder del equipo obtenga un mejor desempeño durante cada tramo de la competición. Rigoberto estuvo a cargo de ese trabajo sucio en favor del capo di squadra del Sky Procycling, Bradley Wiggins, nada menos y nada más que el campeón del Tour de Francia del año pasado, medallista de oro en Londres 2012 y múltiple campeón mundial de pista. Con semejante coequipero, era obvio que Urán y Sergio Luis Henao estuvieran rodando en carretera en función de su líder, tal como sucedió durante la séptima etapa, entre San Salvo y Pescara, en la que a pesar de estar mejor ubicado en la general y con posibilidades incluso de alcanzar el liderato, Urán recibió la orden de esperar a Wiggins para darle rueda y evitar que perdiera más tiempo.

Esta decisión del director técnico del Sky, Dave Brailsford, pudo haber significado a la postre que nuestro compatriota se alejara de la posibilidad de haber sido campeón de la carrera, porque su sacrificio en tiempo no sirvió de nada, dado que Wiggins se retiró del Giro unos días más tarde. En cambio Urán se dio el lujo de ganar la décima etapa (un día antes del abandono del británico), entre Cordenons y Altopiano del Montasio, triunfo que, de no haber sido por los minutos que dejó escapar —obligado— en la séptima etapa, le habría significado apoderarse de la maglia rosa, quizá hasta la meta final. La ventaja que sacó Vincenzo Nibali fue imposible de franquear en las etapas subsiguientes y no hubo manera de arrebatarle el título al italiano.

De todos modos, el desempeño de los pedalistas colombianos fue impecable, pues no solo Rigoberto Urán se adjudicó la segunda casilla en la general de forma definitiva cuando cruzó la línea de sentencia en Brescia, sino que además Carlos Betancur, del equipo AG2R La Mondiale, quedó quinto en la clasificación individual y también fue distinguido como el ganador en la categoría de los novatos.

Es reconfortante ver que el ciclismo colombiano va recuperando paulatinamente el lugar de privilegio que tuvo en las competiciones internacionales desde comienzos de los años 80 hasta mediados de los 90 del siglo pasado, cuando luego de tantos momentos de gloria, las dos generaciones exitosas de corredores se quedaron sin relevo. Esta nueva camada de pedalistas ha llenado el vacío, y no es descabellado pensar que las imágenes con colombianos en los podios de Giros, Toures y Vueltas, serán muy frecuentes.

Colombia, a asegurarse con seis de seis

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

19 dAmerica/Bogota marzo dAmerica/Bogota 2013 21:38 COT

Vuelven las eliminatorias, y vuelve la selección colombiana al mando de José Néstor Pékerman. En esta dupla de partidos, el viernes 22 ante Bolivia en Barranquilla, y el martes 26 contra Venezuela en Puerto Ordaz, el combinado patrio debe fijarse la meta de asegurar en gran medida su clasificación al Mundial Brasil 2014.

Las cuentas de Pékerman

La pregunta es ¿por qué? Y la respuesta es porque a partir de allí le espera a Colombia una serie de partidos que es mejor afrontar con un colchón de protección de seis puntos. En la fecha 13 irá con Argentina en Buenos Aires, en la 15 con Ecuador, de local, en la 16 con Uruguay, de visitante, y remata contra Chile de local y frente Paraguay en Asunción. Los dos partidos, sobre el papel, que se vislumbran plenamente ganables, son contra Perú, de local en la fecha 14, y con Paraguay en la última fecha. A los guaraníes se les ha ganado en las tres rondas de clasificación más recientes debido a que al estar ya clasificados, han puesto equipos suplentes. Esta vez, no tiene nada de raro suponer que también se les puede vencer, pero por la razón contraria: Paraguay ya está prácticamente eliminado, merced a una horrorosa campaña, en la que a estas alturas apenas tiene siete puntos.

Colombia llega a sus dos primeros rounds del año con 16 unidades y +8 en el gol diferencia (GD), lo cual puede ser crucial a la hora de dirimir una casilla en un hipotético empate en puntos con otra selección. Sumando estos dos posibles triunfos ante bolivianos y venezolanos, la tricolor nacional quedaría con 22, y al menos +10 en GD, partiendo de la base de que gane cada juego por 1-0. En la eliminatoria anterior, Uruguay se ubicó en zona de repechaje con 24 puntos, dos más que los que sumaría Colombia al término de la fecha 12, y con seis partidos más por disputar.

