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Columnas

Las voces de equinoXio

[CÍNEC™ bajo la lupa] X-Men, la trilogía

Columnas > Cómic en serio Por: Doctor Comic

25 dAmerica/Bogota Agosto dAmerica/Bogota 2010 12:41 COT

X Men

El siguiente es uno de tantos ejercicios que el Doc emprende cuando literalmente NO TIENE ABSOLUTAMENTE NADA QUE HACER, cosa que le imprime el sello de calidad a esta columna insólita, pero que cuenta con el aval de más de un lector trasnochado.

Como dije hace un tiempo, tenía ganas de regresar un poco en el tiempo para analizar con algo más de detalle algunas películas de Cínec que tienen ya su tiempo de haber sido estrenadas y en ese orden de ideas era justo y necesario darle un lugar a la saga de X-men. Más que profundizar en las historias lo que quiero dejar sentado aquí son los lineamientos que cada película siguió y sus similitudes o distancias con respecto al cómic original con el fin de que el lector desprevenido no quede perdido en esta urdimbre que es y siempre ha sido la historia de los afamados X-men.

[sigue...]

Cuando las paredes oyen

Columnas Por: Juan José Ossa

25 dAmerica/Bogota Agosto dAmerica/Bogota 2010 0:15 COT

El Carmen de Viboral, 1992

Hombre recostado sobre una pared, cerca de una ventana

Era un domingo por la mañana y la incertidumbre que había generado la catástrofe de la noche anterior ocurrida en el estadero “Mi casita”[1] de la vereda Campo Alegre no tardó en sentirse. La señora Sofía Paredes fue asesinada en su casa y su esposo, Albeiro Domínguez, fue trasladado de urgencia al Hospital San Juan de Dios del municipio de Rionegro, donde murió a causa de un infarto mientras le realizaban una intervención quirúrgica por las heridas de bala que había recibido la noche anterior.

Todo parecía indicar que el motivo del asesinato tenía que ver con un factor político, ya que Albeiro fue el primer alcalde de El Carmen de Viboral electo por voto popular y era una figura política en el municipio, él era la mano derecha del alcalde que en ese tiempo ejercía el cargo y era aspirante a una nueva candidatura. Aun así, no existían sospechosos. Como sucede en Colombia, el crimen parecía quedar impune. El Carmen sería víctima de Alzheimer colectivo y de aquel sentimiento de frustración por parte de los carmelitanos sólo quedaría un vago recuerdo que iría desapareciendo en la cotidianidad.

Tras las paredes

Una mañana, después de varias semanas del asesinato, una mujer caminaba agitadamente por las calles del pueblo, llegó a la Inspección de Policía y empezó a revelar detalles que podían ser la clave para encontrar a los asesinos de aquella noche. Dijo saber quiénes mataron a Sofía y a Albeiro.

La noche anterior, tres jóvenes en estado de embriaguez se habían sentado junto a la ventana de su casa, en medio de la borrachera y del sentimiento de triunfo que sentían, rememoraron en voz alta lo sucedido en el asesinato, el hijo de Albeiro, Fernando —cuarto de cinco hermanos, y que entonces tenía quince años de edad— los había contratado. Ella, aunque no salió ni se atrevió a mirar por la ventana los rostros de los asesinos, aseguró reconocer sus voces, porque dos eran vecinos suyos y eran hermanos.

Con base en esta información Fernando y los hermanos fueron retenidos, bajo las garantías que les ofrecía la ley por ser menores, y confesaron el asesinato, el cual Fernando había perpetrado con el fin de conseguir la herencia de sus padres. En los hechos apareció un cuarto implicado, un sujeto de dieciocho años, del cual no se sabe nada hasta ahora, pues huyó inmediatamente fueron capturados los otros.

Cómo sucedieron los hechos

Era un sábado por la noche, Albeiro y Sofía cerraron “Mi casita” a las diez de la noche, como de costumbre, y se dirigieron hacia su casa que se ubicaba en el mismo terreno; cruzaron el césped, entraron y cerraron la puerta con seguro para evitar los peligros del mundo exterior, ignorando por completo la oscuridad que rondaba dentro de su hogar. En un ritual semejante al de un gato que acorrala a su presa, ellos salieron de su escondite y los rodearon a ambos, que se encontraban víctimas del pánico y de la sorpresa. El ambiente fue invadido por el estallido de un proyectil ensordecido por los gritos, Sofía cayó muerta, y posteriormente Albeiro fue herido de gravedad, los agresores escaparon de la escena del crimen. Del asesinato sólo fue testigo su hermano menor, un bebé que dormía en su cuna y que no representaba peligro alguno para Fernando, por esto no tuvo necesidad de matarlo también.

