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Columnas

Las voces de equinoXio

Novena al Niño Dios

Columnas Por: Fabio Villegas Botero

17 dAmerica/Bogota Diciembre dAmerica/Bogota 2011 17:07 COT

El 16 de diciembre es un día muy especial, sobre todo en Antioquia. En todas las familias nos reunimos a rezar la novena al Niño Dios. Una tradición que viene desde épocas remotas y que ahora se ha popularizado de tal manera que se reza en radio y televisión, no menos que en parques, plazas, empresas, instituciones públicas y privadas de toda clase. Hasta en las iglesias. Y digo que hasta en estas, porque, aunque es una práctica religiosa profundamente cristiana, curiosamente, por muchísimo tiempo no tuvo lugar en las iglesias, sino en las casas de familia. La iglesia, desde tiempos remotísimos, dedicaba los actos de culto, Santa Misa y rezo del Breviario por sacerdotes, monjes y monjas, a celebrar el Adviento, varias semanas de preparación para la venida del Salvador el 25 de diciembre.

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La CELAC ignorada

Columnas Por: Fabio Villegas Botero

9 dAmerica/Bogota Diciembre dAmerica/Bogota 2011 21:39 COT

El fin de semana pasado, se creó oficialmente en Caracas, capital de Venezuela, la CELAC. Los jefes de Estado y de Gobierno de 33 países del Continente formalizaron el nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, un foro regional que constituye un escalón más en el intento de integración y que implica el adiós del Grupo de Río, absorbido por el nuevo bloque. No era algo improvisado, ni un engendro de la cabeza del Presidente de ESA nación. Como se expresa en el punto 20 de la Declaración emitida al final de la cumbre: “En el marco del Bicentenario de la independencia, nos hemos reunido los 33 países de América Latina y el Caribe, luego de los esfuerzos concretados en la Cumbre de América Latina y El Caribe (CALC) realizada el 17 de diciembre de 2008 en Salvador de Bahía y la Cumbre de la Unidad realizada en Cancún el 23 de febrero de 2010, para poner en marcha la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)” (Nótese que todo esto se hizo en el gobierno anterior al actual). Parece increíble que un foro de tal magnitud, pasara casi ignorado en nuestro país, pues ni siquiera le valió un titular destacado en la prensa escrita o la televisión. Diría que las razones principales deben ser dos. Que lo presidió el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y que se considera como un rechazo a la OEA.

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El Capitán América… a fondo (2a. parte)

Columnas > Cómic en serio Por: Doctor Comic

7 dAmerica/Bogota Diciembre dAmerica/Bogota 2011 20:52 COT

Los setenta

Capitán América

En los años setenta, Vietnam había probado ser un fiasco total y la guerra fría estaba en su momento más candente. Era obvio que esta realidad mundial enmarcara mucho de las aventuras del Capi, aquí se lo ve muy involucrado con SHIELD, la agencia de contraespionaje por excelencia de la Marvel, y las historias se centraban en continuas amenazas de países u organizaciones extranjeras que querían dominar el mundo, tales como HYDRA o AIM. Pese a lo repetitivas que llegaran a ser las tramas, se mantenía una constante y era que Steve Rogers trabajaba casi a regañadientes en estos conflictos. Su intervención se podía definir como una obligación con su país más que un verdadero deseo de patear traseros terroristas (cosa que le encanta a Nick Fury, el director de SHIELD).

Este Capitán América es más un aliado en la lucha que un directo participante de la misma, vemos que sus convicciones de libertad y justicia están muy por encima de las fronteras entre los países e incluso durante esta etapa se da un primer momento crítico en su vida, cuando decide desprenderse de su identidad y dedicarse a fines más altruistas y contestatarios. Es en estos años que se convierte en el Nómada, un héroe marginal que va por la libre sin seguir órdenes gubernamentales… pero bueno, al fin de cuentas Steve Rogers es y será siempre el Capitán América y este momento breve de autonomía queda atrás para volver a su escudo y traje original.

