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Enero 3rd, 2010

Compadre, hijo y espíritu santo

Ilustración: PANTOCRÀTOR DE TAÜLL
 
 
Compadre:
(A Daniel Ramos, en adenda al comentario 9 de su post "Navidad en Holanda", publicado diciembre 19 09, en el blog colectivo equinoXio.)
 
Leyendo los comentarios a su interesante entrada 'navideña', me vuelven las palabras a la boca. Personalmente yo espero que antes de que el Vaticano exalte a una mujer como papisa, las religiones se hayan acabado en el mundo, o al menos, hayan perdido buena parte de su descomunal poder sobre la conciencia de la gente, lo que definió Marx como 'el opio del pueblo'.
 
Pero por encima del indiscutible y reprochable machismo presente en el cristianismo, siempre me ha sorprendido la facilidad con que la gente sigue aceptando que uno de los 'duros' de la santísima trinidad sea justamente Cristo o Jesús, un simple humano o un mero mito; de esta aceptación de Cristo como miembro de la trinidad se desprende todo un arsenal de fábulas moldeadas a través de la historia, como es la innecesaria e imposible virginidad de la mamá del niño dios, en apoyo del cuentico del "pecado" original.
 
Adolescente aún, y a expensas de la clase de religión obligatoria que se daba por entonces, un día le pregunté en privado al padre Fabio Suescún, hoy encopetado monseñor (y en una de esas arzobispo o cardenal), que cómo diablos hubiera sido posible el desarrollo de la humanidad si Adán y Eva no hubiesen metido nunca las de caminar. Como me habló del santo sacramento del matrimonio, rápidamente le salí al paso recordándole que por la época de Adán y Eva, como no había religiones, no había curas, luego tampoco la posibilidad de casarse. ¿Y entonces? …entonces el padre Suescún dejó de hablar conmigo en los recreos.
 
Mi pregunta no era tan mala, y provenía de otra materia obligatoria, la de educación sexual, en la que nos hablaban de las relaciones ídem como algo maravilloso, no sin la previa advertencia de los serios riesgos que se corría cuando no había de por medio responsabilidad y conciencia del acto. No necesitaba de esta materia para saber que los bebés no venían de París, como tampoco necesitaba de la clase de religión ni de la de ciencias naturales para saber que los papás eran a la vez, el niño dios, y el ratón Pérez.
 
Desde entonces detesto esa alegoría a la virtud de “sin pecado concebido” que tanto se le achaca a la mamá de Cristo, y que de paso nos hace sentir como si todos los demás proviniéramos de un polvo ilegal, por lo cual seguramente es necesario sacarnos de adentro ‘al demonio y sus tentaciones’ mediante la administración de un primer sacramento, el bautizo. Sin este bendito ritual, al morir nos iríamos al limbo, como se irán de golpe los demás mortales ateos o de otras religiones. Me daba cólera pensar en los africanos, en los orientales o en nuestros propios indígenas, que solo por no tener la dicha de haber sido católicos, se estuvieran privando de ir al cielo al morir.
 
El camino sacramental definitivamente me desilusionó: siendo bebé aún, en una pila bautismal me echaron agua fría y aceite para matricularme en una religión a la que no pedí ser vinculado. Más tarde me hicieron contarle mis ‘pecados mortales’ a un curita que para poder recibir el cuerpo y la sangre de Cristo, algo que me suena decididamente canibalesco. Luego me dieron una cachetada dizque para confirmar mi fe. Como por fortuna no tuve jamás vocación religiosa, no me ordené de cura, pero tomé entonces el camino del matrimonio católico, recibiendo este sacramento más por amor y respeto a las convicciones de mi mujer, que por otra cosa; la condición de que la misa la oficiara el cura Sánchez logró que me sintiera menos raro en el evento. Aunque ya prácticamente no me queda faltando sino la extremaunción, renuncio a recibirla, y doy público aviso, por si acaso.
 
Volviendo a Jesucristo, quien de hecho es un personaje mítico presente en prácticamente todas las religiones distintas del catolicismo, resulta increíble para mí que su asociación con una blanca paloma y un cuchito de barba, pueda sustentar la fe de tantas personas en un dogma llamado la santísima trinidad.
 