Sus hermanos mayores estaban en Medellín. Él sólo tuvo que fingir inocencia, llorar junto con ellos por la muerte de sus padres en el funeral, asistir a las novenas y a las conmemoraciones que se hicieron en nombre de Albeiro, exigir justicia como lo haría cualquier víctima y esperar a que finalmente la herencia fuera repartida.

Como ya se mencionó anteriormente, entre los implicados en el homicidio sólo había un mayor de edad que escapó y para los demás la única condena legal que podían recibir era ser internados en un centro correccional de menores. En diciembre del mismo año (1992) los dos hermanos obtuvieron permiso para salir a visitar a su familia, pero antes de llegar a su hogar, ambos fueron asesinados. No se sabe quién lo hizo. De Fernando no se sabe mucho, sólo que salió de la correccional y se fue para Bogotá, no se sabe a qué —no regresó nunca a El Carmen— y que luego se fue para Cali donde murió abaleado. En comparación con sus hermanos no fue muy distinta su suerte, ahora sólo queda su hermana que vive en Estados Unidos con su hermano menor, al cual crió como un hijo.

¿Se hizo justicia?

Tal vez parezca un alivio que se encontraran los culpables del crimen, pero es lógico pensar que todo quedó impune. La justicia colombiana es muy flexible con las condenas que se aplican en los centros de reclusión, ya sean cárceles, o correccionales. No es una sorpresa que Fernando no obtuviera una condena mayor y que haya muerto en Cali, después de casi diez años de asesinar a sus padres, como un ciudadano libre. Tampoco será una sorpresa cuando Luis Alfredo Garavito salga libre gracias a su buena conducta, y su condena inicial de 60 años termine rebajada a entre doce y dieciséis años. Tal vez también quedará la pregunta de si se hizo justicia.

Puede que sea imposible pedirlo en un país donde el mismo Estado comete atropellos contra los ciudadanos para justificar su ineficiencia. Recuerdo que una vez un conocido mío fue “capturado” en un teléfono público por el DAS (expertos en espionaje y en hacer chuzadas telefónicas a personajes como los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, periodistas, sindicalistas, profesores y trabajadores de toda índole) mientras llamaba a su esposa durante su hora de almuerzo en el trabajo, ya que supuestamente desde este teléfono se estaban realizando llamadas extorsivas a un restaurante. Después de que pasara varios meses en la cárcel “confirmaron su inocencia”. Hasta donde supe, el Estado no le dio dinero de reparación por los daños físicos y emocionales. ¿Acaso ellos no son victimarios?


[1] Varios nombres, tanto de lugares como de personas, han sido cambiados para proteger la identidad de los protagonistas.

No todo el que busca está perdido

Columnas > Renglones de viento y fuego Por: Ramón

17 dAmerica/Bogota Agosto dAmerica/Bogota 2010 0:11 COT

“Not all who wander are lost” 
- J.R.R. Tolkien

Todo se agita entre las aguas. El confort de los últimos meses se revuelve entre la ahora turbia atmósfera que te rodea, dando paso a una extraña luz al final del túnel. Et voilà! Aquí estás de nuevo. Toca repetir curso, repasar las asignaturas pendientes. Qué rollo.

Curiosamente, los años más despiertos de esta etapa pasarán a ser los más borrosos en tu edad adulta. Hoy, sientes la vida escurrirse a casa minuto como arena del reloj entre los dedos de tus manos, llenas de tantas e importantes cosas que hacer cada día…

Has visto pasar ya muchas lunas y todo sigue cual agua estancada. Solo sabes que has sido arrojado a este mundo, que estás demasiado dormido para recordar nada del pasado, y que te sobrecoge la amarga sensación de que no llevas el control del purasangre que cabalgas.