Capitán América

Quizás el Capi sea visto en muchas ocasiones como un soñador de causas perdidas, pero si uno examina la psiquis de Steve Rogers se da cuenta de que es tal vez el héroe de la Marvel con la personalidad más sólida y las convicciones más fuertes. El problema radica en que el peso de la imagen lo hace ver como un icono de un país antes que un luchador de la justicia, eso quizás choca con la comunidad más contestataria y sin embargo este Capi siempre logra imponerse con su carisma pues, como dije antes, es un líder nato (además de que muchas veces se larga con unos discursos larguísimos pero profundos).

A finales de la década de los setenta, el Capi sufre una crisis de identidad, pues parte de sus recuerdos antes de convertirse en supersoldado están revueltos y ve la necesidad de sacudirse un poco la imagen de líder para tratar de reencontrarse consigo mismo y acomodarse a la sociedad, y así reforzar su identidad civil de Steve Rogers. Este salto a una nueva vida cotidiana es el marco que da inicio a las aventuras del capitán en los años ochenta, un nuevo aire que traería más de una sorpresa al lector habituado a las peleas, los espionajes y las crisis mundiales que gobernaban las páginas del Capi… pero eso queda para la próxima semana.

[Leer la parte 1]

El conflicto armado en Colombia

Columnas Por: Julián Rosero Navarrete

5 dAmerica/Bogota Diciembre dAmerica/Bogota 2011 14:02 COT

Es verdad. El título del presente artículo parece el flamante título de algún trabajo investigativo de cualquier universidad TOP en Colombia o en su defecto, de autoría del reconocido académico Marco Palacio. No obstante, este tema es tan vital y fundamental en Colombia, que deberían existir millones y millones de títulos así disponibles para todos los colombianos, desde complicadas disertaciones académicas hasta artículos en revistas pertenecientes a la gama TV y Novelas. En Colombia, la falta de un profundo conocimiento histórico ha vuelto al colombiano de “a pie” un completo sonámbulo, un manipulable zombi de los impactos claramente mediáticos.

Hace varios años, en equinoXio, quien les escribe publicó un artículo que hacía referencia a la inefectividad de la política bélica, pues el gobierno llevaba cerca de “7 años” enfrentando militarmente a las FARC y no había tenido un impacto contundente (por ejemplo, obligar a desmovilizarlas por completo). En ese momento, algún forista identificó que había una confusión respecto a que se llevaban “7 años” de política bélica y por tanto, juzgaba de “mentiroso” el contenido del artículo a partir de esa confusión. Efectivamente, él tenía razón, pues apenas habían transcurrido 5 años de la denominada Política de Defensa y Seguridad Democrática. El comentario en ese momento fue que a pesar de llevar 5 años, o 7 años, la política bélica nunca sería realmente efectiva y, claramente, se hizo esa aclaración en un artículo publicado un par de años después. Hoy, finalizando el año 2011, llegando a los 10 años de iniciada esa política, el que con cada comandante del Estado Mayor Central abatido se hable del “comienzo del fin de las FARC”, después de 10 años, se hace ridículo y risible que en realidad se acabe por la vía militar a este grupo guerrillero y más aún, que el colombiano “de a pie” se siga creyendo ese cuento.

El “Bombardeo de Marquetalia” (punto de inflexión en la historia de Colombia), ocurrido en 1964, fue supuestamente encaminado con el fin de acabar con los focos rebeldes o lo que en octubre de 1961 el histórico líder Álvaro Gómez Hurtado llamó “las repúblicas independientes”. Supuestamente, tras los confusos hechos en que el líder guerrillero Guadalupe Salcedo fue asesinado en 1957 (para quién no “le suene”, era el Marulanda, el Cano, el Timochenko de la época), la guerra en Colombia iba a cesar pues dejaba acéfalas las resistencias liberales a lo largo del país. Después de la masacre de Anorí (Antioquia) en 1973, la toma a sangre y fuego por parte del Ejército de esta población iba por fin a derrotar las estructuras del ELN, y se le dijo al país que supuestamente este grupo guerrillero por fin había sido exterminado (como se ha dicho a la opinión pública los últimos 30 años). El Estatuto de Seguridad expedido en el gobierno de Turbay Ayala en 1978, supuestamente, con todos los percances en materia de derechos civiles y sesgo de libertades que produjo, iba a por fin a acabar con el problema de la insurgencia en Colombia. Sin ir más lejos, la Política de Defensa y Seguridad Democrática nos ha tenido cerca del “por fin” y del “principio del fin” desde hace poco más de 9 años.

