Soldado, ¡haz patria! ¡Deserta!
Crónicas Utópicas > EstanciasPor Daniel Ramos
domingo 5 de noviembre de 2006 7:00 COT
Ahora que las Farc vuelven a utilizar su táctica de atentados a diestra y siniestra para demostrar su fortaleza, pienso en el artículo de Peter Laufer publicado en El País Semanal la semana pasada, No quiero matar inocentes. En este publica cuatro entrevistas a soldados estadounidenses desertores, relatos muy dicientes sobre la decisión que han tomado miles de compañeros de combate.
Los relatos son escalofriantes y llaman la atención algunas características comunes: la fortaleza para tomar la decisión, pues además de tener que exiliarse (la mayoría en Canadá) so pena de ser juzgados en los EU, transforman la vida de sus familias, pierden los beneficios de su trabajo, la amistad y el respeto de sus antiguos compañeros, tienen que aprender a vivir con el temor de ser deportados en cualquier momento y con las consecuencias psicológicas de su decisión. También se destaca su profesionalismo, en el sentido de que desertan antes o después de la misión, pero nunca dejan a sus compañeros abandonados en medio de ella. Y muy en especial, la evaluación moral que hacen de su participación en la invasión de Irak y que le da el título al artículo de Laufer: No quiero matar inocentes. Vale la pena citar un pasaje de la entrevista al desertor Darrell Anderson:
“Ya no estaba conforme con esta guerra. No quería matar a gente inocente, no podía matar a niños”. Dice [Anderson] que se puso a mirar a su alrededor, al ruinoso paisaje de la ciudad y a los iraquíes heridos, y poco a poco empezó a comprender la respuesta iraquí. “Si alguien le hiciera esto a mi calle, cogería un arma y lucharía. No puedo asesinar a esta gente. No son terroristas, son niños de 14 años, ancianos. Estamos ocupando las calles. Asaltamos casas y nos llevamos a gente. Los mandamos a Abu Ghraib, donde son torturados. Es gente inocente. Detenemos coches y entorpecemos la vida cotidiana. Si hiciera esto en Estados Unidos, me encerrarían en la cárcel”.
Algunos van más allá y enjuician directamente a Bush y su traición a la tradición democrática estadounidense. Según Laufer, el ejército no va a hacer mayores esfuerzos por perseguirlos: las encuestas reflejan el creciente rechazo a la invasión y llevar a los desertores a un tribunal de guerra crearía un movimiento de simpatizantes hacia ellos, cosa poco favorable en tiempo de elecciones. O podrían darle peso y visibilidad al movimiento que ellos mismos están creando: Resistencia a la Guerra.
Cuando pienso en los 40 años inútiles de combate de las Farc, inútiles porque no han traído nada positivo al país, como sí lo hicieron otros movimientos guerrilleros moderados (caso del M-19, su participación en la Constituyente y de varios de sus miembros en la vida política colombiana hoy en día), en el que su existencia es un pretexto para poner a la seguridad democrática en el primer lugar de la agenda gubernamental, me pregunto ¿por qué no hay más guerrilleros desertores? ¿Existe la reflexión “no quiero matar más inocentes” o “secuestrar más inocentes”? Aquí me anticipo a las críticas de que todos somos parte del conflicto, pero no todos hemos tomado la decisión del enfrentamiento armado para defender la democracia. De hecho, es muy destacable que más de cuatro millones de colombianos hayan preferido irse del país a buscar otras formas de trabajo que ingresar a la guerrilla a hacer la revolución social que tanto necesita Colombia, o que la guerrilla haya fracasado en enrolar a los millones de desplazados por los paras. ¿No lo habrán hecho por pacifistas, por darse cuenta de la inutilidad de ese camino para lograr cambios, por el deseo de conservar sus vidas? Varios de los entrevistados por Laufer afirmaron que el principal motivo para ingresar al ejército fue $$$. Igual que la mayoría de nuestros soldados –si bien habrá algunos que creerán que van a defender la democracia y otros que se van a tomar el poder y hacer realidad el comunismo, o los que sencillamente se van a enriquecer con el narcotráfico y la tierra.
