La Unión Europea en 2008: la gran encrucijada
Especial 2008Por Javier Akerman
lunes 29 de diciembre de 2008 22:50 COT

Detalle de la Torre Eiffel de París, con la bandera europea (Foto: Claire L. Evans / Flickr, licencia CC-BY-ND)
Europa y su jurisdicción administrativo-gubernamental denominada Unión Europea (UE) han sido testigos en 2008 de la endeble estructura en la que se sustenta. La UE (y no la Europa histórica) es un gigante con los pies de barro. Ya no solo es la “Europa de las dos velocidades”, sino la Europa de las desigualdades. Y no es una crítica irreflexiva, pues tengo esperanza de que Europa pueda salir del atolladero y lograr un consenso que genere el impulso suficiente para reforzar la solidaridad entre los estados que la componen.
Estamos en el período previo a las elecciones de junio de 2009 en la UE, y ahí los europeos debemos decidir con nuestros votos “que Europa queremos”, alzando la vista por encima de intereses propios y abrazando objetivos comunes que cohesionen y consoliden una Europa más solidaria. Estamos ante una gran encrucijada que es solo el umbral de un nuevo paradigma sociopolítico. Las antiguas fórmulas económicas y sociales no sirven y aplicarlas de nuevo solo supone un parche en la línea de flotación de este Titanic que es la UE en la actualidad. Porque además de la crisis económica que nos golpea detrás está la crisis ética que ha actuado de detonante.
Antiguas fórmulas inservibles
Posicionarse hoy en Europa en la “izquierda”, en el “centro” o en la “derecha” no es una fórmula útil (nunca la ha sido). Estas fórmulas están absolutamente agotadas. Hoy el problema es este: banqueros, capitalistas y burócratas en un lado, y en el otro trabajadores, parados y consumidores compulsivos. Los dramáticos acontecimientos que se están viviendo en Grecia son la prueba de una protesta social cuyo detonante fue la muerte de un joven por el disparo de un policía, pero no es la causa que ha hecho estallar las protestas. La causa es el descontento social que estamos viviendo todos y que afecta con mayor dureza a los sectores sociales más desfavorecidos.
Aunque la crisis se inició en EUA con las hipotecas y sus “Bonos de Respaldo”, que iban a parar a su vez a otros fondos (inversionistas, pensiones, etc.), la cruda realidad es que estamos al final de un sistema injusto en lo económico e inmoral en lo humano. Estamos viviendo una crisis de confianza, no solo en Europa, sino a nivel mundial. Los bancos ya no confían en sus clientes y los clientes ya no confían en sus bancos… ni en ellos mismos. El miedo es un mal consejero y es pura pólvora a la que se ha prendido fuego y se está extendiendo por todo el mundo. El miedo nos ciega y no permite buscar soluciones de forma objetiva. Los gobiernos por el momento intentan frenar esto garantizando a los ciudadanos que su dinero está seguro y tratan de evitar un pánico generalizado que desencadene una avalancha de personas en masa que vayan a retirar sus ahorros; esto debe evitarse. Las medidas que se están adoptando no se verán en un corto plaza de tiempo, pero mientras buscamos soluciones mayores y más justas antes debemos cortar “la hemorragia” con antiguas medidas, que son las que se han estado adoptando en la UE a lo largo de este año.
La Europa 2008 y la Europa del futuro
La Comisión Europea ha adoptado el 13 de noviembre un paquete energético de gran alcance, que da un nuevo impulso a la seguridad energética en Europa y respalda las propuestas sobre el cambio climático que deberían adoptarse de aquí al final de este mes. La Comisión ha presentado una nueva estrategia para crear la solidaridad entre los Estados miembros en materia de energía y una nueva política de redes de energía para estimular las inversiones en redes más eficientes y con una baja emisión de carbono, algo que por lo menos en Europa se toman más en serio que en EUA. Tímidas medidas aún pero que son y deben ser el inicio de un abordamiento solidario y sin fisuras entre todos los estados miembros de la UE.
En lo que se refiere a las medidas ante la crisis económica los dirigentes europeos dieron luz verde a un plan con un presupuesto de 200.000 millones de euros para relanzar la decaída economía europea. Un parche en el Titanic, como es decía, pero un parche necesario para esta primera fase.
También elaboraron con Irlanda un plan para la ratificación del Tratado de Lisboa. La reunión de Bruselas fue una prueba de fuego para el compromiso europeo con la lucha contra el calentamiento del planeta, que desde mi reflexión, es un objetivo prioritario inexcusable.
Los objetivos sobre cambio climático de la UE, entre ellos la reducción del 20% de los gases de efecto invernadero para 2020, son los más avanzados del mundo en este momento y pese a sus dificultades deberán llevarse adelante con absoluta inflexibilidad, pues nos jugamos el futuro.