Después de esta breve reseña de los “por fines” y “principios del fin de la insurgencia”, cabe hacer una pregunta fundamental: ¿cómo va ser el colombiano “de a pie” tan pendejo de creerse siempre el cuento que la salida bélica es la salida? ¿Cómo va a ser tan estúpido de dejarse introducir en la atmósfera de la “guerra contra el terrorismo”, de pagar un 5% del PIB anual en defensa desde hace 10 años, de sostener un Ejército de poco más de 300.000 efectivos con todas las necesidades en materia social pendientes, de soportar los gobiernos más corruptos (casualmente, los más bélicos) por un breve “principio del fin” o a la espera de un “por fin”?

El día de mañana, como hace un par de años, la gente saldrá a la calle a marchar en contra del secuestro y claramente, en contra de las FARC. La política bélica sólo ha sido costosa en materia financiera y social y, así mucho furibista acérrimo y guerrerista consagrado se escandalice, no ha sido efectiva en su cometido. Ha tenido sólo un par de golpes mediáticos, y ha tenido últimamente un desfile anual de “comandantes”, tomado como “la gran victoria”, tildando de bobos a los millones de colombianos que no perciben que hay una cola de cerca de 8.000 hombres para ocupar el puesto de Comandante de las FARC. Colombiano de “a pie”, tenga sentido común: si piensa que un comandante abatido al año acabará con la violencia del grupo guerrillero, entonces se requerirán de 8.000 años (1 por cada efectivo de las FARC en cadena de mando), cerca de 400 veces el PIB para lograrlo, casualmente, el costo de refundar la patria unas 100 veces.

No más guerra

Columnas Por: Fabio Villegas Botero

2 dAmerica/Bogota Diciembre dAmerica/Bogota 2011 9:27 COT

¡Qué difícil escribir sobre la violencia en el país, cuando vamos de sobresalto en sobresalto! Hace pocos días era la muerte a manos de las fuerzas militares del máximo jefe de la guerrilla y ahora el asesinato de cuatro miembros de esas mismas fuerzas militares a manos de la guerrilla, sea o no en retaliación. Y, mucho más difícil, cuando parece que se impone el llamado “lenguaje políticamente correcto”, es decir, que no puede herir susceptibilidades de quienes no admiten cuestionamiento.

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El Capitán América… a fondo (1a. parte)

Columnas > Cómic en serio Por: Doctor Comic

30 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2011 0:03 COT

Capitán América

¡Oh, caro y ocioso lector! Si has seguido este periplo de publicaciones equinoxiales en esta columna absurdamente llamada Cómic en serio, ya os ha quedado claro que en este asunto del noveno arte se sostienen mis delirios…

¿Suena medio a Shakespeare? En fin, la idea es que tengo que reconocer que en estas dos semanas de ausencia se me ha pegado algo del estilo lírico del cómic, sobre todo del característico en las décadas de los setenta, ochenta y noventa; más específico, el estilo narrativo de la Marvel Comics, y aún más puntual: las traducciones al castellano made in España.

En fin, la cuestión es que en dos semanas de vida he completado la maniaca tarea de devorarme casi 25 años en secuencia de la historia del Capitán América (es en serio), todo gracias a la buena fortuna de que existan tipos aún más desocupados que yo para tomarse la molestia de escanear la serie completa a partir de las publicaciones de la editorial española Forum y más aún, tomarse el trabajo ingrato de colgarla en la red en aquella deliciosa locura informática que es Taringa.

Antes de hablar del Capi (a fondo como señalé), me parece justo que el lector sepa a cuento de qué va esta serie de artículos. Bueno, debo confesar que sufro de un desorden mental a pequeña escala conocido popularmente en psicología como obsesión compulsiva e ideación fija; es decir, en términos coloquiales, que ¡si se me mete algo en la terca cabezota no me lo saca nadie!