Paisaje nocturno

Entre la incomprensión que te embriaga, analizas entonces aquellas verdades de la realidad a las que puedes aferrarte. Pasas al menos un tercio de tu vida soñando, y no conoces nada sobre los sueños. Llegará sin falta el día en que dejes esta tierra, y no conoces nada sobre la muerte. Curioso, reparas, que es acerca de las más firmes verdades de nuestra existencia sobre las que los de tu especie parecen desconocer más. 'Qué mundo este', ríes.

Una sobrecogedora sensación de vértigo recorre tu espina dorsal, ahora que comienza a temblar bajo tus pies el suelo sobre el que tu falsa seguridad se ha asentado siempre. Pero ya no hay espacio para el titubeo. Te aferras con coraje a tu corazón, recordando aquel día en que leíste algo acerca de que quien busca encuentra. Quizá todo empiece a desvelarse sobrevolando ese desconocido y maravilloso plano onírico del que otras veces has oído hablar. Porque si algo también sabes es que en esta realidad que ya conoces solamente se encuentran las preguntas.

Y es ahora, cuando sientes firmemente en tu interior que no todo el que busca está porque está perdido.

Pasatiempo: Odiar

Columnas > Limpia - Mente Por: Johanna Pérez Vásquez

12 dAmerica/Bogota Agosto dAmerica/Bogota 2010 16:51 COT

Conozco personas a quienes les apasiona encontrar motivos de odio verdadero y profundo, seres a los que la sola posibilidad de lanzar sus ataques contra un blanco jugoso y distraído les hace brillar los ojos, individuos que salivan de sólo pensar en los chismes que podrán esparcir acerca de alguien, más aún si tendrán la oportunidad de crearlos.
 
Generalmente noto la existencia de estos personajes cuando se sueltan, cuando sienten la confianza suficiente para dejar fluir sus agresiones abiertas o escondidas. En otras ocasiones los reconozco porque me corresponde ser el objetivo a destruir.
 
Aunque no soy coleccionista profesional de agravios y quejas, me sé muy capaz de revivir todo tipo de recuerdos, basada en las emociones que me produjeron las experiencias que los imprimieron en mi cabeza, por eso recuerdo con bastante claridad las veces que recibí críticas, fundadas o no, con toda la intención de herirme. Han llegado de variados lugares, desde bienintencionados amigos preocupados por mi eterna adolescencia, hasta de enemigos hechos a la ligera y sin ganas.
 
Lentamente estoy aprendiendo que no debo tomar decisiones ni evaluar situaciones estando cansada. La falta de sueño es equivalente al exceso de alcohol en la sangre, todo se ve distinto, más grave, más iluminado o más bonito de forma intercalada, por lo que prefiero dormir bien, esperar a que se retiren los efectos del guayabo (también conocido como resaca) antes de emprender las sendas elegidas. Sin embargo soy consciente de que no todos actúan así.
 
Algunos individuos tienen unas vidas tan aburridas y miserables, tan monótonas que han asesinado su imaginación, al punto que sólo pueden tener emociones fuertes siguiendo con las pautas que traen desde antes. Están aquellos que olvidaron (sí, para colmo perdieron la memoria también) otras formas de diversión distintas a lanzar críticas destructivas y empollar huevos de resentimiento. Se sienten conformes y menos incómodos sentándose en sus nidos de espinas para producir veneno hacia otros. Pueden pasar meses, años, incluso décadas y ellos seguirán esperando el momento en que sus objetivos caigan en desgracia, para anunciar a su audiencia que se ha quebrado la cáscara, que el engendro ha salido para permitirles gozar con la desgracia ajena, sin embargo esto no siempre ocurre.
 
Hay épocas durante las cuales las personas tienen los problemas de siempre: pierden el trabajo, se enferman, sufren robos, deben realizar reparaciones locativas y demás, para luego volver a emplearse, montar un negocio, recuperar la salud, irse de compras o disfrutar de la remodelación, con lo cual cometen un grave error, intentan ser felices, en algunos casos lo logran. El odiador aficionado sentirá como una traición personal que alguien más, alguien que no sea el, obtenga beneficios con esfuerzo, aun cuando no desee lo conseguido por otro, porque este ejemplar siente como una ofensa dirigida expresamente hacia el, cualquier suceso positivo que le ocurra a los demás.
 