Recuerdo el llamado que hizo una vez un amigo a todos los soldados que entraban al ejército por razones económicas: ¡haga patria: váyase del país y envíe remesas a sus familiares! Sin duda es un camino más seguro para ganarse al menos los mismos dos salarios mínimos con menos riesgos para la vida y sus familias. Desafortunadamente, cuando se leen las declaraciones de Jojoy, Reyes o Jorge 40, es patética la dimensión de este escenario utópico de masas de soldados desertores viajando a trabajar al exterior: no existe la más mínima reflexión moral sobre el asesinato de inocentes, mucho menos del servicio y honor a los valores de la sociedad o la patria. Igual, una de las funciones de la utopía y el pensamiento utópico es ayudarnos a imaginar posibles escenarios de convivencia. Los soldados desertores estadounidenses lo están empezando a hacer realidad: ¿es posible este escenario en Colombia?





domingo 5 de noviembre de 2006, 11:07 COT
Daniel:
Excelente y muy coincidencial tu post. Ayer en la tarde tuve un entierro (cremación) en Jardines de Paz, y mientras caminaba por los verdes jardines en una esplendorosa tarde sabanera esperando el cortejo fúnebre, me sorprendió ver una réplica del cementerio de Arlington en Washington, pero en chiquito y con banderitas baratas a los pies de cada lápida. Son los soldados (casi todos asesinados a los 20 años), suboficiales y oficiales del ejército que han muerto por esta idiota insensatez que se llama guerra o conflicto armado, como le dicen los técnicos expertos, porque para esto del arte de matar también hay profesionales.
Bueno, pues al ver más de un millar de tumbas, que apenas son una pequeña muestra de todos los colombianos, militares, civiles, guerrilleros y paramilitares, que han muerto tras 40 años de demencia colectiva, mi reflexión fue ¿qué pasaría si todos estos militares que ofrecieron su vida inútilmente y dejaron a sus familias un dolor para siempre, se hubieran negado a combatir? ¿Tendríamos a Tirofijo o a Jojoy de presidente? No creo. Pienso que la grandeza de un pueblo radica en su capacidad de vencer las dificultades con la razón, no con la fuerza. Y el hecho de que nuestros soldaditos no piensen siquiera en desertar masivamente es el mejor indicativo de la sumisión en que los gobiernos tienen a los hijos del pueblo. Aquí, en muchas partes y durante la historia universal.
Detesto por todo esto el patriotismo, detesto la institución militar, la paramilitar y la guerrilla. Detesto todo lo que atenta contra la vida en paz de los hombres y contra la vida misma de cada ser. Detesto la imbécil política miope y antinatural de los empoderados, de aquellos que condenan a muerte a su pueblo y salen airosos, como héroes. Pero lo que más detesto es la estupidez nuestra, de los gobernados, nuestra manía de brindar aplausos y de ‘rodear las instituciones’. Maldita costumbre de gentecita insensata y borrega.
Aprendimos las primeras letras en la cartilla La alegría de leer y esta tenía unos niños marchando como soldados, que enarbolaban un trapo amarillo, azul y rojo. Las primeras cucarachas en nuestra mente de niños en contra de nuestra propia libertad.
domingo 5 de noviembre de 2006, 12:27 COT
Entrar al ejército no es tan opatativo. Pero una vez adentro, todo el propósito es quitarles voluntad y el pensar por su propia cuenta. Solo hay que obedecer a las jerarquías que están muy bien establecidas y que están prontas a castigar cualquier asomo de cuestionamiento.
Por eso me parece tan valiente esto que hacen los desertores. Como decía Antonio Machado: “se ignora que el valor es virtud de los inermes”
domingo 5 de noviembre de 2006, 16:30 COT
Qué imagen tan fuerte SC: a alguno de los desertores le preguntaron “¿Por qué causa valdría la pena morir?”, su respuesta:
Creo que es la misma respuesta que nos dice el silencio de tantas tumbas con apenas unas banderitas de recuerdo por sus vidas.