Padre y espíritu santo ya eran suficientes para significar el sentido de divinidad del hombre frente a lo desconocido, aunque mejor hubiese cuadrado, al lado de la paloma, una Madre que evocara de mejor manera a la naturaleza. Pero el hijo hecho hombre a imagen y semejanza ya queda sobrando, y es apenas un intento más de humanizar los misterios del universo.
 
Iniciando tardíamente su vida pública, el niño dios se transforma en Jesús e integra una gallada de doce amigos, con quienes comienza a predicar la Palabra y hacer milagros por ahí, para luego terminar clavado en la cruz.
 
Sobrevienen la lavada de manos de Pilatos, la sapeada de Judas Iscariote y la traición de Pedro, quien a pesar de su reiterada negación en menos que canta un gallo, termina siendo la piedra sobre la cual se edifica la Iglesia católica.
Injustamente, nunca se reconoce que los trabajos de Pilatos y del pobre Judas eran necesarios para que crucificaran al Mesías. De no haber sido exitosas estas tareas, Jesús hubiese muerto de viejo o por alguna plaga o accidente doméstico, y no existiría la catequesis cristiana como tal. Es de ahí que siendo Dios tan poderoso, y habiendo enviado a su hijo a la Tierra con misión tan precisa, pues debió ser Dios mismo quien dirigió el casting para asignar los distintos papeles, luego no tendría por qué mirar feo a quienes los personificaron. Recordemos que ni una hoja se mueve sin su voluntad. 
 
¿Habrá acaso un Cristo en todos los planetas del universo donde hay vida inteligente? Porque su redención del pecado no tendría por qué operar solo en un diminuto planeta como la Tierra, situado en algún rincón de una insignificante galaxia. Y ¿para qué diablos necesitaban o el señor de barbas o el zuro blanco redimir de pecados a unas criaturas de su creación, cuando el pecado es justamente un invento local de estas y no una verdad universal? Vaya uno a saberlo. Pero estoy sospechando que eso hace parte de la estrategia de las autoridades, en este caso las eclesiásticas, para manejar al ser humano con cargos de conciencia.
 
Para desprenderme de todos estos interrogantes hace mucho tiempo opté por fundar mi propia micro-religión, basada en lo que siento y en lo que creo. Resultó ser una religión amable, sin laceraciones espirituales innecesarias y con el reconocimiento simple de que el líder y único miembro de esta selecta secta es un ser humano, que como todos los demás, está hecho de ideas y sentimientos, y se sabe una brizna del macro cosmos, en donde el tiempo y el espacio son solo una percepción subjetiva. El respeto a la individualidad y la obligación de pensar autónomamente es lo que define el número tan reducido de integrantes de mi secta. Amén.
 
Sentido Común 5.0
 
Adenda: Favor no insistir, no hay cupos. Mejor que cada quien funde la propia (es gratis).

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 4:51 PM COT

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Mayo 18th, 2009

Benedetti, gracias por el fuego

FOTO: Tapa de una reedición del libro escrito por Benedetti en 1965. (Seix Barral, Barcelona, 1984)

De verdad no entiendo por qué al momento de la muerte de personas como Mario Benedetti, Escalona y tantos otros, cuya obra no es propiamente reciente, y cuando por el contrario se detuvo su producción hace tiempo, se deba hablar de una “gran pérdida” y de tristeza. Salvo que hayamos compartido una amistad con ellos, lo que nos queda es alegría, pues su legado se encuentra y permanece vivo en nuestro corazón.

Es simplemente la extinción de sus vidas lo que sucede; pero paralelamente, y con más fuerza, se siente en nuestros corazones y acude a nuestra memoria el placer de haber escuchado una canción, de haber leído una novela o de habernos estremecido con la creación de su talento e ingenio.
Son ellas, las personas inmortales como Benedetti, quienes nos han inoculado para siempre un virus llamado goce, que no tiene cura, para el que no hay tapabocas que valga y cuya transmisión es inevitable de persona a persona. Qué bueno sería poder sacar tiempo para leer o releer a Benedetti, las varias obras que devoré y las tantas que me faltan, y que simplemente intuyo como maravillas creadas por su pluma, que en algún anaquel esperan en reposo el momento para ser leídas, si es que me llega.