Me estaría declarando mentirosa si negara que por temporadas el exceso de problemas y la falta de optimismo me han tentado a ejercer este pasatiempo, sin embargo con los años he aprendido que el tiempo y energía que pierdo odiando a otros, podría invertirlo provocándoles yo misma las desgracias o creando éxitos propios que les permitan a los odiadores amargarse solos.
 
He descubierto que el último método es más divertido y productivo, por eso prefiero reírme con frecuencia, hasta de mis errores, antes que desgastarme eligiendo gestos, palabras y medios para responder ofensas ajenas, que sólo me quitan espacio para llegar a los lugares donde realmente deseo estar. Esta es la forma que he elegido para amordazar a los odiadores.
 
 
Esta columna también está publicada en mi blog Licuc

[Interludio] Los colegas en el cómic

Columnas > Cómic en serio Por: Doctor Comic

11 dAmerica/Bogota Agosto dAmerica/Bogota 2010 0:01 COT

En el mundo del cómic existe una gruesa galería de héroes y villanos que se han entregado de lleno al estudio de la ciencia en muchas facetas, más allá de lo que en el mundo real podría esperarse y, obviamente, de un modo mucho más divertido.

Estos doctores rompen el esquema que tenemos del científico como un viejo añoso y misógino sepultado entre libros y notas, para mostrarnos esa otra cara de la ciencia, la ciencia loca y desligada de cualquier restricción ética donde todo vale, incluso la experimentación arriesgada en sí mismo o en las más diversas criaturas.

A continuación una lista de los más notables Docs en los cómics:

[sigue...]

A la memoria de Harvey Pekar

Columnas > Cómic en serio Por: Doctor Comic

27 dAmerica/Bogota Julio dAmerica/Bogota 2010 14:07 COT

Quisiera hacer un paréntesis y ponerme dramáticamente serio pues la noticia me cayó como baldado de agua fría. El asunto de la muerte, sobre todo de la poquísima gente que me cae bien, me causa mucha impresión y me es difícil afrontarla con el cinismo habitual. De ahí que dedique estas cortas líneas a una persona que se merece todo mi respeto y admiración.

El pasado 12 de julio partió de este mundo uno de los creadores de cómic más honestos de la historia, cuya muerte estaba de algún modo anunciada tras superar un cáncer hace algunos años. Sin embargo, pese a que la salud no lo acompañó, sí tuvo toda la fortaleza de alma para encarar el llamado “sistema” y convertirlo en una parodia aguda y cínica a través de su celebrada obra American Splendor.

En este punto, algunos lectores habrán caído en cuenta de quién era Harvey Pekar, en parte gracias a esa gran película de hace unos años que retrató de modo respetuoso y profundo la persona de este eterno empleado consumido por los demonios del fracaso y la desazón en un mundo que sólo es alegre para quienes aprenden tempranamente a vivir del usufructo y el dolo. 

Harvey Pekar creó toda una nueva línea de cómic independiente, al margen de un mercado netamente superheroico y convirtió su propia vida en la línea argumental, fenómeno sin parangón en la historia del cómic, pues aunque existen creaciones intimistas que recrean hechos reales, en ninguna es el mismo creador el protagonista directo de los hechos.

Por ende se diría que este antihéroe de cómic no luchaba en pos de ninguna causa, ni enfrentaba villanos con trajes vistosos ni tenía ninguna habilidad especial, sólo era un tipo corriente, atrapado en un mundo aburrido y enfrentado a toda esa cotidianidad que puede llegar a aplastarte si no la tomas con algo de ironía, cinismo y fino humor negro. 

Harvey Pekar nos ha dejado y lo curioso es que su personaje deberá partir junto con él, pues sus aventuras ya no son de este mundo…esto  también rompe todos los cánones que se tienen con personajes de cómic, hace tiempo hablé de lo relativa que puede ser la muerte en los cómics, pero aquí es definitiva, Harvey ha muerto, en el mundo real y en el papel… LARGA VIDA A HARVEY L. PEKAR.