Sí Álvaro, olvidé el servicio militar obligatorio en Colombia. Y muy valientes en verdad: no la están pasando nada fácil, pero aún lo prefieren a seguir con las atrocidades en Irak.
domingo 5 de noviembre de 2006, 16:50 COT
Si, una imagen sobrecogedora. Las banderitas y un par de madres arrodilladas en el césped poniendo flores en la tumba de sus hijos muertos…esto es inaceptable.
domingo 5 de noviembre de 2006, 17:01 COT
Qué dolor. Todo por una idea abstracta que ni ellos mismos saben cómo realizar. Ni el Estado cómo combatir. La solución que tú has propuesto en líneas generales, muy de sentido común, la pensé cuando leía el artículo: con un mercado más abierto y pujante, todos estos jóvenes no tendrían que ganarse el pan para ellos y sus familias con la guerra. Pero un país en donde la gente siga tomando cerveza o gaseosa, viendo televisión y guardando su dinero en los bancos (los negocios de los 3 cacaos), ¿hay necesidad de cambiarlo?
domingo 5 de noviembre de 2006, 17:24 COT
Gracias Daniel por tener presente palabras dichas hace tanto tiempo. Bueno, tal vez un referente más cercano y extenso sobre mi posición personal ante esta realidad colombiana lo puedes encontrar en algo que escribí durante tus vacaciones: http://www.equinoxio.org/destacado/elogio-de-la-imbecilidad-663/
domingo 5 de noviembre de 2006, 17:52 COT
Aquí me anticipo a las críticas de que todos somos parte del conflicto, pero no todos hemos tomado la decisión del enfrentamiento armado para defender la democracia.
La ojeción de conciencia es un hecho bien establecido por Bertrand Russell, y fue tildado de antipatriota por ello, y se exilió nada más ni nada menos en Estados Unidos por siquiera insinuarla.
Ahora bien. Más allá de la injusticia que presupone la muerte de cualquier soldado colombiano, ¿de verdad cree usted posible desarmarse frente a la amenaza terrorista?
Usted dirá que nunca habló de desarme. Quizás está esperando que alguien hable de soldados profesionales (voluntarios). En fin.
La gran pregunta es, ¿cuánta gente más moriría si no existieran las fuerzas armadas para protegernos? ¿O acaso considera usted que los grupos armados al margen de la ley renunciarían a la toma del poder por la vía armada?
Está bien hablar de utopías, pero cabe el deber de plantear una alternativa viable, más allá de que esta última también sea utópica.
Yo no me atrevería a señalar al autor de “antipatriota” por expresar unos sentimientos hasta loables, y no quiero incurrir en el mismo error de los compatriotas de Russell (que al menos si se tomó la molestia de sustentar la viabilidad de su “propuesta”).
Pero no me queda otro remedio de declarar mi opinión franca sobre lo infructuosa de esta ¿propuesta? en particular, por su pura falta de lógica, por no tener en cuenta el contexto del conflicto armado, y porque no plantea alternativas.
Que me caiga el que quiera, pero así son las cosas.
domingo 5 de noviembre de 2006, 20:24 COT
"Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez". (Shakespeare)
Este tema y los diferentes enfoques que nos muestras, da para "cortar mucha tela". No obstante deja reflexiones múltiples desde diferentes ángulos y en diferentes espacios del mundo. Gracias por sembrar inquietudes a través del ciberespacio.
Un abracito equinoXial!
domingo 5 de noviembre de 2006, 21:43 COT
Hoy presisamente pensaba sobre la guerra pactada por los poderosos(gobierno, paras, guerrilla, narcotráfico) donde solo ellos salen favorecidos y sus siervos muertos.
No debemos olvidar que aquí en Colombia la guerra no es una opción ni una obligación. La guerra es un negocio muy lucrativo donde hay pocos gastos y muchas ganancias.
Esperamos todos los colombianos ignorantes con ansia el día que los reyecitos se sienten a dialogar olvidándonos al igual que en las religiones que para ellos es muy cierto el refran “En rio revuelto ganancia de pescadores”
Y sigamos con la obra de teatro…..
lunes 6 de noviembre de 2006, 03:33 COT
Thilo, gracias por el comentario y por supuesto está bienvenido a decir todas sus opiniones.