De esos seis partidos hay dos claramente “perdibles” (Argentina y Uruguay, ambos de visitante). Los dos “ganables”, con Perú y Paraguay, dejarían al cuadro colombiano con 28 puntos y dueño de una casilla fija al mundial de Brasil —como mínimo en el cuarto puesto—, siendo susceptible de mejorar su ubicación, dependiendo de lo que logre ante Ecuador y Chile. La importancia de ganarle a Bolivia y Venezuela radica entonces en restarle presión a Colombia para las últimas de cambio, contrario a lo sucedido en las rondas de clasificación anteriores, en las que estaba necesitado de puntos sobre el final y la gasolina futbolística no le alcanzó.

Los hombres de Pékerman

En esta convocatoria, el técnico argentino apeló de nuevo a los jugadores que ya se volvieron de confianza para él. Y era lógico. Si se vienen dando los buenos resultados con ellos, ¿para qué cambiarlos? La única novedad era Héctor Quiñones, del Porto, que quedó al margen del llamado debido a una lesión. Elkin Soto también se vio excluido por la misma razón. En su reemplazo fueron llamados Gilberto Alcatraz García y Carlos Darwin Quintero, con lo que en resumidas cuentas resultaron siendo los mismos de siempre.

No es rosca, es continuidad. David Ospina, con todo y que anda de suplente en el Niza, es el titular inamovible de Pékerman. Los ocho citados para la defensa (Mosquera, Yepes, Perea, García, Zapata, Zúñiga, Armero y Valdés) han rendido en proporciones casi idénticas cuando el DT nacional los ha alineado. En cuanto a los mediocampistas, quizá los que menos andan bien sean Abel Aguilar, de campaña opaca en el Deportivo La Coruña, candidato máximo al descenso en la liga española, y Macnelly Torres, que parece contagiado con el juego irregular del Atlético Nacional dirigido por Juan Carlos Osorio. En la delantera, Falcao García no está en su mejor momento, lo mismo que su equipo, el Atlético de Madrid, que entró en un bajón y perdió la rueda del FC Barcelona, pero es Falcao, al que en cualquier momento se le enciende el bombillo y mete el balón en un lugar del arco que nadie se imagina. El presente estelar le corresponde a Jackson Martínez, figurón del Porto, y el hombre gol de esta selección en caso de que a García se le cierre el arco. Como es tradicional, el eventual tercero para la línea de ataque, si las circunstancias del partido así lo ameritan, es Teófilo Gutiérrez, porque en el estadio Metropolitano juega de local.

Por supuesto que los partidos hay que jugarlos. Colombia no conseguirá los puntos solamente con saltar a la cancha y el sonar de los himnos. Bolivia es a todas luces un rival débil y con medio cuerpo por fuera del mundial (tiene ocho puntos), que además tendrá en contra el calor y la humedad de Barranquilla, factor que también podría afectar a los nuestros, que en su mayoría juegan en climas para nada tropicales. Venezuela es muchísimo más duro, primero porque va bien en esta eliminatoria (ya les ganó a Argentina y a Paraguay, y le empató a Uruguay) y sus jugadores militan casi todos en el extranjero. Lo que puede hacer la diferencia es el ingrediente anímico, porque antes de enfrentar a Colombia visitará a los argentinos en Buenos Aires, que tienen sed de revancha por la derrota sufrida en el juego de ida.

Confiando en Pékerman, sus hombres y el sentido de grupo que se respira en esta selección, para comienzos de Semana Santa, Colombia tendrá bajo el brazo una buena parte de la clasificación a Brasil.

[Personajes deportivos del año III] Radamel Falcao García

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

16 dAmerica/Bogota diciembre dAmerica/Bogota 2012 15:52 COT

Falcao en la selección

En el lugar más alto de los honores de este año que está a punto de terminar, encontramos a Falcao, que es de lejos, el mejor futbolista colombiano de las últimas dos décadas. Es más, sus cualidades como jugador, como persona y figura pública, trascienden la esfera de la actividad física, y sin caer para nada en exageraciones, dan para catalogarlo, no solamente como el mejor deportista de la temporada, sino también como celebridad mediática y el personaje colombiano más sobresaliente de 2012.