El pasado 31 de octubre se me ocurrió disfrazarme del Capitán América (sí, me disfrazo y me hago mi propio disfraz cada año ¿y qué?) y luego de haber visto la película, de la cual quedé muy satisfecho (esta frase tal vez traerá de la tumba virtual a cierto trollcito, pero ¿y qué?)… y me dije que todo estaba dado para que de una vez por todas me desatrasara de los grandes huecos que siempre había tenido en la historia de Steve Rogers (a. k. a. Capitán América, por si acaso).

Como dije al principio, fue asquerosamente fácil encontrar el rastro del Capi y para colmo en español. Lo que si me dejó a punta de psiquiátrico fue la lectura continuada, pero bueno, este programita magnífico llamado Cdisplay hace la lectura de cómics virtuales mucho más cómoda.

Capitán América

Ahora bien, ¿por dónde empezar? Tal vez por lo primero que encontré: unas publicaciones traducidas al español que arrancan nada menos que en 1977, pero que corresponden a la friolera del número 123 de la colección original del Capi. Aquí hay que aclarar, antes de que algún obseso de los números saque calculadora, que el título original del Capitán América se vino a publicar durante la II Guerra Mundial, a principios de los cuarenta, y que se suspendió al alcanzar el número 44 si no estoy mal. Luego, en los sesenta, la Marvel Comics, al mando de Stan Lee, trajo de nuevo al Capi, en principio como parte del grupo Avengers y luego en solitario, pero continuando a partir del número en el que se quedó; es decir, el 45 si no estoy mal tampoco.

Es muy básico lo que se sabe de la historia del Capitán, pero si uno lo ve bajo la lupa es el héroe más viejo de todos en la casa Marvel y, pese a ello, si su uniforme ha variado algo en casi setenta años de historia haya sido muy poco. Podría parangonarlo con Superman en este aspecto y en otros de tipo icónico que analizaré más adelante. Lo que sí es un hecho es que su presencia en la vida real es un hecho palpable, mientras los aviones de guerra llevaban tatuado el cuerpazo de Betty Page, los soldados en el frente gozaban con los cómics del Capi.

Y es que lo que me ha atrapado de su mística tras esta lectura de una saga que atraviesa tres décadas es la constante mental del personaje, su desenvolvimiento ante crisis personales terribles que lo vuelven muy humano y cercano, lo hacen creíble, verosímil y permite que la gente se identifique con él, caso que hasta hace poco pensaba solo se aplicaba a héroes Marvel como Spiderman, Punisher, Wolverine o Hulk.

Steve Rogers es un tipo en desfase temporal, tiene traumas de guerra serios, ha visto literalmente el rostro de la muerte y lo sigue viendo con su enemigo perenne Red Skull, es un desastre para las relaciones amorosas, carga un liderazgo innato que no pidió tener y con todo y eso sus convicciones se mantienen intactas… si eso no es un modelo a seguir no sé qué lo será, eso le da valor como icono y quizás es lo que hace que sea un símbolo que trascienda más allá que a la misma Marvel Comics.

Entonces mis razones para escribir este seudo-homenaje-semblanza-biografía, o lo que sea, se sostiene en la base de tratar de mostrar el trasfondo que ha constituido un icono norteamericano del capitán. Aquí espero que no se detenga el lector en mamertadas o mochiludeces del favoritismo a los yanquis, del imperio capitalista y todos esos discursos trasnochados que harto tuve que aguantar en mi paso por la universidad pública. El interés de los tres futuros posts es llegar a la raíz del mito y del héroe super humano que se me escapa siempre que intento analizar a Superman… la razón del tropiezo es obvia, Superman es y será siempre un alien, vino de las estrellas, se siente más como un semidiós que como el “super hombre” visionado por Nietzsche.

Eso le da sabor a la historia de Steve Rogers: él si es un humano, nació en este mundo y se forjó en la ciencia avanzada para luego llevar su nuevo estado evolutivo a un punto de perfección que solo se debe a algo aún más humano: VOLUNTAD.

En fin, solo espero no aburrir al lector con lo que se avecina, nos vemos en ocho días si no les da pereza o se les pierde el enlace.