Esta crónica utópica en realidad ofrece una alternativa a la posición que usted plantea, partiendo de la evidencia de que después de 40 años de guerra, no es posible que haya un vencedor: ni la guerrilla se va a tomar el poder (es imposible con los recursos y la falta de apoyo social que tiene), ni el Estado va a ser capaz de terminar con esta (a pesar de las bienintencionadas promesas del presidente Uribe de tener no sé cuántos jefes en la cárcel por estas fechas, etc.). La guerrilla no puede siquiera soñar con tomarse a Florencia, salvo si cree que la extorsión y la intimidación se equiparan al poder. Es un crimen llevar más jóvenes a esta guerra.
Como dice Sentido Común, vale la pena ensayar el camino de las reformas sociales y económicas. No estoy hablando de comunismo, sino de reconocer el valor de la mano de obra, el pago justo de impuestos, etc. ¿Ha intentado usted sobrevivir con 3 dólares al día? Ese es el salario mínimo. En los países del Primer Mundo, solamente el 5% de la población puede contratar una empleada en casa de tiempo completo; el resto de la población se puede permitir si acaso un par de días a la semana y una gran mayoría hace el trabajo doméstico por sí misma. Disminuir la pobreza en Colombia exige este tipo de esfuerzos (menos horas de servicio doméstico, mayor pago de impuestos, disminuir los márgenes de ganancia, p.e.) pero ni siquiera nos los planteamos, son escenarios inimaginables y preferimos seguir con las cosas como están. Así, irse a participar en una guerra donde le pagan 2 salarios mínimos a cambio del mínimo que recibiría en otro trabajo, es una alternativa a pensar. ¿Pero al final para qué? ¿para terminar con una banderita sobre la tumba? Curiosamente, muchos de los que financian y apoyan la guerra furibistamente no están en absoluto dispuestos a ir a librarla, ¿por qué será?
En suma, hay caminos para terminar esta guerra que no pasan por las armas. Como dice Lully, hay mucha tela para cortar en ese sentido.
Le devuelvo otra de las preguntas Thilo: ¿usted sí cree que los grupos armados al margen de la ley se van a tomar el poder por la vía armada?
lunes 6 de noviembre de 2006, 03:42 COT
Stella, gracias por tu comentario, no podría estar más de acuerdo contigo. ¿Muy utópico pensar que serán los soldados los que les van a hacer pistola a los reyecitos con su guerra? Sí, hay mucho dinero de por medio como para no comprar conciencias y voluntades…
lunes 6 de noviembre de 2006, 09:48 COT
Thilo:
Si el autor no es antipatriota, a mí sí puede considerarme así. Antipatriota en el sentido de no apoyar los vicios endémicos de este país: su inequidad social, su politiquería, su remedo de democracia, la campante corrupción y en los últimos años, la convivencia silenciosa con grandes mafias de todo tipo.
Los soldaditos no nos defienden a nosotros, no seamos ingenuos. Defienden el statu quo y defienden los intereses de los dueños del país. Bojayá, Mapiripán, Cajamarca y tantos otros episodios dolorosos son demostración de que el Ejército no está precisamente entrenado para defendernos, y peor, que está aliado con las mafias.
¿Sabe cuanta plata se le ha metido en los últimos cuatro años a la guerra? Toda ¿Sabe cuantos ‘positivos’ nos han acercado a la ‘victoria contra el enemigo’? Ninguno. Lo que hemos vivido es un manejo psicológico con el que se nos quiere hacer creer que porque se puede salir a las caravanas armadas, hay más seguridad ahora que antes y que por ende, la fuerza militar es el camino hacia la paz.
Pues mire usted la encrucijada en que anda metido Uribe, confundiendo intercambio humanitario con orden público, luego de la Ford Exploter, en plena boca del lobo. Pero todavía muchas personas siguen pensando que el R-1 es de las FARC, que el señor presidente es infalible, y que todo lo malo es a sus espaldas. Suele suceder.
Claro que hay que proponer salidas, pero no necesariamente están por donde siempre se ha ensayado y de la manera como se ha hecho. Se necesitan mentes nuevas, ese es en verdad el debate.
lunes 6 de noviembre de 2006, 12:57 COT
Hola a todos.