Hago este homenaje de despedida a Mario Benedetti muy lejos de la silla del crítico literario que no soy. Expreso solo un sentimiento, y es el goce que ya mencioné, el que siento por dentro cuando escucho su nombre. No me interesa tocar su biografía ni sus ideas; solo aprovecho este minuto de mi vida para darle…gracias por el fuego.

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 12:11 PM COT

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Mayo 14th, 2009

Murió un inmortal

Foto-Carátula de dominio público  

Aunque Juli advirtió anoche la necesidad de ser experto en vallenato para despedir a Escalona, y evidentemente no lo soy, me cuelo en el desfile para decirle adiós a un grande.
El maestro Rafael Escalona es, o era, del tipo de personas a las que nunca imaginamos muriéndose, mucho menos muertas. La razón es sencilla: su obra llegó a enraizarse en nosotros hasta el punto que lo sentimos parte de nuestra vida. Y lo es.
Esta mañana me emocionó escuchar por primera vez la voz (hablada) de Bovea, cuando toda mi vida he llevado grabado el sonido, curiosamente exento de acordeón, de su interpretación de los paseos de Rafael Escalona, como grabada tengo en la memoria la carátula del disco con el compositor parado delante de un arbusto, con un bus y una paredilla que se ven al fondo. Siempre relaciono el bus y el colegio con las letras de esas canciones donde se menciona a la Maye, a la brasilera, a Maria Tere, a Pedro Castro, al pipe Socarrás, a la vieja Sara y a tantos personajes más, desde la visión de un hombre joven de nuestra costa Caribe y sus andanzas por la Guajira, el Magdalena y El Cesar, donde aparecen contrabandistas, matronas, artistas y objetos tan cotidianos para los colombianos como el Mejoral y el Chevrolet.
Te vas Rafa, y te quedas con nosotros para siempre, ¡ay, hombe!

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 9:07 AM COT

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Abril 12th, 2009

Brevísima reflexión en Siete Palabras

Especial beato de Semana Santa

 

Colombia, país del Sagrado Corazón de Jesús (en Vos confío), donde supuestamente el principal culto religioso sigue siendo el catolicismo, y donde la gran mayoría de la población decimos profesar los principios cristianos, podría ser, de acuerdo con las creencias de todos nosotros, piadosos ciudadanos, una sucursal del infierno, o al menos una franquicia del purgatorio, si no fuera porque en medio de todo, la nuestra es una tierra paradisíaca: paraíso de la violencia, paraíso de la mafia, paraíso de la corrupción, paraíso de la injusticia, paraíso de la impunidad, paraíso del desorden, paraíso de la miseria, paraíso de los desplazados, paraíso de la ignorancia, paraíso de la politiquería. Para eso es Colombia.

Acostumbrados a eventos cíclicos como el desbordamiento anual del río Magdalena y sus eternos damnificados, o los abominables negociados con el patrimonio nacional y sus malosos beneficiarios, los colombianos sobrevivientes llegamos una y otra vez a la famosa Semana Santa, período del año cada vez más vacacional que vocacional; comen opíparamente el Jueves Santo quienes aún pueden; llueve casi por norma el Viernes Santo, cuando la costumbre manda pescado, ya sea éste tilapia, bagre, sardina en lata, pescado salado (ahora “genérico”, de dudoso origen y a lo mejor transgénico), mero en salsa, trucha arco-iris al ajillo, viudo de capaz, mojarra a la criolla o los cada vez más comunes y bienaventurados sushis y makis (no cuentan los vegetarianos); el trancón y los accidentes por alcoholemia, velocidad, sobrecupo, descuido, o todas las anteriores, son endémicos la víspera, durante y en la pascua; la música clásica de entierro ha sido progresivamente desplazada, primero por los clásicos épico-religiosos del séptimo arte, verbi gracia “Los 12 mandamientos”, “Quo Vadis”, “Jesús, el nazareno”, “Espartaco” o la moderna “Jesus Christ Superstar”, y recientemente por cantos profanos en ritmo de champeta y reguetón; una vieja y lúgubre costumbre como era que las iglesias cubrieran sus imágenes con unas brillantosas sábanas lilas para descubrirlas en los días santos, cuando la gente debía irse de tour a un mínimo de no recuerdo cuantas iglesias, romería que le daba a las ciudades una apocalíptica imagen, que en Bogotá comenzó a ser profanada por Fanny Mickey, desde su primer Festival de Teatro. Desde entonces los bogotanos cambiamos la fingida pesadumbre por la alegría y el divertimento; pero tal vez el momento culmen de la Semana Mayor, su éxtasis, es “el sermón de las siete palabras”, verdadera "vaciada" que desde su púlpito, y con la complicidad de la radio y la tv, se jalan los jerarcas pluma blanca de la Iglesia, quienes caen sobre los fieles como paracaidistas, denunciando un malestar social que ellos parecieran desconocer el resto del año, o lo que es peor, patrocinar.