Fonemas y grafemas

Columnas Por: Fabio Villegas Botero

19 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2011 4:25 COT

Este es el título del primer capítulo de la Ortografía que las Academias de la Lengua hicieron oficial desde el año pasado. Es un largo capítulo de 188 páginas que bien podría sobrar si nos atuviéramos a lo que esa gran obra de casi 800 páginas nos propone en la pág. XLVII de la Información Preliminar: “Símbolos usados para la representación del español”. En total son 24, cinco vocálicos: a, e, i, o, u, y 19 consonánticos: b, ch, d, f, g, j, k, l, ll, m, n, ñ, p, r, rr, s, t, y, z (como se ve, no se requieren: c, h, q, v, w, x. De pronto se podrían eliminar: ll, z, aunque esta última la podrían utilizar los pocos que la pronuncian, ya sea que la escriban Z o C).

“El fonema", dicen las Academias, "es la unidad mínima en el plano fónico, y el grafema, la unidad mínima distintiva en el plano gráfico”. Es decir, que así como cada sonido difiere de otro en las palabras del habla: p, en pato, cato, gato, mato…, así, cada letra y aun dígrafo (ch, rr) debería corresponder a cada fonema. El lío grande es cuando una letra, más que grafema, puede corresponder a varios fonemas diferentes: c, s, z, k, q, x, o un mismo fonema se puede representar con varias letras: s con s, c, z, y así muchos más.

Lo que quisiera destacar en breves palabras es más bien algo que poco reflexionamos, si es que siquiera lo hemos investigado. ¿Quién inventó el alfabeto? Hay multitud de objetos que utilizamos a diario y que si nos los tuviéramos nos sentiríamos como de otro mundo, pero que no sabemos de donde vienen y menos quién los inventó. (¿Pensamos siquiera en agradecerlos?) Pues bien. Aunque el alfabeto no es la única manera de representar el habla, ya que también están los caracteres chinos, los silabarios japoneses (hiragana y katakana), la escritura coreana y muchas más, tanto vivas como desaparecidas (cuneiforme, jeroglífica, etc.), con todo, los diversos alfabetos si son los más frecuentes.

Hace días me llegó un correo en que explicaban el origen de los números arábigos. Supuestamente cada figura del 1 al 9 tiene un número de ángulos igual al dígito que representan. El primer alfabeto se originó en Fenicia, y las diversas letras eran representaciones más o menos estereotipadas de objetos conocidos: alfa de alef, buey; beta de bet, casa; gama de guimel, camello; delta de dalet, puerta, y así sucesivamente hasta conformar 21 o 22 consonantes. De este primero salieron dos vertientes principales: la semita que ahora representan el árabe y el hebreo principalmente, y la occidental, a través del griego, el latín, el ciríaco en Rusia. Los griegos inventaron principalmente las vocales, los latinos la c, máxima fuente de confusión en todos los idiomas que la utilizamos, y los españoles la ñ en vez de los dígrafos: nn, gn, nh. Claro que en el paso de un idioma a otro, sobre todo del griego al latín y de este a las lenguas romances: portugués, español, francés, italiano y rumano, aunque también al alemán y al inglés, fueron pasando letras, hasta inútiles (h en español), o que reduplicaban innecesariamente algunos fonemas (q, w…).

La debacle

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

18 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2011 13:52 COT

En las horas que corren se viven dos momentos aciagos en el fútbol colombiano. Uno por cuenta del seleccionado nacional, con su lamentable desempeño en las eliminatorias rumbo a Brasil 2014, y el otro con la posibilidad cada vez más grande de que se vaya a la categoría B uno de los históricos del campeonato profesional de primera división.

La debacle colombiana

Leonel Álvarez

No es una exageración decir que casi todos los aficionados al fútbol quedamos complacidos tras la juiciosa presentación de Colombia cuando debutó en la ronda clasificatoria en La Paz ante Bolivia. El combinado tricolor dio una demostración de practicidad, de cómo replegarse para soportar el asedio local y pasar a la fase ofensiva en el momento justo para coger a contrapié a un equipo boliviano volcado al ataque.

El nuevo entrenador Leonel Álvarez fue el héroe de la película. Desde las vacas sagradas del periodismo deportivo radial y escrito, hasta los directores técnicos de cafetería, fueron todos elogios por haber logrado mantener un esquema compacto con el que se evitó que los nuestros se hubieran quedado sin aire a 3.600 metros de altura, y en donde en tiempos recientes hasta Brasil y Argentina han soportado tremendas humillaciones.