Más allá de la diferencia de opinión, es claro que los tópicos tratados por articulista y comentaristas son varios:
1)Objeción de conciencia per se
2)Viabilidad del estado
3)Funciones del estado
4)Funciones de las fuerzas armadas
5)Ética de la guerra (¿Convención de Ginebra?)
6)Corrupción
7)Orden público
8)Intercambio humanitario
10)Condiciones salariales del soldado
11)¿Desarme y desmantelamiento de las fuerzas armadas en tiempos de guerra?
Seguro se me pasaron algunos otros, pero asumiré estos puntos como los tópicos a tratar. Lo haré en mi página personal, creo que el tema amerita una discusión que difícilmente podría abarcar en un comentario. Me gustaría que me aclararan el punto 11), pues no sé si interpreté mal, y evitar malinterpretar algún comentario.
MUCHAS GRACIAS A TODOS.
lunes 6 de noviembre de 2006, 14:35 COT
Bueno Thilo, yo diría que lo que en realidad se ha querido tratar en este foro (y estamos haciéndolo) es el aspecto de nuestra actitud frente a la guerra. Claro, para hablar de ello es preciso tocar innumerables tópicos, pero sin perder nnuca el foco.
Entiendo que estar sentado en un comité de seguridad del Ministerio de Defensa es bien distinto que escribir aquí, por cuanto allí no se tiene otra alternativa que elegir el tipo de tanqueta que se ha de comprar, revisar las pruebas de eficiencia de unas nuevas balas de moda y ordenar abrir la licitación para botas de cuero y suero intravenoso que toca sacar este mes. En cambio cuando discutes en el plano intelectual tienes la posibilidad (y la obligación) de repensar la sociedad misma, sin limitantes como “es que así es como se ha hecho siempre, lo demás es utópico” o “en mi familia tenemos claro el valor del patriotismo porque somos gente de bien”.
Esperamos con interés tu escrito y lo postulo desde ya para Articulo Destacado en equinoXio, si te interesa.
Saludo cordial, SC
lunes 6 de noviembre de 2006, 15:33 COT
¡Hola SC!
Primero que todo, muchísimas gracias por la oferta. Espero estar publicando mi artículo en OIMC entre mañana, o pasado a más tardar, pues tengo otros asuntos pendientes.
En este caso en particular me sentiré más cómodo en mi propio espacio, por ende declino su amable oferta.
Por otro lado sumaré a la lista entonces los puntos por usted referidos mediante ¿metáforas? y que dicen:
“es que así es como se ha hecho siempre, lo demás es utópico”
“en mi familia tenemos claro el valor del patriotismo porque somos gente de bien”
(de su autoría, no la mía, por supuesto).
Lo anterior sin ánimos antagonistas o “guerreristas”, si prefiere el término, sino en el más sano espíritu de debate, y en mi caso particular, sin pretensiones intelectuales, aunque desde allá le anticipo que concuerdo con usted plenamente en la necesidad de “repensar nuestra sociedad”, así como en las injusticias que la guerra conlleva desde siempre.
De nuevo, muchas gracias, y me despido.
Cordialmente, THILO
martes 7 de noviembre de 2006, 00:34 COT
Bueno, mi querido don Thilo, para cerrar de mi parte (y solo por ahora) este entretenido ping-pong bloguero, le manifiesto que me hubiera encantado saber que se siente cómodo en la sala de equinoXio, porque es que además nos hacen falta pensadores como usted que dan equilibrio a este debate de ideas.
Por su buen tono de siempre estamos seguros de que para nada usted trata de ‘guerrear’, ni menos nosotros de rebatir por rebatir. Creo que es solo un sano y necesario debate.
Ofrezco excusas, especialmente a Daniel, a quien me le instalé en el sofá a disertar…jeje.
Lo de la invitación está siempre en pié.
Un saludo,
SC
martes 7 de noviembre de 2006, 00:53 COT
Por aquí entrando a molestar. Hola Daniel, sigues con tus crónicas utópicas armando alborotos. Miren que hasta Thilo lo veo despeinado y es que venirse del ártico a los cuarteles, desacomoda a cualquiera.