Este ha sido un año redondo para García. Recibió el premio como mejor jugador de la liga portuguesa, debido a su campaña con el Porto en la temporada inmediatamente anterior (2010-2011). Anotó el gol 400 del Atlético de Madrid por torneos internacionales. En la final de la Liga de Europa, anotó dos de los tres goles que marcó su equipo ante el Athletic de Bilbao y que le valieron el título para los colchoneros, y en su palmarés personal, el premio como goleador del torneo, con doce tantos. Por si esto fuera poco, en la final de la Supercopa de Europa, marcó una tripleta de goles, que sumados al del brasileño João Miranda, consolidaron un contundente triunfo 4-1 sobre el Chelsea.

Falcao con el Atlético de Madrid

En la liga española 2011-2012, ganada por el Real Madrid, Falcao se ubicó tercero en la tabla de artilleros, con 24 goles, superado por Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Y en lo que va de la presente edición de la liga 2012-2103, García es el segundo goleador del campeonato, con 16 conquistas, siendo una de sus jornadas más memorables la del domingo 9 de diciembre, en la que marcó cinco de los seis goles de la apabullante victoria del “Aleti” sobre el Deportivo de La Coruña, por la fecha 15.

Los premios y reconocimientos al tigre Falcao no paran de darse. El diario deportivo As, uno de los más importantes de España, lo catalogó como el deportista del año en ese país, distinción que recibió en una gala a la que asistió en compañía de su bella esposa, la cantante góspel argentina Lorelei Tarón, y en la que dedicó este galardón al recientemente fallecido exarquero vallecaucano Miguel Calero. La FIFA lo incluyó en el listado de preseleccionados al Balón de Oro, que se entrega anualmente al mejor futbolista de Europa, y aunque no quedó entre los tres finalistas (Messi, C. Ronaldo e Iniesta), logró en cambio la postulación al Premio Ferenc Puskás, que se otorga al mejor gol del año, por la espectacular tijera desde fuera del área que terminó en la red del América, en un partido amistoso que el Atlético de Madrid disputó en Cali frente a los “diablos rojos”. En el plano nacional, Falcao fue nominado a Deportista del Año, por parte del periódico El Espectador.

Hace unos meses se hablaba en este espacio de que a Radamel, amén de sus épicas tardes y noches de gloria en las canchas de Europa, aún le quedaba pendiente refrendar todas sus credenciales de excelente futbolista de clubes, haciendo lo propio con la camiseta de la selección colombiana de fútbol. ¡Y lo hizo…! Contagiado por la mística futbolera que le inyectó José Pékerman al combinado patrio, y favorecido al fin por un esquema que se adaptó a sus excepcionales condiciones de atacante, Falcao García se convirtió en la pieza fundamental de Colombia en su magnífico repunte en los partidos de la eliminatoria a Brasil 2014. En compañía de James Rodríguez, Teófilo Gutiérrez, Camilo Zúñiga y David Ospina, entre otros, el tigre de Santa Marta lideró los triunfos categóricos ante Uruguay, Chile y Paraguay, que le devolvieron la alegría al hincha de la tricolor, porque el camino al mundial carioca está más claro y despejado que nunca.

Por lo anteriormente expuesto, que muestra a las claras el gran momento que vive este hombre de cuna samaria, crianza cachaca y formación deportiva argentina, no dudamos en ponerlo en el sitial de honor del deporte colombiano en 2012. Como futbolista, profesional y ser humano, Radamel Falcao García es el personaje del año en Colombia.


Nota del autor: Felices fiestas para todos. Esta columna regresará en febrero de 2013.

[Personajes deportivos del año II] José Néstor Pékerman

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

27 dAmerica/Bogota noviembre dAmerica/Bogota 2012 14:03 COT

Super Pékerman

Cuando en la Federación Colombiana de Fútbol tuvo acogida la sugerencia del presidente Juan Manuel Santos de explorar la posibilidad de contratar un técnico extranjero para la selección nacional de fútbol, diversas voces se escucharon tanto a favor como en contra de que eso sucediera, teniendo en cuenta que se venía de sucesivos fracasos con entrenadores criollos, a saber: Luis García, Francisco Maturana, Javier Álvarez, Hernán Darío Gómez, Reinaldo Rueda, Jorge Luis Pinto, Eduardo Lara y Leonel Álvarez.