Con el argumento de la altura se cambió la sede de Colombia de Bogotá a Barranquilla, porque, supuestamente, en la capital el equipo se quedaba sin aire, y dado el corto período de adaptación que hay entre las convocatorias y el día de los partidos, era una desventaja jugar a los 2.600 metros de El Campín, mientras que era mejor jugar a 38 grados a la sombra y con una humedad sofocante que derrumba a cualquier equipo visitante en el gramado del estadio Metropolitano. Además, si eso no era suficiente, el ambiente festivo y la presión del público serían un factor extra en contra de los rivales.

La hecatombre tuvo su primer episodio contra Venezuela, combinado que históricamente está acostumbrado a jugar en calores como los de Maracaibo, Puerto La Cruz, Puerto Ordaz, Caracas y otras cuantas ciudades tropicales de la tierra de Simón Bolívar entre las que se rota la localía de la vinotinto. Colombia jugó de manera si acaso aceptable durante el primer tiempo, pero en la complementaria, el equipo “patriota” fue el que terminó moviéndose como si fuera el local. Los colombianos se veían lentos, agotados y sus desplazamientos eran torpes. Para colmo de males, pasaban los minutos y Álvarez no hacía cambios. El gol de Guarín obtenido al inicio de la primera parte era una pírrica diferencia, pero al fin y al cabo suficiente para quedarse con los tres puntos. Si no se podían hacer más goles, era el momento de replantear el esquema y mantener el marcador cuando los venezolanos se fueron encima del arco de Ospina. Teófilo Gutiérrez jugó un partido espantoso, pero apenas fue sustituido cuando faltaban menos de 10 minutos y Venezuela ya había empatado. Más deplorable todavía fue meter a Dayro Moreno faltando dos minutos. Eso es echar a la guerra a un jugador cuando no hay nada qué hacer.

Las unánimes calificaciones de excelencia que consiguió Álvarez por su épica victoria en Bolivia se fueron transformando en reproches. El técnico venezolano César Farías le ganó de oficio a nuestro DT, que lució como un principiante que no sabe leer los partidos y que hace los cambios cuando ya es demasiado tarde. Fue un empate con sabor a derrota para Colombia, pero aún faltaban más sinsabores.

Con la llegada de Argentina, la presión del público hacia los visitantes se convirtió en una nutrida recepción de seguidores de Lionel Messi y de fans femeninas de los jugadores caribonitos del seleccionado gaucho, para tomarles fotos y pedirles autógrafos. Se llegó hasta el punto en que el connotado Fernando Niembro, de Fox Sports, entrevistó a un colombiano, más vernáculo que una butifarra o un bollo 'e yuca, ataviado con la camiseta albiceleste y hablando con acento porteño. Así las cosas, los argentinos lo que menos sintieron fue en un ambiente adverso que los incomodara.

El drama del partido ante Venezuela se repitió frente a Argentina pero con resultados aún más catastróficos. Colombia aguantó apenas un pedazo del primer tiempo, hizo el 1-0 —que fue autogol de Mascherano— y se quedó sin piernas, sin aire, sin agua. ¿Y los argentinos? ¿Estaban deshidratados? NO. ¿Estaban sofocados por el calor? NO. ¿Caminaban la cancha haciendo jarras? NO. ¿Sintieron la bulla del público? NO. El segundo tiempo fue un paseo a cuatro piernas entre Messi y Agüero, que le ganaron siempre la espalda a una zaga colombiana que regresaba a velocidad de funeral. Con todo y lo mal que jugaba Colombia, Zúñiga tuvo la opción de haber cambiado la historia del partido en una jugada individual para enmarcar, pero llegado el instante definitivo se acordó de que era un defensor y pateó un manso tiro de tres pesos. Como las cosas cuando están mal siempre tienden a empeorar, Leonel Álvarez se pifió en los cambios, vino el 2-1 y se acabó la ilusión.