Desarmarse no es difícil y mi querida Costa Rica lo entendió en 1949, pero para llegar a esa feliz conclusión tuvo que quedar el paìs el ruinas. Ahí fue cuando decidió que era mejor negocio emplear la platica en educaciòn y salud que en un poco de mantenidos con atuendos de porteros del Astor Plaza.
Yo creo que para allá vamos, pero falta matarnos un poco más, bueno un mucho más, para que nos desarmemos, que es fácil cuando ya no quede a quien matar. Ni tú Daniel, ni yo, lo veremos. Pero alguien en el futuro (ya se me entró la ciencia ficción) cuando destape estas crónicas, de seguro exclamará: "este man tenía razón, lástima que esté muerto".
Abrazos desarmables.
martes 7 de noviembre de 2006, 02:39 COT
Thilo, el punto 11 incluye a todos los actores armados (ejército, paras, guerrilla); no incluya a la Policía por favor. Me alegra que el debate de pié para otro más elaborado.
SC: las crónicas utópicas son una estancia, así que por favor “sigue y siéntete cómodo”, sigo asimilando la impresión de las imágenes que trajiste y leyendo tu artículo. Bien por la idea del destacado: es un tema que sigue necesitando mucha reflexión.
Marsares: tristemente estoy de acuerdo contigo. No en que yo tenga razón (;-)) sino en la profecía sobre la duración del conflicto. La idea original de la crónica era escribir una entrevista con Jojoy en la cual él comunicaba, de manera eXclusiva a equinoXio, su decisión de desertar de la guerrilla animado por el ejemplo de los soldados estadounidenses y el reconocimiento de la futilidad del conflicto interno. Era tan increíble que opté por esta versión, pero aún así, me parece menos utópica la deserción de Jojoy que la toma del poder por las Farc (pensé que esto solamente se lo creía él).
martes 7 de noviembre de 2006, 18:23 COT
que coincidencia mas desafortunada… hoy mi hijo vino a contarme que el dia de ayer estuvo con su mejor amigo en el mismo cementerio de Don Sentido Comun, y me describio las tumbas en que estan los soldados… yo no le comente a el nada de lo leido… solo le dije lo triste que debe ser para una madre ir a visitar alli a su hijo.. me dijo “mama, y cuando es que iran a matar a todos esos manes que solo hacen daño a Colombia? ” no tuve una respuesta…
miércoles 8 de noviembre de 2006, 12:06 COT
Armando el desorden como siempre, don Daniel. Pilas que llega José Obdulio por acá… como sólo “el pueblo raso” acompaña al virrey paisa.
Da jartera ver tanta sangre derramada inútilmente y peor aún, darse cuenta de que los asesinos farcos no son los únicos enemigos de este país.
miércoles 8 de noviembre de 2006, 16:28 COT
No creo que sea imposible pero sí muy difícil. Los farcos no van a pensar en la entrega del uniforme sencillamente porque la guerra es un negocio sumamente rentable y me atrevería a decir que más que el del narcotráfico, y si hay un bando que no se desarma difícilmente lo hará el otro, si el ejército está para proteger a la ciudadanía civil (cosa que no es su función original). Pero mientras el enemigo siga vivo, el soldado deberá estar ahí atento para seguir en la guerra.
Claro que como dice G, la guerra es una idiota insensatez (me encanta esa descripción), es un círculo vicioso en el que guerra genera guerra y si uno no cede pues el otro tampoco, porque ninguno de los dos bandos se va a arriesgar a deponer las armas y que el otro no lo haga.
Excelente post Dani, y que bueno que hayas vuelto.
domingo 19 de noviembre de 2006, 13:17 COT
[...] ¿Cómo entiendo yo la necesidad de ir a la guerra que sienten los hombres de la especie humana, sin importar el lugar del planeta donde esto ocurra? Por qué la deserción es considerada una falta demasiado grave? Esta reflexión me la hice en un comentario que hice luego de leer el completo artículo Cuando la deserción no es una opción, que escribió Thilo Hanish en su blog OIMC, como parte de otra discusión surgida de un artículo publicado en equinoXio. [...]