Eludiendo la cascada catequizadora de obispos, arzobispos y cardenales, como la del propio Benedicto, usurpo su sacro púlpito para dar mi versión colombianizada y muy personal del sermón de las siete palabras. Paciente esperaré la excomunión. Amén.

 
(Click en la palabra para ver)
 
PRIMERA Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lc. 23,34)
SEGUNDA En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso (Lc. 23,43)
TERCERAMujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre (Jn. 19, 26-27)
CUARTA ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? (Mc. 15, 34; Mt. 27, 46)
QUINTA Tengo sed (Jn. 19,28)
SEXTATodo está cumplido (Jn. 19, 30)
SÉPTIMAPadre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc. 23, 46)

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 3:14 PM COT

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Abril 8th, 2009

Terremoto sacude al Perú

Un fuerte remesón, sentido en buena parte del continente suramericano, sacudió esta tarde al Perú, al conocerse la condena de Alberto Fujimori a 25 años de prisión por los cargos de homicidio calificado, asesinato, lesiones graves y secuestro, hechos ocurridos durante la época de su largo mandato.

El “Chino”, como se le conoce coloquialmente, aspiraba a salir airoso del juicio que enfrentaba por violación a los derechos humanos en su país, e incluso tenía dentro de sus planes el de presentarse a una nueva reelección como presidente del Perú. Al parecer, su hija Kaiko tomará ahora las banderas del fujimorismo para buscar la presidencia y neutralizar el fallo judicial, tan adverso a su padre.

Dentro del proceso de defensa de los derechos humanos, la condena a un jefe de Estado por parte de la justicia de su propio país es un hecho sin precedentes y constituye la más clara señal de que el abuso del poder en contra de la humanidad no será más un crimen impune. La conducta arrogante que caracteriza a algunos mandatarios autoritarios y totalitaristas del planeta, conlleva la utilización del favor popular para enraizarse en el trono y doblegar el orden institucional al antojo de sus voluntariosas y particulares pretensiones.
 
Es de esperar que esta lección ejemplarizante sirva en adelante para que otros gobernantes asuman de mejor manera su autoridad…o para que definitivamente vayan poniendo sus barbas en remojo.

Posted by Sentido Común as Blogotá D.C., Homo Urbanis at 12:15 AM COT

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Enero 14th, 2009

Julio Sánchez

A propósito del deceso de Monseñor Julio Sánchez González, el 13 de enero de 2008.

Fue un buen año para mi vida aquel en que conocí de cerca al padre Julio Sánchez. Yo acababa de lograr perder el curso 3º de bachillerato en aquel colegio que tan malos recuerdos me trae aún hoy, ubicado por cierto en el barrio La Castellana de Bogotá, y de cuyas edificaciones solo queda en pie la blanca iglesia, contigua entonces al salón donde tomaba clases de guitarra, para distraer de alguna forma el estrés que por aquella época me producían el irreflexivo sistema académico, la obligada formación católica, la acartonada disciplina escolapia y el espantoso almuerzo estilo militar del seminternado.
 
El año anterior, cuando el famoso 19 de abril de 1970, había tenido la oportunidad perfecta para ‘capar colegio’, cuando en los días que sucedieron a las elecciones presidenciales mi casa fue discretamente rodeada por agentes del DAS y los teléfonos interceptados, ante la posibilidad de que mi padre, seguro futuro ministro del gobierno de Rojas Pinilla, hiciera parte de algún movimiento de sublevación contra los ‘arreglos’ entre el gobernante y el candidato del Frente Nacional, que culminaron con el cínico robo del triunfo de Rojas.
 
Por razones de seguridad, falté al colegio un par de semanas, mientras abrigaba el anhelo de que la situación política del país empeorara aún más para extender así mis vacaciones. Lamentablemente todo se fue normalizando y tuve que regresar a mis estudios. Sin embargo, esta situación logró relajarme lo suficiente para tomar las cosas con calma. Con demasiada, en verdad.
 