De nueve puntos posibles, Colombia únicamente logró cuatro, con el agravante de que no ganó ninguno de los dos juegos de local en una plaza en donde se dice que tenemos todas las ventajas sobre quienes nos visitan. En la eliminatoria anterior, haciendo corte en esta misma instancia, el seleccionado cafetero tenía ocho puntos (con un partido más, ante Brasil), fruto de dos empates como visitante y dos victorias de local, precisamente ante Venezuela y Argentina, en un estadio en donde se dice que la altura nos afecta y el ambiente no es acogedor hacia nuestros futbolistas.

No hay que llamarse a engaños. Si no hay equipo y, sobre todo, si no hay técnico, Colombia podrá jugar en Wembley, hospedarse en las mejores suites y el público gritar hasta quedarse ronco, que igual no clasificaremos. Las sedes no juegan si no hay una buena adaptación. El triunfo ante Bolivia fue un espejismo que se rompió en mil pedazos en los dos encuentros siguientes. Pero estamos a tiempo de enderezar el camino. Faltan ocho meses para los dos próximos juegos de eliminatoria, ambos de visitante ante Ecuador y Perú. De aquí hasta esos días se puede cambiar todo, pero hay que empezar de una vez, porque como el propio DT lo dice “si es ya, es ya…”

La debacle americana

Wilson Piedrahita

Agobiado por una crisis económica, institucional y deportiva, América, trece veces campeón del fútbol profesional, múltiple finalista de la Copa Libertadores, campeón de la Merconorte y el equipo colombiano que ha ocupado el puesto más alto en el escalafón mundial de clubes, está a un paso de irse a la primera B.

Esta es la consecuencia de años de malos manejos, acallados por unas cuantas buenas campañas, que aunque distaban de ser las gestas de las épocas de Gabriel Ochoa Uribe, sirvieron para ganar títulos. Pero América tenía el alma vendida al diablo, literalmente. La lista Clinton terminó por hacerlo inviable desde el punto de vista empresarial, y todos los intentos por salvarlo hasta ahora fracasaron. Con unas finanzas de extrema pobreza se armó un equipo apenas para el gasto, y con tres temporadas seguidas de resultados mediocres, con técnicos mediocres y jugadores mediocres, el sueño de los que odian a la divisa escarlata puede hacérseles realidad en menos de un mes.

América se salvó del descenso directo porque el lastre de malos puntajes del Deportivo Pereira en 2009 y 2010 era imposible de mejorar y el cuadro matecaña quedó condenado desde hace varias semanas a jugar el año entrante en la B. Sin embargo, los Diablos Rojos tuvieron la oportunidad de escapar a la promoción, obteniendo sus propios resultados y así no entrar a depender de nadie. Debido a compromisos internacionales de algunos de sus contrincantes y de la ocupación del estadio Pascual Guerrero para un evento musical, América tuvo una serie de partidos aplazados, en los que consiguió una cantidad notable de puntos (diez de doce), que hicieron pensar que el milagro era posible y que el novel adiestrador Wilson Piedrahíta al fin había encontrado la manera de hacer funcionar una nómina cuyo promedio de edad supera con creces los 30 años.

Pero luego todo se vino abajo. Pasada la racha de juegos pospuestos, en los siguientes cuatro encuentros América solamente hizo un punto, y para que duela más, perdió dos partidos de local y se botaron dos penas máximas que habrían significado mejores resultados. Por si esto fuera poco, Envigado e Itagüí sumaban de a tres en cada fecha.

Faltando tres partidos para que termine la fase regular del torneo Finalización 2011, América ya no depende de sí mismo para salvarse de la serie de promoción. Tendría que ganar los nueve puntos que le quedan por jugar y esperar a que Itagüí sólo haga dos y que Envigado no consiga ninguno. Son cuentas que el hincha hace con el corazón, pero que no tienen ningún fundamento. El cuadro rojo debe enfocarse en los 180 minutos que lo separan de seguir con vida o caer al infierno del que pocos han regresado (Cúcuta duró diez años en la B y Unión Magdalena y Atlético Bucaramanga siguen allá). El historial indica que hasta la fecha todos los equipos de la A que jugaron la promoción le ganaron a sus contrapartes de la B y mantuvieron la categoría. Eso es un aliciente que da una pequeña luz de optimismo al aficionado escarlata. Pero hay que tener encuenta un espejo reciente en Argentina, en donde River Plate, con sus pergaminos y su grandeza, cayó ante Belgrano, y que en el caso local, estamos hablando del América, el equipo al que le suceden cosas que a nadie más le pasan.