El Tour sigue hablando español

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

27 dAmerica/Bogota Julio dAmerica/Bogota 2010 4:43 COT

Alberto Contador

El título obtenido por Alberto Contador en la edición 97 del Tour de Francia es otro eslabón dorado para continuar con esta impresionante cadena de éxitos del deporte y de los deportistas de España, que incluye en lo que va del año al Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010; en tenis las victorias de Rafael Nadal en Roland Garros, Wimbledon y los Masters de Montecarlo, Roma y Madrid; el liderato actual del escalafón de motociclismo GP con Jorge Lorenzo; y la destacada participación de Fernando Alonso en la presente temporada de la Fórmula Uno de automovilismo.

Alberto Contador, en otros tiempos gregario de equipo y destinado a trabajar para que los demás compañeros ganaran, es hoy un referente obligado del ciclismo mundial. Esta tercera ocasión en la que se subió a lo más alto del podio en los Campos Elíseos de Paris, ha sido quizá la más dura. Si bien es cierto que el año pasado se tuvo que ganar el liderato del equipo a pulso, eclipsando al mismísmo Lance Armstrong y haciéndolo trabajar para él, en esta ocasión, libró un reñido cabeza a cabeza por el maillot amarillo con el corredor luxemburgués Andy Schleck, al cual solamente vino a arrebatarle la posición de privilegio en la polémica etapa 15, entre Pamieres y Bagnères de Luchon, cuando Schleck iba encabezando la escalada y repentinamente a su bicicleta se le soltó la cadena. Contador, que estaba detrás de él, aligeró su paso y siguió de largo.

Para muchos, esto fue un gesto de falta de juego limpio del ciclista español, pues sacó provecho de un competidor que estuvo momentáneamente en desventaja por un desperfecto mecánico. Para otros, entre los que me encuentro, Contador no cometió ninguna falta, ni le jugó sucio a su rival, porque lo que hizo no está penado por el reglamento de la carrera, ni por las normas ciclísticas mundiales. No existe un solo ítem que obligue a un corredor o grupo de corredores a esperar a un ciclista o grupo de ciclistas, si se produce un accidente o una falla mecánica. Es más, en el video, parece que Contador ni siquiera se dio cuenta de lo que le pasó a Schleck, y no tenía por qué detenerse a ver qué le había ocurrido. Tampoco era necesario que pidiera disculpas públicas, porque él no hizo nada ilegal.

De todas maneras, la diferencia de 39 segundos que allí logró el pedalista español fue a larga la que le permitió ser campeón. Como una forma innecesaria de desagravio con Andy Schleck, en la etapa 17, cuya meta era el mítico Tourmalet, Contador y éste llegaron juntos a la línea de sentencia y el ibérico dejó que Schleck ganara la fracción, poniendo fin a una supuesta enemistad entre ellos. Lo que sí queda planteado a futuro inmediato es una sana competencia entre dos de los más importantes ciclistas del presente y que se seguirá dando en todas las carreras en las que se encuentren de aquí en adelante. Contador, entretanto, se consolida como el mejor exponente del ciclismo español en este siglo, y con cada trofeo que levante, irá afianzado su estatura histórica, junto a compatriotas suyos como Federico Martín Bahamontes, Luis Ocaña, Pedro Delgado y Miguel Induraín.


Nota del autor: Con los Taches Arriba regresará en septiembre.

Lo esencial es invisible a los ojos

Columnas > Renglones de viento y fuego Por: Ramón

26 dAmerica/Bogota Julio dAmerica/Bogota 2010 20:06 COT

“Toda la oscuridad del mundo jamás podrá apagar la luz de una vela”.

Como si de un cuento de hadas se tratase, dibuja un pequeño planeta en el que vivir, hecho a tu medida. Como nuestra tierra, pero a escala personal. Llénalo de tu gente, tu vida diaria, las cosas que te gustan. También le pondremos mucha vida para que sea maravilloso. Especies de flora y fauna. Sol, lluvia, y también mágicas tormentas de verano con su olor de tierra mojada.

[sigue...]

Harta del fútbol

A ojo picado > Columnas Por: Margot

19 dAmerica/Bogota Julio dAmerica/Bogota 2010 4:45 COT

Gañín: harta del fútbol

La autora publica sus caricaturas en Los dibujos de Margot.

¿Para qué People En Español si existe Facebook?