Y el antecedente con los técnicos de selecciones Colombia nacidos en otras latitudes, históricamente, no era del todo halagüeño. Exceptuando a Adolfo Pedernera, que clasificó al cuadro cafetero para el Mundial Chile 1962, los demás fracasaron, y no eran precisamente unos desconocidos: Fernando Paternóster, César López Fretes, Toza Veselinović, Blagoje Vidinić y Carlos Salvador Bilardo, por mencionar algunos.

El principal argumento en contra de un técnico foráneo era que “no conocía el medio”, excusa pueril para disfrazar en muchos casos el hecho de que así era imposible convertir al combinado patrio en una rosca exclusiva para jugadores de una determinada región del país, tal como había sucedido con los DT criollos en los últimos 25 años. Como alternativa se planteó que sí podía ser un extranjero, siempre y cuando fuera alguien que estuviera trabajando en el campeonato colombiano. No había mucho de dónde escoger, y los nombres de Julio Comesaña, Juan Carlos Díaz, Mario Vanemerack y Óscar Héctor Quintabani, viejos conocidos de la afición, fueron descartados por no tener demasiado background en cuanto a títulos ganados y figuraciones a nivel internacional se refiere.

Así las cosas, se concretó la firma con José Pékerman, ex futbolista argentino de los años sesenta y setenta, que tuvo un paso medianamente exitoso como jugador en el Independiente Medellín. Este orientador, que llevaba mucho tiempo sin pisar tierras cafeteras, de todas maneras mostraba a su favor un fuerte vínculo con Colombia, pues una de sus hijas nació en Medellín mientras él vivió y trabajó en dicha ciudad. Pékerman traía en su carta de presentación un palmarés bastante laureado como técnico en divisiones inferiores, comoquiera que fue tres veces campeón mundial juvenil al mando de la selección de Argentina.

No es un secreto para nadie que Pékerman fue recibido con recelo por un amplio sector de la dirigencia, la prensa deportiva y la hinchada, porque desde las primeras de cambio se vio que el estilo que se iba a manejar era muy distinto al que estaba acostumbrada la memoria colectiva colombiana desde 1985 cuando renunció el médico Gabriel Ochoa Uribe al quedar eliminada nuestra selección en el repechaje ante Paraguay. Era cada vez más evidente que se volvía a los días de las concentraciones herméticas, de cero declaraciones a la prensa de parte del cuerpo técnico y jugadores, y nula exposición mediática a cuanta tontería se le ocurriera a la radio y a la televisión poner a hacer a futbolistas y entrenadores. Esto, en un país folclórico y bullicioso como Colombia, no cayó para nada bien.

Los peores temores de algunos parecieron confirmarse con el sabor agridulce que dejaron los dos primeros partidos de Colombia en la eliminatoria dirigidos por Pékerman, con una victoria en Perú, jugando muy regular, y una derrota en Ecuador, en donde se jugó mal. Se le dio con todo al técnico gaucho. La garrotera, más que juzgar el desempeño del equipo dentro de la cancha, se centró en el silencio del DT y las pocas noticias que generaba la selección, buenas o malas. Al no tener con qué llenar sus páginas y espacios radiales y televisivos, los comentaristas investidos de seudoautoridades en materia de conocimientos sobre fútbol, se dedicaron a atacar a la selección.

Pero Pékerman no les dio gusto saliendo a responderles o a bravearlos. Siguió callado con su trabajo. En últimas, a él no lo contrataron para que viviera mojando pantalla en las secciones de chismes y farándula, o posando para las fotos de las páginas sociales de las revistas. Separó al equipo del ruido y la chabacanería habitual de estas zonas tropicales, y al tener en sus manos una generación privilegiada de jugadores, que no se veía desde los tiempos legendarios de Valderrama, Asprilla, Rincón et al, los resultados empezaron a darse.
Al término de los encuentros programados para este año de la fase eliminatoria rumbo a Brasil 2014, el panorama de la selección colombiana de fútbol es extraordinario. Con Pékerman en el banquillo técnico, Colombia jugó cinco partidos oficiales, de los cuales ganó cuatro y perdió uno. Anotó 10 goles y recibió dos. Con 16 puntos en la tabla y afincado en el tercer lugar, nuestro equipo tiene el camino expedito para clasificar sin mayores angustias a la cita orbital a celebrarse en tierras brasileñas.