Otro reto lo tenemos con los irlandeses que temen los posibles efectos del Tratado sobre las políticas fiscales del país, sobre la neutralidad militar y cuestiones de carácter ético como el aborto. El Consejo ofreció a Irlanda garantías jurídicas de que el Tratado respetaría la autoridad gubernamental en estos ámbitos, pero no se fían. Los votantes irlandeses también eran contrarios al plan de reducir el número de comisarios europeos, que suprimía el derecho automático de los países miembros, incluida Irlanda, a tener un comisario. El Consejo accedió a dar los pasos jurídicos necesarios para que, con la entrada en vigor del Tratado, siga habiendo en Bruselas un comisario de cada uno de los 27 países miembros de la UE. Y la UE accede a todas estas exigencias porque quiere que el Tratado se apruebe “a machamartillo”.
Sin embargo, una victoria magnífica en lo social es para mí la reprobación y denegación en el Parlamento Europeo el pasado 17 de diciembre, por mayoría absoluta, de la ampliación de la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales, que frenó la aprobación de la directiva pactada por los gobiernos de la UE en junio de este año. El español Alejandro Cercas ha trabajado incansablemente para conseguir la derogación de una medida considerada “esclavista” para los trabajadores.
España, Lukoil y el proteccionismo chauvinista
En España otro asunto que ha centrado el interés en 2008 ha sido la propuesta de uno de los dos gigantes rusos, Lukoil, de adquirir el 20% de Repsol. No se entiende como grupos opositores han lanzado pullas, dardos y diatribas contra una medida que si bien formas parte de la “antigua estructura económica”, que tiene los días contados, sin embargo ha formado parte del juego capitalista hasta hoy. Repsol, la única gran petrolera "sin petróleo", tiene escasas reservas de crudo en relación con sus necesidades. Los españoles hemos visto como nuestro grado de autoabastecimiento se ha reducido al 18,5 %, cifra que podemos comparar con el 56 % de la media de la UE, lo que nos convierte en el país industrializado energéticamente más vulnerable de Europa.
Los argumentos en contra son fruto de un desconocimiento profundo de cómo funciona este tipo de “negocios”. El primero de estos argumentos es que estos dos gigantes energéticos son las empresas pantalla del "imperialismo" ruso. ¿Y el imperialismo de los EUA no les importa a los defensores de este chauvinismo barato? Es cierto que ambos están controlados por el gobierno ruso, y más aún, en una situación límite tendría que obedecer al gobierno ruso, pero recordemos que la francesa Total, cuando entró en CEPSA pertenecía en un 40% al gobierno francés, y hoy todavía tiene un 10% en manos de un gobierno extranjero. Pero el tema es mucho más obvio si vamos al exterior: el 90% de nuestros suministradores de petróleo y gas, son compañías no ya participadas por un gobierno, como Lukoil o Gazprom, y cotizadas en las bolsas internacionales, sino controladas en un 100% por esos gobiernos.
Entonces, ¿a que viene tanto revuelo? ¿Por qué una empresa con participación de un gobierno extranjero no puede entrar en el accionariado de una empresa energética española, si nuestros suministros dependen de empresas públicas?
Nuevo paradigma
Europa se encuentra ante las puertas de un cambio que ha acelerado su aparición la crisis económica. Nos enfrentamos a la construcción de un nuevo paradigma político y económico que debe surgir de fórmulas nuevas y no de anquilosados clichés ya rancios e ineficaces, además de injustos. Debemos partir desde un punto de inflexión nuevo, justo en lo económico y solidario en lo social, a la vez que ético en lo moral y ecológico en lo ambiental. Debemos tener cuidado con la grandilocuencia salvífica de “salvadores” que escondan entre su paquete de medidas el látigo del autoritarismo para volver a defender antiguos modelos con envoltorios distintos.
- Diana Luque: ¿Videoclip en decadencia?
- Marsares: Un año telúrico IV: Yidispolítica / Justicia acorralada
- Marsares: Un año telúrico III: La reelección / DMG vs. AUV
- Marsares: Un año telúrico II: El peor año de las FARC / Victorias de papel
- Johanna Pérez V.: Confianza, un capital valioso
- Marsares: Un año telúrico I: Raúl Reyes / Los secuestrados
- Germán A. Quimbayo: Cambios vertiginosos, naturaleza cambiante, sociedad en alerta
- Marsares: “La palabra camina, la minga transforma”
- Carlos Uribe de los Ríos: ¿Cultura en el 2008? Mmmmmmm…
- Rafa XIII: Oro, plata, bronce… y cuero del deporte colombiano en 2008
- Julián Ortega Martínez: África olvidada por los medios chibchas, parte 1: la guerra interminable en Uganda
- Pilar Ramírez: Equi… ¿qué?