Tenía tal vez 14 años y ya vestía como todo un doctor colombiano, de paño y corbata, nunca supe para qué ni por qué, pero eran las reglas del colegio. Me hice a dos amigotes que pronto se convirtieron en los cómplices de horas y horas de esparcimiento, en resistencia a las absurdas imposiciones antipedagógicas que tiempo después me hicieran sentir verdadero fervor por esa oda a la libertad mental proclamada por Pink Floyd en la canción The Wall.
 
Con el fin de año llegó la obvia noticia del fracaso académico y mi voluntad de cambiar de colegio. Comenzando enero visitamos al Cura Julio en la casa parroquial de Santa Bibiana, quien desde entonces me acogió con los brazos abiertos. No puedo decir que sané de todos mis traumas con la educación, pero de entrada dejé de ser un número, para convertirme en una persona con nombre propio. Y el Cura fue clave, con sus charlas alrededor de la cancha de fútbol, en las que, apretándome un poco fuerte el cuello, me mostró un mundo nuevo que tenía por delante, si decidía esforzarme. Poder decirle "Curita" en vez de Reverendo Padre ya nos acercó mucho. No así su terca afición por un equipo llamado Santa Fé.
 
Jamás me obligó a aceptar nada por la fuerza, ni siquiera los preceptos del catolicismo que eran y son doctrina del Emilio Valenzuela. Con la licencia secreta que me concedió para no ir a misa cuando no quisiera y otras menores que no contaré, diferencié por primera vez la autoridad del miedo. Y el Cura sí que la tenía y la tuvo siempre. Su autoridad era real porque emanaba del ejercicio honesto de unos principios que no conocen fronteras ni tiempo: los cristianos. Hoy puedo refutar algunas cosas de ellos, pero nunca la manera como el Cura los practicaba ejemplarmente. Era una persona parada en el mundo real, con la visión espiritual que tanto falta hoy en la gente común. De estos dos elementos estamos hechos los muchos emilistas que Julio formó a lo largo de su vida.
 
Los años en el Emilio no fueron fáciles, como no lo es la vida, pero resultaron enriquecedores y serenos, dejando en mí las mejores enseñanzas que no dan las matemáticas ni las ciencias. Precisamente aquellas que nos son útiles para caminar por el laberinto de un mundo cada vez más complejo, autista y autodestructivo.
 
Conservo el recuerdo de un cura “chévere”, que usaba el pelo más bien largo, que andaba en un viejo Chevrolet convertible y trataba amorosamente a todos cuantos le rodeaban. Los tiempos pasaron, las cosas cambiaron, pero el espíritu emilista que construyó poco a poco, prevalecerá en todos sus hijos, quienes llevaremos una parte suya hasta el final de nuestros días. Estamos inevitablemente marcados con tu sello. Gracias Julio y feliz viaje.

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 11:12 AM COT

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Diciembre 28th, 2008

Resumen del año

Termina para Colombia un año caracterizado por el escándalo. Tantos escándalos tuvimos, que al diluirse entre el ruido y la distancia, parecieran confundirse en una enredada historia sin comienzo ni final.

Casi seis años a bordo de un presidente, cuya mediática popularidad ha estado acompañada de atrevidas actuaciones propias de un caudillo mesiánico, hacen perder un poco la noción del tiempo. Un país centrado en la reelección de este fulano, se ha dejado atrapar por la maniquea polarización entre el bien y el mal, desentendiéndose de los claros síntomas del deterioro moral y social que vivimos.
 
Si bien el guerrillero más viejo del planeta, Tirofijo, murió por causas naturales y no pudo ser esgrimido por el ministro Juan Manuel Santos como otro trofeo de guerra, golpes de opinión como la muerte de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, o la liberación de rehenes en poder de las FARC, una de ellas mediante la más espectacular acción militar jamás realizada, la operación Jaque, han logrado equilibrar, a la fuerza, el prestigio de un gobierno que hace agua a babor y a estribor.
 
Otro paliativo a este desgaste fueron las marchas. Lo que comenzó como un fenómeno de la comunicación de masas, la convocatoria vía Facebook para la gran marcha del 4 de febrero contra las FARC, habría de convertirse con los meses en un caballito de batalla usado por unos y otros para manipular opinión. Pero la gente se cansó poco a poco de salir a caminar para nada.
 