Pero más allá de las frías estadísticas, el gran mérito de José Pékerman es el de haber recuperado la autoestima del jugador colombiano. Hemos dejado atrás las épocas en las que los futbolistas cafeteros salían con miedo escénico porque el rival del frente tenía X número de campeonatos mundiales encima o que sus figuras jugaban en las ligas más importantes del mundo. Ahora los de acá, si bien no han ganado todavía mundiales, ya militan en clubes de la élite futbolera, siendo además protagonistas de primer orden en las consagraciones de sus equipos en las copas europeas. Colombia le juega mano a mano al que le pongan por delante. Sin complejos. Cada uno de sus integrantes sabe —y está convencido de— que los del otro uniforme también son de carne y hueso. Que si se les golpea, se caen y si se les hiere, sangran. Que no son invencibles. Esta importante transformación de la mentalidad de nuestros futbolistas, y en particular, de los que han estado en el ciclo de Pékerman, puede, sin duda, llevar a la selección colombiana a realizar en Brasil una de las mejores figuraciones de su historia.

[Personajes deportivos del año I] Mariana Pajón, equipo olímpico de Colombia

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

12 dAmerica/Bogota noviembre dAmerica/Bogota 2012 23:15 COT

Mariana Pajón en el podio de Londres 2012

En este 2012, que sin duda ha sido memorable para el deporte nacional, Con los taches arriba ha elaborado un podio con las tres figuras que, en concepto de su autor, son las más destacadas de la actividad deportiva del año que está próximo a terminar.

De manera ascendente, el tercer lugar de los puestos de honor va para la delegación colombiana en pleno, que obtuvo su mejor desempeño a lo largo de la historia, luego de ochenta años de participación en los Juegos Olímpicos, desde aquella primera y tímida incursión en Los Ángeles 1932. Como se mencionó en este espacio en su debido momento, la hazaña se materializó en ocho medallas conseguidas por Jackeline Rentería (bronce en lucha, 55 kg), Óscar Muñoz (bronce en taekwondo, 58 kg), Yuri Alvear (bronce en yudo, 70 kg), Carlos Mario Oquendo (bronce en BMX masculino), Óscar Figueroa (plata en pesas, 62 kg), Caterine Ibargüen (plata en salto triple), Rigoberto Urán (plata en ciclismo de ruta), y por supuesto, Mariana Pajón (oro en BMX femenino).

Tal como sucede en las ceremonias de premiación, es el capitán o el líder del equipo el que recibe, en representación de sus compañeros, el trofeo, el diploma o el elemento que simboliza el logro obtenido de manera conjunta por todos, y en este caso, Mariana Pajón es quien levanta este reconocimiento virtual, por haber sido la ganadora de la máxima conquista de Colombia en las justas de Londres.

Esta bella bicicrosista antioqueña de apenas 21 años, y que aprendió prácticamente al mismo tiempo a caminar y a montar en bicicleta, tiene a su haber ya quince títulos orbitales, amén de los nacionales y de los ganados en las competencias continentales del ciclo olímpico, los cuales, dada su juventud, no hacen para nada aventurado el pensar que no son ni la mitad de los que conseguirá en lo que resta de su carrera deportiva. Es perfectamente comprensible que sea elegida deportista del año, tanto por el diario El Espectador como por Coldeportes-Acord. Su palmarés habla por sí solo. Lo merece, con todo y que el bicicrós no es precisamente el deporte más popular del país, pero sí uno de los que más momentos de alegría nos ha dado, junto con el patinaje.

A la par de su desempeño como corredora, se destaca en Mariana un espíritu solidario, reflejado en su vinculación a causas benéficas e iniciativas de apoyo a personas con necesidades, limitaciones o dificultades. Es también una persona a la que no se le ha subido la fama a la cabeza, que recibe los homenajes con humildad y se expresa con una sencillez que evoca al gran Lucho Herrera. Nunca se niega a que le tomen una foto con sus admiradores o a firmar un autógrafo en cuanto afiche u hoja de cuaderno le pongan enfrente. En pocas palabras, Mariana Pajón es una deportista completa dentro y fuera de las pistas.

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