No nos dejemos engañar. La democracia no es solo un derecho para votar, es ante todo un posicionamiento ético y un ejercicio constante de reflexión y análisis que busca la mejora social por encima de los intereses particulares. Un deber sagrado de respetar el entorno en el que vivimos aunque para ello debamos renunciar a ciertas “comodidades”: reciclado, reutilización, consumo justo… Educar en el respeto al entorno, a los demás y a uno mismo, porque no se es libre en este hedonista y relativista mundo en el que nacemos, vivimos y morimos si no desarrollamos la generosidad y aprendemos a compartir para poder disfrutar de verdad y dar un sentido a nuestra existencia como individuos. Esto nos hará realmente libres y no esclavos de nuestra ignorancia.
Quedan sin pasar al papel muchos temas: el terrorismo etarra que aún persiste en España; la violencia sexista; los modelos educativos aprobados en 2008 y un largo etcétera. Quizá podamos ir desgranando algunos de ellos en mi columna El psicoscopio, en la que tendré el placer de volver a escribir cada semana de nuevo.
Abandonemos el miedo y no nos dejemos influenciar por los analistas agoreros y por los periodistas sensacionalistas, pues las desgracias venden más que las buenas noticias. Alimentemos la mente del compromiso firme de ir mejorando nuestro entorno, la familia, los vecinos, la comunidad, la ciudad… y de ahí extender esta acción al resto del mundo.
Felices fiestas a todos y mis mejores deseos de un venturoso año 2009, más justo, solidario y pacífico.
jueves 8 de enero de 2009, 17:59 COT
Definitivamente lo que pones en la mesa de discusión es sumamente importante, sin embargo, creo que hay temas centrales que no sólo son un reto para la UE sino para el mundo entero, como la crisis económica, el tema ambiental, la desintegración de sociedades, etc…
Ahora, ya me parece bastante plausible que 20 y tantos países europeos hayan decidido formar la comunidad europea con todas las diferencias existentes entre ellos de cultura, idioma, raza, religión, idiosincracia, forma de pensamiento, historia y demás lo que no es fácil pero finalmente ustedes tienen una historia más larga que la nuestra y una historia de guerras que no es fácil de “homogenizar”. Si este es un gran, gran reto, lo de los consensos en los temas que planteas me parecen aún un poco más complicados, pero como te digo, el sólo hecho de que hayan decido hacer una comunidad tan “diversa” es ya un paso enorme, no sé si se pensaron en todo esto cuando decidieron organizarse así.
jueves 8 de enero de 2009, 19:03 COT
Apreciada Bailarina:
Europa, efectivamente, tiene ante sí muchos retos, también posibles soluciones y caminos. Lo conseguido es inmenso, una labor humana de consenso en el plano económico y estructural. Pero creo que el problema principal reside en la “conciencia de Europa”, es decir, en la capacidad de poder ver más allá de la cueva de Platón (nacionalismos étnicos e históricos) y sentirse parte de un todo común denominado Europa, sin abandonar la “unidad en la diversidad” de los distintos pueblos que la componen. Somos el “viejo continente” pero debemos ser además el “nuevo pensamiento”. Conocer nuestra cultura, respetar las diferencias y “arrimar el hombro” en un camino y destino común. Sin esta premisa, nada podrá consolidarse, pero ahí está el reto. Y creo que si los europeos comenzamos a valorar las metas y no solo el sudor del esfuerzo, podemos llegar a una Europa solidaria e integradora y no solo una Europa monetaria. Como bien define el Budismo: “Yo soy tu, no existe el otro”.
Un saludo cordial.
jueves 8 de enero de 2009, 22:05 COT
Akerman,
No comparto su esperanza. Yo espero ver a la europa etnocéntrica y racista mezclada con el polvo de las ruinas de los imperios de la antiguedad y junto a las ruinas de los imperios modernos como el británico, el soviético y aquel que se desmorona frente a nuestras narices, el imperio estadounidense.
Yo sé que la vida de la Europa Comunitaria va a ser fugaz y también me alegro por ello. Se que va a ser fugaz porque ha sido construida sobre el mismo fundamento de todos los imperios que han caído, la avaricia por el poder, la acumulación del poder por parte de unas cuantas mafias de degenerados que ven en el poder de subjugar a otros su única realización.
viernes 9 de enero de 2009, 09:13 COT
Apreciado Tequendamia:
Mi esperanza es que cambien muchas cosas, sí, pero que Europa persista, por lo menos que me sobreviva. 😉
Un saludo cordial.
viernes 9 de enero de 2009, 12:59 COT
Quizá como una Europa colonizada por Asia y forzada a hablar y escribir en chino y a trabajar duro para una potencia extranjera, una Europa que finalmente reciba el pago por lo que ha hecho al resto del mndo.