El afán de Álvaro Uribe por perpetuarse en el poder, le hace tanto daño, como daño nos hace a los colombianos la institucionalización de costumbres a las que creíamos se oponía el país entero, tras la aparente derrota de las mafias, esas mismas que hoy campean orgullosas, sintiendo suyo el poder. Aquí todo vale.
 
2008: HECHOS DE COLOMBIA Y EL MUNDO EN VIDEO

Cierra el año con el estruendoso derrumbe de las pirámides. Al satanizarse a DMG, este sistema de riqueza rápida se convierte en sinónimo de aquellos males contagiosos, de los que nadie quiere padecer, propicios para una feroz cacería de brujas, que no se hace esperar. Miles y miles de apostadores quedan en la calle, y los que no apostamos salimos a pontificar sobre la ‘insana’ ambición y la ingenuidad de quienes sí lo hicieron. Gajes del dinero.
 
En el plano internacional sobresale la elección de Obama a la presidencia del decadente Estado norteamericano y el consecuente declive de los anti principios impuestos por el régimen bárbaro de George Bush, quien sale del ruedo con varios millares de zapatazos en su conciencia. La guerra ha causado tanta muerte y dolor, que todos los zapatos del mundo en su cabeza no alcanzarían para sanar el terrible daño.

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 3:26 PM COT

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Noviembre 28th, 2008

La paz no marcha

 

La Paz No Marcha

El boom de la operación jaque ha terminado. Ingrid en Europa, donde se ha ganado más premios y condecoraciones que Juanes, se ha dado cuenta que se le olvidó estar en la marcha pasada y se le ocurre entonces convocar otra marcha más, por la que recibirá seguramente más premios.

Cómo no participar en algo tan patriótico y lleno de significado. Los secuestrados nos lo agradecerán luego, aunque no los van a liberar por nuestra cívica conducta. Los secuestradores solo reirán de ver tantas inútiles camisetas blancas. Creo que lo mejor es no seguir escribiendo este post, cuyo texto ya escribí antes, y cuyas fotografías están por ahí, en todas partes.
 
No marchemos más, no seamos tan pendejos.

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 1:08 AM COT

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Octubre 6th, 2008

Para empezar semana

Luego de un terremoto, dos amigos conversan:

         – Sufrió mucho tu casa?

         – No, se cayó de una.

 

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 12:42 AM COT

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Octubre 1st, 2008

Pena de muerte, cadena perpetua o justicia

Ante el asesinato de un bebé ordenado por su propio padre en la población de Chía, región centro de Colombia, las reacciones de la gente no han tardado. Bueno es saber viva la sensibilidad social ante algo tan deplorable, pero nos sobresalta a muchos el tono violento y pendenciero en el que el común de las personas se han manifestado al respecto. Parecería ser que la principal preocupación radicara en que el infausto suceso quede vengado con igual o mayor sevicia a la empleada por los asesinos que perpetraron el atroz crimen del infante. Lincharlos o torturarlos son la petición común.

En un país donde demostradamente la vida vale tan poco y diariamente se llevan a cabo  homicidios insólitos por causas inverosímiles, no debería sorprender el que se quiera oficializar la pena de muerte como castigo al criminal. "Si usted asesina, nosotros lo asesinamos", y al final todos estaremos untados de sangre hasta el cogote.
 
En una época de delación y recompensas como la que vivimos, y cuando se gobierna y administra justicia con grandes incentivos hacia estas arcaicas prácticas, es imposible que la justicia dirija su acción al cuidado y sanación de la sociedad y sus miembros, como es el deber ser de esta. Nuestra justicia se torna a cambio  en una espada de Damocles que se cierne amenazadora, aunque inoperante, sobre la testa de quienes infrinjan la ley y, claro, no tengan poder suficiente para burlar sus normas y hasta sus veredictos.

Quedamos sin palabras ante casos como el del pequeño de Chía, pero también sin mucha visión de futuro para un país que pierde cada día más sus valores fundamentales, en la interminable comedia del “yo soy bueno, los malos son otros. Matémoslos.”

Posted by Sentido Común as Homo Urbanis at 1:32 AM COT

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