Columnas > Limpia - Mente Por: Johanna Pérez Vásquez

15 dAmerica/Bogota Julio dAmerica/Bogota 2010 16:21 COT

 
Hace algo más de 2 años abrí mi cuenta en esta famosa red social, tras la insistencia de un par de amigos míos, pero poco después ya me estaba arrepintiendo. Víctima de mi curiosidad husmeé el perfil de un ex novio y descubrí que estaba estrenando pareja.
 
Hoy los arrepentimientos no me abandonan. Mientras se hace cada vez más popular 1984, la novela de George Orwell, yo sigo teniendo episodios psicóticos en los que espío hasta la última foto del álbum de un contacto, que estoy a punto de borrar, como si con eso pudiera aprender de memoria todo lo que no podré volver a ver, cuando me quiten los permisos para acceder a su información privada.
 
Las fotos me obsesionan, me cuestionan, me hacen sobreanalizar más que de costumbre. Me gusta imaginar que si las parejas sonríen con la misma amplitud tendrán un largo futuro juntos, pero si en cambio ella muestra todos sus dientes y él sólo dibuja una curva con sus labios, me convenzo de que la catástrofe está a la vuelta de la esquina. Sin embargo parezco tener compañía en mi compulsión hacia las imágenes.
 
Ya perdí la cuenta de las ocasiones en que alguien paró la fiesta para hacer una sesión fotográfica, justo cuando a todos les salía divinamente coordinada la coreografía de La Macarena, aun con la borrachera que tenían. Tampoco sé cuántas veces vi a compañeras de clase salir corriendo al baño para maquillarse, porque ya se venía el fotoestudio, ni los berrinches que tuve que presenciar porque les tomaron una foto casual y no salieron sonriendo. Obligaron al fotógrafo aficionado a borrar en su presencia la imagen maldita, de lo contrario lo acosarían hasta el cansancio para impedir que imágenes tan antiestéticas vieran la luz.
 
En algún punto los realities perforaron los ideales de la sociedad y la gente se convenció de que para ser legítimamente exitoso es necesario mostrarlo, es requisito exhibir a cuántas fiestas se asiste, cuántas playas se visita en las vacaciones y la multitud de amigos que se tienen. Es más, algunos expertos en relaciones públicas afirman que la mejor forma de mantenerse en el closet, si se es gay, consiste en hacer un acuerdo con una hermosa amiga para que salga en las fotos haciendo las veces de pareja, con este simple acto se logrará callar a los críticos y se los obligará a decir frases como: “Yo a Ricardo no lo bajaba de gay hasta que vi la foto de su novia en Facebook, es hasta bonita”, comprobando el poder de validación, en el mundo real, que tiene la red.
 
Actualmente tengo menos de 100 contactos en mi cuenta, es de acceso público y todas las fotos, donde se me podía reconocer fácilmente, salieron de ahí, igual que las etiquetas que me habían puesto los demás o las que yo misma situé sobre mi miopía. Ahora mi perfil de Facebook sirve para promocionar mis textos, los que se leen aquí o allá, no para alimentar el morbo ajeno. Mis datos en esa red social son inútiles para aquellos personajes, tan oscuros como yo, que intentan establecer mi nivel de felicidad viendo fotos mías y de mis amigos.
 
En este orden de ideas yo soy una total fracasada, nadie me invita tragos, no me bronceo al lado del mar y nadie me habla. Esos que tengo agregados en Facebook, son un grupo de samaritanos que se apiadaron de mis inexistentes habilidades sociales y me agregaron para que no luciera tan anormal.
 

Es hora de que lo reconozca: no tengo amigos, soy insoportable, Facebook es la verdad del mundo. Ese sujeto a quien oí hablar a escondidas, mientras hacía que leía en el autobús, tenía razón. Quien no está en la red social no existe, quien no sonríe en los álbumes no es feliz. Yo no soy feliz y como tengo menos de 100 contactos soy una paria a quien nadie se acerca, ni siquiera cuento para las estadísticas, soy una vagabunda porque en caso de emergencia, en caso de necesitar contactos para lograr un trabajo o pedir un favor nadie me auxiliaría, al fin y al cabo quien no tiene amigos virtuales es sólo un fantasma en la red.

 

 
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