Los archivos de la (ridícula) nostalgia [parte dos]

Columnas > Cómic en serio Por: Doctor Comic

16 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2011 19:49 COT

Portadas de cómics

En el colmo del ocio, y tratando de recuperar algo de esa magia que el lenguaje del cómic tenía hasta hace unos años, me he tomado el trabajo de recopilar algunas frases que, si descontextualizas de las tramas de los cómics, serían increíblemente absurdas. No me he inventado ninguna, así que si algún freak quiere puede ver los cómics de donde las he sacado.

[sigue…]

La hora de la gloria para el deporte colombiano

Columnas > Con los taches arriba Por: Rafa XIII

6 dAmerica/Bogota Noviembre dAmerica/Bogota 2011 17:16 COT

Logo Panamericanos 2011

La clausura de los XVI Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 marca el momento cumbre para las disciplinas olímpicas de nuestro país a lo largo de su historia. Lo logrado por la delegación nacional en las justas que recién terminaron en coliseos, canchas y pistas mexicanas es algo sin precededentes en las catorce participaciones anteriores de Colombia en el máximo certamen del ciclo olímpico en esta parte del globo.

Hace cuatro años, en Río de Janeiro 2007, se estableció un récord en cuanto a la posición (sexto lugar), y el número de medallas de oro obtenidas (catorce). En la sumatoria se llegó a 47, a una de igualar las 48 condecoraciones alcanzadas en Mar de Plata 1995.

Mercedes Pérez

En este 2011 se superaron —y con creces— las expectativas de los más optimistas. Los deportistas cafeteros no sólo mantuvieron la sexta casilla en el tablero general sino que además cosecharon 84 preseas, de las cuales 24 fueron de oro, 25 de plata y 35 de bronce. Esta es, de lejos, la mejor actuación colombiana de todos los tiempos, en unos juegos en los que de antemano se sabe que la pelea por el título es cosa de dos: Estados Unidos y Cuba. En el concierto latinoamericano, únicamente fuimos superados por los cubanos, Brasil que es la potencia deportiva de Sudamérica, y los anfitriones mexicanos.

Caterine Ibargüen y el equipo de ciclismo de pista

Como la historia recuerda primordialmente a los ganadores, y además sería largo mencionar a todos los 84 compatriotas que se subieron en cada uno los tres puestos del podio, en estas líneas les damos un sencillo reconocimiento y aplaudimos de pie a los 24 campeones colombianos en las competencias de Guadalajara 2011:

  • Atletismo (femenino): Yenifer Padilla (400 metros planos), María Oliveros (400 metros vallas), Caterine Ibargüen (triple salto)
  • Bolos (masculino): Santiago Mejía (individual)
  • Ciclismo en pista (masculino): Fabián Puerta (keirin), Juan Esteban Arango, Wbeimar Roldán, Edwin Ávila y Arles Castro (persecución por equipos), Juan Esteban Arango (Omnium).
  • Ciclismo de ruta (masculino): Marlon Pérez (contrarreloj individual)
  • Ciclismo de ruta (femenino): María Luisa Calle (contrarreloj individual)
  • Ciclomontañismo (masculino): Leonardo Páez (cross country).
  • Ciclismo BMX (femenino): Mariana Pajón.
  • Gimnasia artística (masculino): Jossimar Calvo (individual)
  • Karate (masculino): Andrés Rendón (menos de 60 kg)
  • Levantamiento de pesas (masculino): Óscar Figueroa (62 kg)
  • Levantamiento de pesas (femenino): Mercedes Pérez (69 kg) y Ubaldina Valoyes (75 kg)
  • Patinaje (masculino): Pedro Causil (300 metros contrarreloj y 1.000 metros velocidad individual)
  • Patinaje (femenino): Yersi Puello (300 metros contrarreloj y 1.000 metros velocidad individual) y Kelly Martínez (10.000 metros, modalidad combinada)
  • Squash (masculino): Miguel Rodríguez (sencillo)
  • Tenis (masculino): Robert Farah (sencillo) y Juan Sebastián Cabal y Robert Farah (dobles)

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